Archive for Septiembre 2006

El discurso de Evo Morales ante la Asamblea General fue uno de los más sinceros de los que escuché hasta ahora. Si Lula pidió su silla en el Consejo, si Chávez disparó contra todos, o Kirchner no dijo nada y Uribe comentó las bondades de su lucha contra la seguridad, Evo Morales fue con su humildad andina a contar que está intentando: nada menos que refundar Bolivia.
Comenzó su intervención haciendo una simbólica y emotiva reivindicación de todo lo soportado por los pueblos indígenas a través de “500 años”, no importa si bajo república o imperio, de discriminación, marginación y explotación de miles de aborígenes bolivianos.
Paso después a aclarar y poner señas de advertencia sobre la “campaña sucia de acusaciones” que se montó sobre las medidas de recuperación de la soberanía sobre los hidrocarburos bolivianos, diciendo Evo que “en mi gobierno se respetará la propiedad privada”. “Necesitamos socios, no patrones” siguió, y después pidió una reforma en los términos del comercio (algo que también mencionó Lula), para apostar al desarrollo e impedir la migración de nacionales buscando un futuro mejor. “Quisiera, y es el deseo que tenemos, en vez de que mis hermanas y hermanos lleguen a Europa que mejor que lleguen productos y no seres humanos”
Inmediatamente después pidió conciencia para la despenalización de la coca, “una injusticia histórica”, mostrando a toda la Asamblea una hojita “de coca verde, no la blanca que es la cocaína”. Y al mejor estilo “legalícenla” disparó que “no es posible que la hoja de coca sea legal para la Coca-Cola y la hoja de coca sea ilegal para otros consumos medicinales en nuestro país y en el mundo entero” , recordando que hay estudios científicos que han demostrado que la hoja de coca no hace daño a la salud humana. No obstante, mas allá del rasgo comercial y productivo de la coca, resaltó además la importancia “cultural” del cultivo para el pueblo boliviano, diciendo que “cero de coca es como hablar de cero de quechuas, aymaras, mojeños, chiquitanos en mi país” y respecto a las críticas del gobierno norteamericano por el cultivo, fue tajante al decir que “quiero decir con mucho respeto al gobierno de Estados Unidos, no vamos a cambiar nada, no necesitamos chantajes ni amenazas, las llamadas certificación o descertificación de la lucha contra el narcotráfico simplemente es un instrumento de recolonización o colonización a los países andinos, eso no aceptamos, eso no permitimos”.
Terminó cerrando su intervención pidiendo el retiro de tropas de Irak y con un llamado a la toma de conciencia sobre las “competencias hegemonistas que están destrozando al planeta tierra” y la necesidad de que este sea “un milenio de la vida y no de la guerra, un milenio del pueblo y no del imperio, un milenio de la justicia y de la igualdad”. Y se fue (sorprendido) en un mar de aplausos.

En esta intervención, como a esta altura muchos saben, está el plato fuerte “mediático” de la Asamblea. Y es que el «Hurricane Hugo» cargó con artillería verbal pesada contra George Bush (h), volviendo a tiempos y discursos “calientes” en la Asamblea desde la Guerra Fría.
Sumando las intervenciones de Mahmud Ahmadinejad y Omar Hassan al-Bashir (Sudán) y también la de Evo Morales, que analizaremos más tarde, los Estados Unidos están viendo la emergencia de voces potencialmente «peligrosas» que aprovechan muy bien los flancos débiles que deja la política exterior republicana. En este grupo, Chávez es el que se lleva el premio gordo, al ser según los Estados Unidos el que encabeza el liderazgo y las intenciones más fuertes de agrandar el grupo y ejercer influencia hacia otros ámbitos.
De la exposición en sí [Real Audio], algunas apostillas. Por más de 25 minutos denunció como en un contínuo la estrategia imperial de los Estados Unidos, que “pone en riesgo la supervivencia misma de la especie humana” y para el caso recomendó leer el libro del gran Noam Chomsky (que según Hugo “se lee rápido”), “Hegemony or Survival” (que después trepó los ránkings de ventas en Amazon.com)
“Ayer vino el diablo aquí”, siguió, mientras se persignaba y olía azufre en el podio de la Asamblea. “Y vino hablando como dueño del mundo (…) para tratar de mantener el esquema de dominación, explotación y saqueo a los pueblos”.
Hecha la advertencia, tir[o un par de dardos contra la democracia norteamericana, la “falsa democracia de las élites”, aquella “que se impone a puntas de marines e invasiones”. Según Chávez, para Bush los que están del otro lado son los “extremistas”, pero él se encarga de aclararle que en realidad son “pueblos insurgentes contra el imperialismo norteamericano”. No se olvidó tampoco de Israel, a quien culpó de ejercer un “fuego fascista y genocida” sobre el Líbano. “Imperio yankee go home” exclamó Hugo como respuesta de los pueblos “del sur” a lo que dicen los Estados Unidos. “Ese sería el grito que brotaría por todas partes”
Después siguí contra el mismo sistema de Naciones Unidas, “órgano meramente deliberativo” y que sirve “para verse una vez al año”. Claro que el punto no está aquí, sino en el candente tema de la reforma del Consejo de Seguridad, por la que también pelea Brasil (en una disputa regional por ese liderazgo) y la supresión del veto de las potencias actuales.
“El imperio tiene miedo a la verdad, a las voces independientes” exlama en alusión a la “campaña” que está ejerciendo Estados Unidos para impedir el asiento no permanente de Venezuela en el Consejo (y alentar en su lugar a que lo ocupe la modesta Guatemala), y pregonó los apoyos que recibió Venezuela (Mercosur, Caricom, Liga Árabe, Unión Africana, etc.), llevando así al consejo “la voz del tercer mundo”.
“Yo acuso a Estados Unidos de proteger al terrorismo”, sigue, no olvidando los intentos golpistas de Estados Unidos en Venezuela, y del “refugio” que le dan a otros terroristas, según Chávez, como aquel que derribó el vuelo de Cubana de Aviación, en 1976. Tampoco se olvidó de mencionar (saludos mediantes a Fidel) de la reunión de los Países No Alineados, hace unas semanas en La Habana, de carácter “importantísimo, para el nacimento de la nueva era”.
Cerró denunciando también algunos abusos “del diablo” contra su comitiva diplomática, que se repitieron posteriormente contra el mismísimo canciller venezolano, vulnerando seriamente los acuerdos internacionales diplomáticos.
Y se fue recordando que todavía olía a azufre en el salón…
Queremos conocer su parecer sobre los avances del proceso de transición, los ámbitos de participación que consideran más propicios, los interrogantes que se les plantean respecto a la puesta en marcha de la Ley de Comunas y las expectativas que tienen en relación al impacto que la misma tendrá para su vida cotidiana.
Hoy ingresa a la blogosfera “Comunas” un espacio para el debate de la Ley de Comunas, importante paso para la participación política de los vecinos de la ciudad de Buenos Aires.

Arrancamos esta serie de posts con la intervención en la Asamblea General (AG) del Presidente Lula da Silva.
La exposición, que duró aproximadamente unos 18 minutos, arrancó destacando el gran trabajo de Brasil en la promoción de la lucha contra la pobreza y el hambre, sustentados en la experiencia de los logros obtenidos por el plan “Bolsa Familia” y “Fome Zero”, implementado hace cuatro años para soportar el plan de lucha. “El hambre alimenta la violencia y los fanatismos” subraya Lula, a la vez que exige que la comunidad internacional vea a este tema como central en la agenda de políticas globales ya que “ningún país está seguro en un mundo de injusticias”.
Inteligentemente, Lula continúa su argumento atando la lucha contra la pobreza con las posibiildades que abre el comercio internacional a los países en desarrollo para poder mejorar sus índices de crecimiento. Y aquí es donde tira algunos dardos contra las negociaciones de Doha. “Es esencial cortar con las amarras del proteccionismo”, enfatiza en clara alusión a la protección de los Estados Unidos y la UE en materia agrícola, siendo estas barreras “pesados grilletes que inmovilizan el progreso de países pobres”.
Mas categórico, continúa afirmando que “la vieja geografía del comercio internacional precisa ser reformada”, dejando en claro los esfuerzos de Brasil en el liderazgo del G20 por este tema. No obstante, (y obviamente no es ninguna noticia) reconoce que la Ronda Doha “está en crisis”, pero que es necesaria sacarla adelante para el bien de “millones de agricultores de los países pobres”. Si fracasara, la propia credibilidad del sistema de la OMC se vería amenazada, y “un pilar de la paz, el comercio justo y equitativo” puede caer.
El otro pilar de la paz y la seguridad, según Lula, lo constituye una reforma de las Naciones Unidas, y aquí hace sentir la fuerte presión que viene ejerciendo Brasil (junto a India) para modificar la estructura del Consejo de Seguridad y pelear por un sillón más. “Más que nunca las Naciones Unidas precisan ver su autoridad reforzada” le dice a la presidenta, y mientras reconoce algunos avances, termina diciendo que la “reforma quedará incompleta” si continúa la estructura actual del Consejo. La ampliación de éste “debe contemplar el ingreso de los países en desarrollo en su estructura permanente”. Y para que quede claro, cierra advirtiendo que “no podemos lidiar con problemas nuevos con estructuras anacrónicas” y que la apertura y democratización del órgano es una absoluta prioridad.
Por último, Lula cierra su intervención señalando que la prioridad de la política exterior brasilera estará puesta en América del Sur, empujando la ampliación del Mercosur y estrechando los lazos cooperativos con el Caribe.
Creo que esta exposición de Lula da Silva configura una intervención en la que Brasil se muestra, y creo que son precisamente sus intenciones, como un gran portavoz de los países emergentes (y no específicamente de latinoamérica), demandando las reformas económicas y políticas necesarias (en el comercio y Consejo de Seguridad respectivamente) para dar un papel más relevante a los nuevos líderes regionales.
Desde el pasado 19 se están llevando a cabo los discursos de la 61 Sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas. Con el objetivo de fomentar la cooperación y el entendimiento global, esta Asamblea constituye un espacio de reflexión y de voz para todos los países del globo, permitiendo así expresar sus opiniones, políticas, deseos y también críticas.
Vamos a empezar en Mundo Complejo una serie de posts recogiendo los principales mensajes de los países más representativos de América Latina en la Asamblea. Recorreremos así la voz de América en sus palabras al mundo.
Claro que muchos pueden pensar que son sólo palabras, expresiones de deseo o simplemente “poner la cara”. Yo creo que las palabras que se expresan en este foro marcan y envían una fuerte señal sobre las preocupaciones, intenciones y necesidades de los países del mundo. Pero sobre todo marcan el paso de la “agenda” del sistema internacional, de “lo que se habla” en el mundo hoy.
Vamos a comenzar en breve con la intervención del Presidente Lula, y espero podamos intercambiar ricos comentarios sobre lo que nuestra América le dice al mundo.
Sobre este tema entrevistó Der Spiegel [EN] a Zbigniew Brzezinski, viejo halcón de la US Foreign Policy durante la guerra fría. Al preguntarle sobre la diferencia del «peligro» entre aquellos tiempos (los del balance nuclear de poder) y los actuales, donde George Bush hijo demanda una “victoria total” sobre el terrorismo, señala lo siguiente:
SPIEGEL: Dr. Brzezinski, President Bush compares the dangers of terrorism with the dangers of the Cold War. He has even spoken repeatedly of a “nation at war” and will only accept “complete victory.” Is he right or is he using exaggerated rhetoric?
Brzezinski: He is fundamentally wrong. Whether that is deliberate demagoguery or simply historical ignorance, I do not know. For four years I was responsible for coordinating the U.S. response in the event of a nuclear attack. And I can assure you that a nuclear war between the United States and the Soviet Union on a comprehensive scale would have killed 160 to 180 million people within 24 hours.
No terrorist threat is comparable to that in the foreseeable future. Moreover, terrorism is essentially a technique of killing people and not the enemy as such. If one wages war on an invisible, unidentifiable phantom, one gets into a state of mind that virtually promotes dangerous exaggerations and distortions of reality.
Y cierra con algo perfectamente cierto, que es sobre el método que es el «terrorismo». Bien puede ser usado para la lucha política-ideológica, la económica o la religiosa. Es una técnica para matar civiles, causando terror e infundiendo el miedo social, para presionar así a las autoridades estatales. Pienso que la «guerra» contra este fantasma hay que dirigirla atendiendo las causas que la provocan, y no deliberadamente, con costos civiles, contra los efectos que ya lo empuñaron.

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