Día : septiembre 24, 2006

Latinoamérica en la 61° Asamblea General de Naciones Unidas: Bolivia

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El discurso de Evo Morales ante la Asamblea General fue uno de los más sinceros de los que escuché hasta ahora. Si Lula pidió su silla en el Consejo, si Chávez disparó contra todos, o Kirchner no dijo nada y Uribe comentó las bondades de su lucha contra la seguridad, Evo Morales fue con su humildad andina a contar que está intentando: nada menos que refundar Bolivia.

Comenzó su intervención haciendo una simbólica y emotiva reivindicación de todo lo soportado por los pueblos indígenas a través de “500 años”, no importa si bajo república o imperio, de discriminación, marginación y explotación de miles de aborígenes bolivianos.

Paso después a aclarar y poner señas de advertencia sobre la “campaña sucia de acusaciones” que se montó sobre las medidas de recuperación de la soberanía sobre los hidrocarburos bolivianos, diciendo Evo que “en mi gobierno se respetará la propiedad privada”. “Necesitamos socios, no patrones” siguió, y después pidió una reforma en los términos del comercio (algo que también mencionó Lula), para apostar al desarrollo e impedir la migración de nacionales buscando un futuro mejor. “Quisiera, y es el deseo que tenemos, en vez de que mis hermanas y hermanos lleguen a Europa que mejor que lleguen productos y no seres humanos”

Inmediatamente después pidió conciencia para la despenalización de la coca, “una injusticia histórica”, mostrando a toda la Asamblea una hojita “de coca verde, no la blanca que es la cocaína”. Y al mejor estilo “legalícenla” disparó que “no es posible que la hoja de coca sea legal para la Coca-Cola y la hoja de coca sea ilegal para otros consumos medicinales en nuestro país y en el mundo entero” , recordando que hay estudios científicos que han demostrado que la hoja de coca no hace daño a la salud humana. No obstante, mas allá del rasgo comercial y productivo de la coca, resaltó además la importancia “cultural” del cultivo para el pueblo boliviano, diciendo que “cero de coca es como hablar de cero de quechuas, aymaras, mojeños, chiquitanos en mi país” y respecto a las críticas del gobierno norteamericano por el cultivo, fue tajante al decir que “quiero decir con mucho respeto al gobierno de Estados Unidos, no vamos a cambiar nada, no necesitamos chantajes ni amenazas, las llamadas certificación o descertificación de la lucha contra el narcotráfico simplemente es un instrumento de recolonización o colonización a los países andinos, eso no aceptamos, eso no permitimos”.

Terminó cerrando su intervención pidiendo el retiro de tropas de Irak y con un llamado a la toma de conciencia sobre las “competencias hegemonistas que están destrozando al planeta tierra” y la necesidad de que este sea “un milenio de la vida y no de la guerra, un milenio del pueblo y no del imperio, un milenio de la justicia y de la igualdad”. Y se fue (sorprendido) en un mar de aplausos.

Latinomérica en la 61° Asamblea General de Naciones Unidas: Venezuela

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En esta intervención, como a esta altura muchos saben, está el plato fuerte “mediático” de la Asamblea. Y es que el «Hurricane Hugo» cargó con artillería verbal pesada contra George Bush (h), volviendo a tiempos y discursos “calientes” en la Asamblea desde la Guerra Fría.

Sumando las intervenciones de Mahmud Ahmadinejad y Omar Hassan al-Bashir (Sudán) y también la de Evo Morales, que analizaremos más tarde, los Estados Unidos están viendo la emergencia de voces potencialmente «peligrosas» que aprovechan muy bien los flancos débiles que deja la política exterior republicana. En este grupo, Chávez es el que se lleva el premio gordo, al ser según los Estados Unidos el que encabeza el liderazgo y las intenciones más fuertes de agrandar el grupo y ejercer influencia hacia otros ámbitos.

De la exposición en sí [Real Audio], algunas apostillas. Por más de 25 minutos denunció como en un contínuo la estrategia imperial de los Estados Unidos, que “pone en riesgo la supervivencia misma de la especie humana” y para el caso recomendó leer el libro del gran Noam Chomsky (que según Hugo “se lee rápido”), “Hegemony or Survival” (que después trepó los ránkings de ventas en Amazon.com)

“Ayer vino el diablo aquí”, siguió, mientras se persignaba y olía azufre en el podio de la Asamblea. “Y vino hablando como dueño del mundo (…) para tratar de mantener el esquema de dominación, explotación y saqueo a los pueblos”.

Hecha la advertencia, tir[o un par de dardos contra la democracia norteamericana, la “falsa democracia de las élites”, aquella “que se impone a puntas de marines e invasiones”. Según Chávez, para Bush los que están del otro lado son los “extremistas”, pero él se encarga de aclararle que en realidad son “pueblos insurgentes contra el imperialismo norteamericano”. No se olvidó tampoco de Israel, a quien culpó de ejercer un “fuego fascista y genocida” sobre el Líbano. “Imperio yankee go home” exclamó Hugo como respuesta de los pueblos “del sur” a lo que dicen los Estados Unidos. “Ese sería el grito que brotaría por todas partes”

Después siguí contra el mismo sistema de Naciones Unidas, “órgano meramente deliberativo” y que sirve “para verse una vez al año”. Claro que el punto no está aquí, sino en el candente tema de la reforma del Consejo de Seguridad, por la que también pelea Brasil (en una disputa regional por ese liderazgo) y la supresión del veto de las potencias actuales.

“El imperio tiene miedo a la verdad, a las voces independientes” exlama en alusión a la “campaña” que está ejerciendo Estados Unidos para impedir el asiento no permanente de Venezuela en el Consejo (y alentar en su lugar a que lo ocupe la modesta Guatemala), y pregonó los apoyos que recibió Venezuela (Mercosur, Caricom, Liga Árabe, Unión Africana, etc.), llevando así al consejo “la voz del tercer mundo”.

“Yo acuso a Estados Unidos de proteger al terrorismo”, sigue, no olvidando los intentos golpistas de Estados Unidos en Venezuela, y del “refugio” que le dan a otros terroristas, según Chávez, como aquel que derribó el vuelo de Cubana de Aviación, en 1976. Tampoco se olvidó de mencionar (saludos mediantes a Fidel) de la reunión de los Países No Alineados, hace unas semanas en La Habana, de carácter “importantísimo, para el nacimento de la nueva era”.

Cerró denunciando también algunos abusos “del diablo” contra su comitiva diplomática, que se repitieron posteriormente contra el mismísimo canciller venezolano, vulnerando seriamente los acuerdos internacionales diplomáticos.

Y se fue recordando que todavía olía a azufre en el salón…