Día : octubre 16, 2006

Cómo acabar con Kim

Dice Aaron Friedberg:

Though the hour is late and the odds long, there is still a chance that North Korean dictator Kim Jong Il can be persuaded to give up his nuclear arsenal.

Despite what many have suggested, this cannot be achieved simply through face-to-face negotiations or by offering security guarantees and economic aid. Kim is a cynical realist and will not exchange his nuclear capabilities for empty acts of diplomatic deference or what he would doubtless regard as mere scraps of paper. The hope that he might be tempted to ease the suffering of his people is also sadly misplaced. Kim has been described by psychological profilers as a “malignant narcissist”; he cares only for himself and is indifferent to the pain of others.

Whatever his quirks, Kim is also a cunning and rational strategist with one overriding objective: ensuring his own survival by maintaining an absolute grip on power. The only way to move him is by confronting him with a stark choice — turn over existing nuclear weapons, dismantle production facilities and submit to rigorous international inspections, or face a steadily rising risk of overthrow and untimely death. This demand can be sweetened with promises of aid and peace pacts, but in the end Kim needs to be presented with an offer he cannot refuse.

Como diríamos aquí, muerto el perro se acabó la rabia.

Volatilidad mediática en Argentina

Dice Eduardo Aliverti:

Acá estamos, otra vez, entre pasteras y cortes de puentes. Apenas algunos días atrás, decíamos que estábamos, casi solamente, en medio del fuego cruzado entre Kirchner y la Iglesia. Unos días más atrás que esos últimos, decíamos que estábamos, casi solamente, con la conmoción producida por la desaparición de Jorge López. Si se retrocede apenas un poco más, decíamos que estábamos, casi solamente, azuzados por las amenazas o perspectivas de crisis energética. Y muy poco antes que eso, decíamos que estábamos, casi solamente, enfrascados en las consecuencias de la movilización del instrumento Blumberg, en Plaza de Mayo.

La pregunta ya es vieja. ¿Qué pasa en este país, donde ningún asunto, por más rimbombante que sea o parezca, es capaz de mantenerse en la agenda pública con alguna continuidad?

en “La Ensalada”, Página/12