Sustito
¿Se les ocurría pensar diez años atrás que una caída de la bolsa de Shangai iba a asustar y hacer perder mucha plata a más de uno?
¿Se les ocurría pensar diez años atrás que una caída de la bolsa de Shangai iba a asustar y hacer perder mucha plata a más de uno?
Mezclando un poco las cosas Oppenheimer habla hoy del candidato demócrata Bill Richardson (además de Hillary y Obama) a las primarias por la presidencia de los Estados Unidos. Me llama la atención su postura respecto a la política exterior, sobre la cual cuenta en experiencia.
Richardson exige un “nuevo realismo” en política exterior norteamericana, que reemplace las “ilusiones unilateralistas” del presidente Bush. Según me explicó, “eso significa diplomacia primero, antes de guerras preventivas y acciones militares”.
Los Estados Unidos deberían restaurar sus alianzas y recuperar su reputación mundial como un país que respeta el derecho internacional, los derechos humanos y las libertades civiles, señaló. Para lograrlo, Washington debería, entre otras cosas, ofrecer reducciones de deudas al Tercer Mundo, firmar el Protocolo de Kyoto y adherirse a la Corte Internacional Criminal, agregó.
Estados Unidos también necesita prestarles más atención a las amenazas que han sido pasadas por alto debido a “la obsesión con Irak”, como la posibilidad de que los terroristas obtengan materiales nucleares. Esto requiere construir coaliciones antiterroristas más fuertes, señaló.

Me acabo de dar una vuelta por el espacio de campaña de Barack Obama en el mundo virtual (Second Life para los neófitos). Info básica sobre el candidato, vías de contacto para participar, y atenti, remeras gratis. No se si andará Hillary por aquellas tierras también. Ampliaremos.

Recomendable el análisis de Julia Sweig, experta en las relaciones cubano-americanas del CFR para la edición de Enero/Febrero de Foreign Affairs. Hace un repaso de porqué fallaron constantemente las políticas de Washington hacia la isla (a pesar de haber tenido oportunidades de proyectar políticas proactivas) y de porqué muchas veces las relaciones entre ambos quedan atrapadas en juegos de suma cero.
The last potential turning point in U.S.-Cuban relations came with the end of the Cold War. Cubans greeted the fall of the Berlin Wall with a collective sigh of relief; it was, they thought, an opportunity to explore the kind of society Cuba might become once it could no longer depend on the Soviet Union. But over the next decade and a half, U.S. policymakers — hobbled by domestic politics and a fundamental misunderstanding of the reality on the island — missed opportunity after opportunity to bring decades of enmity to a close.
Interesante también por la radiografía que toma de las posibles alianzas y relaciones entre los grupos de interés para el día que Fidel, astro rey de la cosmología cubana, ya no esté.
Les dejo el enlace: Julia Sweig, “Fidel’s Final Victory” (Foreign Affairs)
Amigos del blog, me estoy yendo de vacaciones…pórtense bien.
Según los cálculos de las fuerzas armadas norteamericanas, la prensa y las fuerzas iraquíes, el mes pasado murieron más de 1900 personas en todo el país, producto de los enfrentamientos entre las tropas americanas y las fuerzas armadas insurgentes. Esta cifra representa un incremento de más del doble respecto a enero de 2006. Una politóloga americana, con ayuda de otra experta en gráfica, se ahorró unas cuantas palabras y prefirió mostrar en una Op-Ed del New York Times la situación mediante este gráfico (cliqueen para verlo más grande). Como podrán ver, la mayoría de los muertos son civiles (mujeres, niños y ancianos).

Altamente recomendable el especial multimedia del CFR.org sobre la situación política y de seguridad que plantea Corea del Norte. Tanto para los que estudien la región, como para interesados en general, aporta análisis sobre qué se juega cada uno de los principales actoes involucrados en la península.

No se crean que tengo la altura para hacer una crítica decente de un film cinematográfico ni mucho menos, por eso quizá fui un poco ambicioso con el título. Ayer estuve viendo esta película dirigida por Clint Eastwood, que nos muestra un lado no conocido de la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial, y por supuesto también, la trama que rodeó a la famosa fotografía, convertida en ícono, del izamiento de la bandera norteamericana sobre el monte Suribachi.
Si hay algo para destacar de esta película, es cómo se puede evidenciar la importancia de la construcción de una imagen en una situación crítica. En 1945 los Estados Unidos estaban, militarmente, en una situación difícil en el frente del pacífico y también “en casa”, con una creciente apatía social por los costos de la guerra, una sensación de impaciencia en la opinión pública y una situación financiera preocupante que pone en riesto los costos de las operaciones militares. En este contexto, el fotógrafo Joe Rosenthal logra capturar esta instantánea que logra contagiar a todas las tropas, y también a la sociedad norteamericana, del mismo heroísmo, valentía y coraje que la imagen muestra.
Lo cierto es que una imagen tiene sus diferentes puntos de vista. Si la sociedad veía el heroísmo, y con él, crecer su ferviente patriotismo, los soldados que la izaron no sentían lo mismo. No se creían héroes, y mucho menos las “figuras” de la victoria contra Japón. Tras evidenciar el alto impacto social que causó la imagen, los tres sobrevivientes del izamiento fueron llevados (en plena guerra, no olvidemos) a los Estados Unidos para colaborar en una campaña de donación de fondos y venta de bonos para financiar a las fuerzas armadas. La película muestra aquí la presencia de un dilema moral: mientras los soldados son tratados como héroes, sus compañeros seguían muriendo en las playas de Iwo Jima. Sentían una deuda y una sensación de abandono para con sus camaradas, aunque por otra parte, también sabían que recaudar fondos era necesario para permitir que la maquinaria de guerra siga funcionando.
Mención especial merece el trato que muestra el film sobre uno de los personajes de la película, el soldado Ira Hayes, de raíces aborígenes y criado en una reserva en el estado de Arizona. Sobre él recaen aún siendo un “héroe” numerosas manifestaciones de racismo y superioridad de parte de los mismos militares, como también de políticos y de la sociedad en general, que se negaba a entender que un indio podía servir y honrar a los Estados Unidos. Posteriormente, Ira tendrá una vida atormentada y terminará su vida en el olvido y abandono.
En fin, una muy buena película para poder apreciar el manejo mediático de una guerra, la necesidad de dar siempre una imagen heroica a la opinión pública y por supuesto, para poder ver también los contrastes sociales y el racismo predominante en la sociedad norteamericana de la época.