Mes : septiembre 2009
La era de la banca P2P

Post publicado en Tendencias Digitales
Desde hace algún tiempo se viene observando el impacto cada vez más importante que están teniendo las iniciativas de “banca social” soportadas en un concepto muy conocido por todos los que participamos de Internet: el crowdsourcing.
Este fenómeno, del cual ya hablamos anteriormente en Tendencias Digitales, es entendido como el proceso mediante el cual muchas personas participan en “microporciones” de un proceso mucho mayor o más grande (con ejemplos en la Wikipedia, el viejo SETI@home, el kernel de Linux o el caso de Gold en el libro Wikinomics, entre otros tantos). El crowdsourcing, por lo tanto, no es más que una instancia de colaboración pero “agregada”, esto es, vista desde una escala “masiva” o al menos global.
¿Cómo impacta entonces este fenómeno en la banca, un sector tradicional si es que lo hay?
La magnitud del cambio está dado por el paso de un modelo de financiamiento descentralizado (todo tiene que ver con teoría de redes) donde un número finito de fuentes financian a proyectos e individuos. Este circuito, ni más ni menos que el de la banca tradicional y que permanece desde hace más de doscientos años, está sufriendo un giro muy interesante de la mano de la expansión de las TICs y los nuevos modos de socialización en línea.
Decíamos que en este caso el concepto es diferente, ya que el dinero surge de fuentes distribuidas, sin un centro como núcleo predeterminado (nodos comúnmente conocidos como “bancos” en la vida real) sino más bien de individuos conectados la red. Este fenómeno, conocido como crowdfinancing o crowdsourced capital aprovecha los beneficios de ditribuir los nodos y no concentrarlos en pocas fuentes, casi como una suerte de analogía a la distribución de paquetes de datos en las redes peer to peer. De esta manera, la cantidad de dinero necesitada es aportada por diferentes nodos o pequeñas fuentes de capital.
Bajo este modelo surgen dos grandes líneas de operación para las microfinanzas, ya sea para el financiamiento ordinario o con fines personales, y otro que pone el foco en el préstamo “social” en proyectos de desarrollo humano.
En el primer caso podemos encontrar servicios de préstamos personales como Prospect o Zopa donde individuos en dificultades financieras (y sobre todo a partir de la emergencia de la crisis bancaria en los Estados Unidos) necesitan financiamiento para fines propios o de emprendimientos (pagar préstamos, refinanciar la hipoteca, costear la universidad, etc.) y califica para solicitar un préstamo a los usuarios del servicio, que recibirán un retorno acorde al riesgo que presente la inversión. Desde esta misma óptica, pero con una propuesta diferente da su servicio VirginMoney, que canaliza préstamos entre personas que ya se conocen en la vida real (por ejemplo, familia y amigos) y formalizan el préstamo de dinero.
Por otra parte, hay toda una corriente de servicios y proyectos que tienen como objetivo trabajar desde las microfinzanzas pero con préstamos sociales. Esto es, que tengan como fin ayudar a personas que necesitan de fuentes de dinero pero que, por su nivel de actividad o economía local, quedan totalmente excluídos del circuito formal de préstamos (personas que se manejan en mercados en negro o aún no desarrollados) y tienen así serios problemas para recibir dinero.
En este caso, hay iniciativas como Myc4 que hacen uso de los préstamos p2p para proyectos de desarrollo económico en África, conectando a microempresas o personas con necesidades de financiamiento, y a personas con la capacidad de invertir en ellas. Un propósito similar ofrece Kiva, que en su caso no restringe área geográfica y permite invertir en emprendimientos sociales desde Angola a Bolivia, por citar un ejemplo. En todos estos casos estos servicios entran en relación con numerosas ONGs que hacen el trabajo de enlazar localmente a las personas con la necesidad de financiamiento y el mundo online.
Estos ejemplos marcan la pauta de que la colaboración masiva y distribuida también puede tener un efecto considerable en la economía más allá de su impacto en los intangibles. La pregunta que emerge es cuánto tiempo tardarán los bancos tradicionales en adaptarse o re-adaptar este modelo, o mejor aún, qué nuevos actores transformarán este servicio.
¿Se imaginan una plataforma de micropréstamos montada sobre alguna red social como Facebook?
Historia del hacking
Interesante entrada en Focus sobre los hitos más relevantes dentro del hacking en los últimos cuarenta años, desde aquellos valientes del MIT y el phreaking hasta los DDOS y confickers de hoy.
Por supuesto, en el medio no podía faltar David, nuestro hacker favorito.
¿Querés ser indiano?
Las Indias abren su itinerario para incorporar indianos a la filé. Espero que la convocatoria sea todo un éxito y la enredadera siga cubriendo de verde las viejas fronteras.
¡Felicitaciones Indianos!
Roberto Arlt: ¿Escribiría hoy en un blog?

Recuerdo que en tiempos de la universidad era muy común tomar algún académico o teórico relevante y bajo dudosas hipótesis y forzando argumentos, decir que tal o cual autor “se había anticipado” a alguno de los más contemporáneos. Eso en algún punto nos divertía porque en general la mayoría de esas transpolaciones era muy floja y con bases que rozaban lo absurdo. Hace poco, y sin quererlo, Jorge Luis Borges fue parte de una de esas conjeturas al tomarse uno de sus libros, “La Biblioteca de Babel”, como el prólogo de lo que hoy es Internet, y en consecuencia, muchos medios titularon el clásico “Borges ya había anticipado lo que sería Internet”.
Hoy quiero hacer una defensa de esas “anticipaciones”, no tanto por el legado escrito sino por el estilo. Todos sabemos que Roberto Arlt fue uno de las plumas más notables de la literatura argentina, aunque bien hay que remarcarlo, en su vida no fue un escritor reconocido por las “instituciones” tradicionales y su rol o figura estuvo más cerca de la marginalidad que del gran círculo del mainstream, como suele decirse hoy. Entre sus obras más conocidas y citadas se encuentran clásicos como “Los siete locos”, “Los lanzallamas” o el archileído “El juguete rabioso”; constituyendo precisamente su aporte al género de novela el más divulgado.
Pero bien, hay una faceta de Arlt que quizá no es tan difundida y esa es su labor de crónica periodística cotidiana, y más precisamente, su trabajo en el diario argentino “El Mundo” durante los años 1928 y 1942. En ese período, Arlt mantuvo una columna diaria que llevaba como nombre “Aguafuertes Porteñas”, que no eran más que pequeñas apostillas, observaciones y pinceladas de la vida urbana en la Buenos Aires de principio a mitad de siglo XX. Con sus Aguafuertes, Arlt se convertiría en testigo y cronista de los cambios sociales, económicos y políticos de toda una generación, y no sólo de la Argentina, sino también de los acontecimientos del mundo.
Los temas tratados en las Aguafuertes son de los más variados, yendo desde situaciones callejeras, hábitos y costumbres de la ciudad hasta los retratos sociales de la época (vigilantes, canillitas, fiocas, comerciantes, mujeres, jóvenes, entre otros), pasando por el relato de las innumerables obras urbanas de la Buenos Aires de entonces (demoliciones, inundaciones, ensanches de avenidas históricas) . También fue un gran polemista con sus lectores, hablando de matrimonios, divorcios e Iglesia (en la década del ’30).
Ahora la pregunta que me gustaría compartir con ustedes es, Si Roberto Arlt escribiera sus Aguafuertes hoy, ¿lo haría en un blog?. Yo creo que sí. Me sorprendieron de sobremanera dos cosas para responder a esa pregunta.
En primer lugar, el estilo de redacción de Arlt en las Aguafertes es muy similar al que un bloguero cualquiera, esto es, muy informal, corto y sencillo, citando siempre la fuente de “el que le pasó el dato”. En este punto Arlt testifica el quiebre entre esa estética literaria modernista, apegada a unos cánones precisos, y la prosa actual. Por otra parte, las Aguafuertes siempre hablan sobre un tema en particular (como los posts de hoy), y a veces continúan en otros, enriquecidos con los comentarios de los “lectores”, que en este caso, en vez de comentarios en el blog son mediante cartas enviadas a la redacción. En este punto tampoco estaba exento de “trolls” o lectores enfurecidos por tal o cual postura u opinión, que Arlt con soltura y oficio (como el de un blogger) se dedicaba a neutralizar.
Si Arlt viviera hoy, estoy seguro que podríamos encontrarlo posteando en blogs como Buenos Aires Ideal, o quizá en algún blog “de diario masivo”. Por ahí podría pasarse por blogs como el de Funes, dejar un comentario en Buenos Aires Lado B y reírse de las minas de Bestiaria, con sus caracterizaciones de gente común y estereotipos urbanos.
Les recomiendo leer algunas de las Aguafuertes de Arlt no sólo por el valor de su narrativa histórica sobre Buenos Aires, sino también para notar que alguien, hace mucho tiempo atrás, ya era bloguero sin haberse inventado los blogs.

