Categoría : Argentina

Cómo mejorar la comunicación y relevancia de mi startup: La experiencia en Argentina

Luego del primer post de la serie sobre consejos y sugerencias para mejorar la comunicación de los emprendedores y sus startups, decidí ir un paso más adelante y hacer un breve relevamiento sobre qué herramientas y contenidos están ofreciendo a prensa o bloggers un grupo de startups en Argentina. Tomando como punto de partida algunos de los consejos de Sean Blanda hice una simple recorrida empírica para ver cómo estaban en este aspecto.

Para delimitar un campo -porque hay muchas y puede ser arbitrario- elegí las startups que están siendo aceleradas en Argentina por Wayra y NxtpLabs y figuran publicadas en sus sitios. Al momento aún no está disponible la lista de BAAccelerator para incluirlas dentro de la muestra (podría haber pedido la nómina pero preferí tomar información hecha pública). También está disponible la lista de ganadores del programa BAEmprende pero no hay solamente tecnológicas, y su criterio de clasificación no me pareción tan claro como para incluirlas.

La lista de empresas/startups que tomé como muestra son las siguientes:

  1. Afluenta
  2. ArqTechnologies
  3. Banco de Recuerdos – FamilySum
  4. Bixti
  5. Codealike
  6. Comenta.tv
  7. Cvgram.me
  8. Empreware
  9. Epicrisis
  10. Fanwards
  11. Groovinads
  12. Idea.me
  13. Inbed.me
  14. Kiuar
  15. Liibok
  16. Oony
  17. Polisofia
  18. QuoLaw
  19. Resermap
  20. The Fan Machine
  21. The Social Radio
  22. Tienda Nube
  23. Trendsetters
  24. Yoquevos

Aclaro -antes de comenzar- que haber tomado esta lista de empresas no las pone en el lugar de las “Top25 startups en Argentina” sino simplemente entiendo que tienen cierta relevancia por el simple hecho de estar fondeadas por aceleradoras que abrieron una convocatoria y ganaron “en competencia” con respecto a otras. También es cierto que hay mucha disparidad en el avance o desarrollo de los productos (muchos ya lanzados, muchos también ni siquiera en beta). Hacia el fin del post incluyo algunas consideraciones a tener en cuenta sobre la metodología usada.

Ahora bien, sin más preámbulos, las conclusiones son las siguientes:

De las 24 startups relevadas, sólo la mitad tienen un blog abierto. ¿Blogs? WTF! Estamos en 2011 y todavía hay empresas que no tienen un blog donde contar los avances del desarrollo del producto, nuevos features, bugs corregidos, próximas versiones de la aplicación o simplemente el aviso de que están buscando un nuevo programador. Ni que hablar de mostrar cómo se trabaja en la oficina (in fact, no importa que no tengas oficina). Ahora bien, podemos decir “Eh, pero… ¿Es tan importante tener un blog de empresa?” te digo que sí, porque no sólo te permite tener un espacio brandeado con tu imagen en tu sitio, sino también fácil de usar, archivable -y sobre todo buscable y comentable para recibir feedback-, que aporta transparencia y muestra la pasión y empeño que estás poniendo en tu empresa. Además, no hace falta saber programar en Python para abrir un blog. Ya lo sabemos. Hay mucho por ganar.

Tienen presencia en Facebook y Twitter, pero dialogan poco. La gran mayoría de las startups tiene sus perfiles en redes sociales como Facebook (~70%) o Twitter (~80%) donde comparten actualizaciones sobre el negocio o servicio. Hasta ahí vamos bien, pero ¿De qué manera lo utilizan? ¿Sacan todo su provecho? Y ahí es donde es necesario escarbar un poquito más. Si tomamos en cuenta los últimos diez tuits de cada cuenta y analizamos qué es lo que se escribe, nos damos cuenta que todavía están bastante lejos de interactuar con el medio que los rodea. Si armamos una suerte de tasa de conversación[*] para ver cuánto interactúan con followers, nos damos cuenta que en promedio, sólo tres de cada diez tuits es un reply o retuit a otro contenido. El 70% de los tuits que se escriben son mensajes tipo broadcast, anuncios del tipo “Hacete fan de nuestra página en Facebook”, o “Ya lanzamos la promo tal”. Claro que hay excepciones (como por ejemplo inbed.me o Codealike) pero en promedio el diálogo sigue siendo pobre.

Video, el gran ausente. Sorprende notar que el 80% de las empresas no tiene videos en sus sitios sobre cómo funciona el producto (punto relacionado con la falencia de demos, que contamos más adelante) ni canales en YouTube/Vimeo. Tan sólo si tomamos en cuenta que YouTube está dentro del top3 en cuanto a motores de búsqueda… ya vale poner algún contenido.

Cero foco y atención a los medios o prensa. Aquí viene la parte más dura. Sólo tres de cada diez startups tomadas en este relevamiento tiene un apartado/tab/menú con información para la prensa. Ok, podemos decir que todavía tu startup no tuvo ninguna cobertura en medios o blogs, pero no hace falta tenerla para estar preparado. Podés cargar una nota de prensa modelo para descargar, un video respondiendo a las preguntas básicas sobre tu emprendimiento, cómo se les ocurrió la idea del servicio, siempre hay algunos slides de alguna charla en algún evento-valley-loquesea o simplemente una dirección de correo electrónico. Pero nada. Muy poco puede destacarse en esta categoría. El modelo que más me gustó -e IMHO recomiendo seguir- fue el de idea.me o ARq. A pesar de no ser ya una startup -pero haber nacido como tal- me gusta también el enfoque de WormholeIT.

¿Quiénes están detrás de esta startup? ¿Zombies? Entiendo que todavía no tienen un equipo, puedo considerar que “no quieren mostrarse” pero… dejar de publicar esa información resta transparencia y credibilidad. Sólo el 25% de la muestra tiene info de los founders, quiénes son, qué habilidades tiene cada uno, sus trayectorias, foto, etc. Personalmente creo que es algo muy importante el saber quién está detrás de las cosas. Ahora si nos vamos a Linkedin, son todos CEOs y CTOs :P

Demos, o la importancia de mostrar cómo funciona tu producto. Otro de los consejos que sugería Sean Blanda era tener siempre a mano una demo de tu aplicación o servicio. Menos de la mitad de las startups tiene una demo en su sitio (~45%), y aquí sólo tomé en cuenta las que lo incluyen en video. ¿Porqué? Básicamente porque lo muestra funcionando -así sea un prototipo o simulación, no importa- y a la prensa o bloggers les da una idea real y concreta de qué va la cosa. Tengamos en cuenta que hay periodistas o medios no técnicos y recorrer el changelog no les dirá nada. Además del importante motivo que el video puede ser embebido en las notas, informes o artículos. Quedaron fuera de esta categoría los FAQs, la info estática o los diagramas. Si bien dan una idea, no son suficientes para mostrar tu producto funcionando. No obstante, entiendo que para muchos servicios aún en etapas tempranas este requisito es virtualmente imposible de cumplir.

El formulario de contacto sigue presente. Una clásica desde los comienzos mismos de la web era mantener un formulario de contacto. Más del 80% de las empresas tienen alguna vía de contacto vía correo electrónico. Aunque muchas -vale aclarar- no lo tienen mediante “formulario” sino como un campo para “avisarte cuando hayan novedades” :P

En resumen, hay todavía muchas oportunidades por capturar para la comunicación de las startups argentinas, creo que con poco esfuerzo y tiempo pueden mejorar sensiblemente en su posicionamiento externo, su imagen o relevancia para una posible mención o review en algún medio. Espero poder ayudar con este post a que sigan creciendo en este aspecto. :)

*   *   *

Algunas consideraciones «metodológicas»
  • En el apartado de “demos” se excluyeron los productos que por sí mismos ya están «auto explicados» como TrendSetters, YoQueVos, Bixti, etc.
  • Las cuentas de Twitter, Facebook, YouTube o los blogs considerados de las empresas tienen que estar referenciadas en el sitio. Si no están enlazados ahí, no las tomé en cuenta (por más que puedas encontrarlas googleando)
  • La “tasa de conversación” (vaya engendro) es un intento de mostrar cuánto dialoga o comparte contenidos de otros una cuenta. No es un indicador fiel del punto -por favor quiero que se entienda- pero al menos de un vistazo permite dar cuenta del valor comunicacional que tiene el medio; si es simplemente tirar mensajes al vacío o hay una búsqueda de diálogo.
  • No se tomaron en cuenta otros factores como pueden ser cantidad de followers, tiempo pasado desde el último tuit o post en Facebook que pudieron haber servido para mayores detalles.
  • La muestra tomada sigue siendo muy acotada. Estaría muy bien en avanzar para conseguir un criterio de selección apropiado y sumar unas cien compañías para ganar una mayor representatividad.
  • Hay muchas diferencias en el estado de los productos. Como mencionaba en la introducción, hay servicios ya en el mercado y otros aún en desarrollo. Esto creo condiciona mucho las tareas -y foco- en la comunicación externa.

 

San Luis Digital 2010

Ya está la fecha para conocer los avances del programa de Agenda Digital de la provincia de San Luis, que desarrolla en conjunto con la Universidad de La Punta en materia de inclusión digital y política tecnológica.

San Luis Digital 2010 va a reunir del 30 de septiembre al 3 de octubre de 2010, a unas 90 empresas participantes en un interesante programa de actividades para distintos grupos (docentes, empresarios, estudiantes, ciudadanos). En esta ocasión el evento será en la nueva sede (o área cívica) del gobierno de San Luis, Terrazas del Portezuelo.

Sería interesante poder visitar la muestra, desde hace tiempo el gobierno de San Luis viene teniendo una política proactiva respecto al acceso a las nuevas tecnologías para sus ciudadanos, aunque claro, no exenta de algunas críticas.

Si el Silicon Valley estuviera en Buenos Aires…

…cubriría exactamente estas dimensiones:

Nunca pensé que la famosa región (que alberga las sedes de las principales compañías de la red y universidades) fuese tan grande en extensión.

Más allá de la anécdota, les recomiendo visitar el estupendo mashup que hizo la BBC en su especial “Dimensions” remixando por un lado mapas y territorios con construcciones, sucesos o emplazamientos históricos (desde catástrofes ambientales hasta festivales y espectáculos). Para poner otros ejemplos, así sería el recorrido del famoso encierro de San Fermín en Pamplona (desde Plaza de Mayo hasta Diagonal Norte) o la superficie cubierta si las Torres Gemelas estuvieran en Buenos Aires.

Muchas veces, para tomar “dimensión” de las cosas nos hace falta trasladarlas hasta nuestro contexto geográfico cotidiano.

¡Chapeau a BBC Dimensions!

Creer o no creer, doscientos años después

Llegar a los doscientos años para un país no es poca cosa. Muchos aún están en el camino, y otros tantos quedaron perdidos en él. Llegar a un bicentenario es una señal de permanencia, más allá de circunstancias políticas o institucionales. En eso el tiempo no falla. Espera, paciente y con naturalidad mecánica, el momento de cruzar las agujas en ese bendito número. Para un país como la Argentina, en el que pareciera que las leyes del tiempo desafían lo conocido y asumido, créanme que doscientos años es mucho tiempo.

Sin ánimo de querer arrojarnos una cierta excepcionalidad, la Argentina es un país atípico. Todos lo saben, pocos lo entienden. Conocedora por igual del oro y el barro, fatídicamente experta en el arte del péndulo, abrazó sus extremos una y otra vez a lo largo de la historia. En todos ellos encontró victorias y fracasos. De una tierra próspera y abierta a millones de personas que vinieron sin más que hambre y guerra en sus maletas, a un país emigrante en dos generaciones. De ser un faro cultural, intelectual y científico de América, a un país en ruinas y tecnológicamente dependiente. De un país con un porvenir de grandeza, a un porvenir de subsistencia.

Muchas veces me pregunté por lo que había pasado en el camino, y aún muchas más me lo han preguntado. Es difícil creer tal cosa, incluso más explicarlo. No sé si algún argentino habrá sentido lo mismo que yo en el exterior, eso de sentirse, a veces en épocas de guardias bajas, un embajador del fracaso. De no poder dar razones. De no entender porqué. De no poder articular una respuesta que explique nuestro destino. De haber sido un país enorme, con futuro, libre y democrático a uno dependiente, pobre y marginado. Del querer ser y no poder, o peor aún, de haber sido y ya no ser.

A lo largo de estos doscientos años, los argentinos fuimos muy creyentes. Creímos ser el “granero del mundo”, mientras la tierra se concentraba en pocas manos. Creímos tener a “París en Sudamérica”, mientras el resto del país permanecía en el otro hemisferio. Creímos ser solventes, mientras nos convertíamos en el mayor deudor del mundo. Creímos ser de ése primer mundo, mientras la pobreza estallaba en nuestras manos. Creímos en dos guerras, canallas y absurdas, que no mostraron más que nuestra ineptitud para tal materia. Creímos ser derechos y humanos, mientras militares indignos y mesiánicos torturaban embanderados. Creímos en propios y extraños. Creímos en dioses y en diablos.

Creo, sin embargo, en que llega un nuevo tiempo. Muchos argentinos, como yo, creen que es hora de creer en otras cosas. Creer en un país posible, mínimamente realizable. Sin péndulos ni vaivenes, sin mezquindades y egoísmos, sin revisionistas ni futuristas. Creer en recordar, sellar a fuego nuestras experiencias que fracasaron para no volver a caer. Creer en poder levantarse una vez más. Creer en seguir gritando, después de doscientos años, libertad, libertad, libertad.

¿Cómo será el tricentenario? No podía dejar de pensar en eso. ¿Cómo nos verán, que dirán de este momento? ¿Seremos los mismos? Unos cálculos rudimentarios me dicen que el futuro hijo de mi bisnieto tendrá dentro de cien años, la misma edad que tiene mi hijo hoy. A pesar de que no sé dónde nacerá, siento que no deseo otra cosa que verlo feliz, orgulloso de su raíz argentina y de haber tenido a un bisabuelo que haya hecho algo para que este país sea un lugar mejor en el que vivir.

Hoy una bandera argentina juega con el viento en mi balcón. Claro, era cuestión de volver a creer.

Melodía para un arrabal universal

Es un orgullo contarles que el tango, poesía, música y danza del Río de la Plata, ha sido declarado patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad por la UNESCO hace algunos pocos días.

El estremecedor sentimiento de melancolía, sensualidad y expresión del tango ahora pertenece ya a la humanidad, y será el próximo desafío entonces expandirlo y ofrecerlo como un regalo del espíritu rioplatense, embanderado a dos orillas por Montevideo y Buenos Aires.

En un logro compartido entre Uruguay y la Argentina, así nos es reconocido internacionalmente una importante porción de nuestro patrimonio cultural en el Río de la Plata.

La foto de este post es del excelente blog The Big Picture, del Boston Globe, que publica una galería en ocasión de este reconocimiento.

Roberto Arlt: ¿Escribiría hoy en un blog?

Recuerdo que en tiempos de la universidad era muy común tomar algún académico o teórico relevante y bajo dudosas hipótesis y forzando argumentos, decir que tal o cual autor “se había anticipado” a alguno de los más contemporáneos. Eso en algún punto nos divertía porque en general la mayoría de esas transpolaciones era muy floja y con bases que rozaban lo absurdo. Hace poco, y sin quererlo, Jorge Luis Borges fue parte de una de esas conjeturas al tomarse uno de sus libros, “La Biblioteca de Babel”, como el prólogo de lo que hoy es Internet, y en consecuencia, muchos medios titularon el clásico “Borges ya había anticipado lo que sería Internet”.

Hoy quiero hacer una defensa de esas “anticipaciones”, no tanto por el legado escrito sino por el estilo. Todos sabemos que Roberto Arlt fue uno de las plumas más notables de la literatura argentina, aunque bien hay que remarcarlo, en su vida no fue un escritor reconocido por las “instituciones” tradicionales y su rol o figura estuvo más cerca de la marginalidad que del gran círculo del mainstream, como suele decirse hoy. Entre sus obras más conocidas y citadas se encuentran clásicos como “Los siete locos”, “Los lanzallamas” o el archileído “El juguete rabioso”; constituyendo precisamente su aporte al género de novela el más divulgado.

Pero bien, hay una faceta de Arlt que quizá no es tan difundida y esa es su labor de crónica periodística cotidiana, y más precisamente, su trabajo en el diario argentino “El Mundo” durante los años 1928 y 1942. En ese período, Arlt mantuvo una columna diaria que llevaba como nombre “Aguafuertes Porteñas”, que no eran más que pequeñas apostillas, observaciones y pinceladas de la vida urbana en la Buenos Aires de principio a mitad de siglo XX. Con sus Aguafuertes, Arlt se convertiría en testigo y cronista de los cambios sociales, económicos y políticos de toda una generación, y no sólo de la Argentina, sino también de los acontecimientos del mundo.

Los temas tratados en las Aguafuertes son de los más variados, yendo desde situaciones callejeras, hábitos y costumbres de la ciudad hasta los retratos sociales de la época (vigilantes, canillitas, fiocas, comerciantes, mujeres, jóvenes, entre otros), pasando por el relato de las innumerables obras urbanas de la Buenos Aires de entonces (demoliciones, inundaciones, ensanches de avenidas históricas) . También fue un gran polemista con sus lectores, hablando de matrimonios, divorcios e Iglesia (en la década del ’30).

Ahora la pregunta que me gustaría compartir con ustedes es, Si Roberto Arlt escribiera sus Aguafuertes hoy, ¿lo haría en un blog?. Yo creo que sí. Me sorprendieron de sobremanera dos cosas para responder a esa pregunta.

En primer lugar, el estilo de redacción de Arlt en las Aguafertes es muy similar al que un bloguero cualquiera, esto es, muy informal, corto y sencillo, citando siempre la fuente de “el que le pasó el dato”. En este punto Arlt testifica el quiebre entre esa estética literaria modernista, apegada a unos cánones precisos, y la prosa actual. Por otra parte, las Aguafuertes siempre hablan sobre un tema en particular (como los posts de hoy), y a veces continúan en otros, enriquecidos con los comentarios de los “lectores”, que en este caso, en vez de comentarios en el blog son mediante cartas enviadas a la redacción. En este punto tampoco estaba exento de “trolls” o lectores enfurecidos por tal o cual postura u opinión, que Arlt con soltura y oficio (como el de un blogger) se dedicaba a neutralizar.

Si Arlt viviera hoy, estoy seguro que podríamos encontrarlo posteando en blogs como Buenos Aires Ideal, o quizá en algún blog “de diario masivo”. Por ahí podría pasarse por blogs como el de Funes, dejar un comentario en Buenos Aires Lado B y reírse de las minas de Bestiaria, con sus caracterizaciones de gente común y estereotipos urbanos.

Les recomiendo leer algunas de las Aguafuertes de Arlt no sólo por el valor de su narrativa histórica sobre Buenos Aires, sino también para notar que alguien, hace mucho tiempo atrás, ya era bloguero sin haberse inventado los blogs.