Mucho se dijo en la blogosfera sobre la exclamación del Rey Juan Carlos al presidente de Venezuela Hugo Chávez en la última Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile.
Posiciones a favor de Chávez, resaltando su libertad de expresión y determinación, de lo caduco y decadente de la monarquía española, de lo anacrónico que puede parece un Rey hoy, y mucho más. A favor del Rey, la posición intolerante de Chávez, la intromisión absoluta, lo agresivo de su mensaje, etcétera.
Lo cierto es que este incidente cae un momento donde la agenda latinoamericana y la española no están pasando su mejor relación. A pesar de los intentos españoles de mediar en la relación argentina-uruguaya, no hubo mucho avance en el tema, recientemente se sucedieron rebrotes y ataques contra inmigrantes latinoamericanos en algunas ciudades españolas, pequeñas tensiones entre gobiernos y empresas españolas, y algunas situaciones del estilo.
Este cruce entre el Rey y Hugo sólo quedará para la anécdota y los especiales de TV, ya que a mi modesto parecer creo que la reacción del Rey Juan Carlos fue de simple arrebato por la intransigencia y las interrupciones de Chávez a Rodríguez Zapatero. Ahora bien, hay modos y modos de decir las cosas, y rescato la actitud diplomática de ZP, aunque sea criticado hoy por la derecha española.
Poniéndole un poco de humor al asunto, y haciendo un paralelismo bloguero, la actitud de Chávez fue de un troll hecho y derecho.