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Roberto Arlt: ¿Escribiría hoy en un blog?

Recuerdo que en tiempos de la universidad era muy común tomar algún académico o teórico relevante y bajo dudosas hipótesis y forzando argumentos, decir que tal o cual autor “se había anticipado” a alguno de los más contemporáneos. Eso en algún punto nos divertía porque en general la mayoría de esas transpolaciones era muy floja y con bases que rozaban lo absurdo. Hace poco, y sin quererlo, Jorge Luis Borges fue parte de una de esas conjeturas al tomarse uno de sus libros, “La Biblioteca de Babel”, como el prólogo de lo que hoy es Internet, y en consecuencia, muchos medios titularon el clásico “Borges ya había anticipado lo que sería Internet”.

Hoy quiero hacer una defensa de esas “anticipaciones”, no tanto por el legado escrito sino por el estilo. Todos sabemos que Roberto Arlt fue uno de las plumas más notables de la literatura argentina, aunque bien hay que remarcarlo, en su vida no fue un escritor reconocido por las “instituciones” tradicionales y su rol o figura estuvo más cerca de la marginalidad que del gran círculo del mainstream, como suele decirse hoy. Entre sus obras más conocidas y citadas se encuentran clásicos como “Los siete locos”, “Los lanzallamas” o el archileído “El juguete rabioso”; constituyendo precisamente su aporte al género de novela el más divulgado.

Pero bien, hay una faceta de Arlt que quizá no es tan difundida y esa es su labor de crónica periodística cotidiana, y más precisamente, su trabajo en el diario argentino “El Mundo” durante los años 1928 y 1942. En ese período, Arlt mantuvo una columna diaria que llevaba como nombre “Aguafuertes Porteñas”, que no eran más que pequeñas apostillas, observaciones y pinceladas de la vida urbana en la Buenos Aires de principio a mitad de siglo XX. Con sus Aguafuertes, Arlt se convertiría en testigo y cronista de los cambios sociales, económicos y políticos de toda una generación, y no sólo de la Argentina, sino también de los acontecimientos del mundo.

Los temas tratados en las Aguafuertes son de los más variados, yendo desde situaciones callejeras, hábitos y costumbres de la ciudad hasta los retratos sociales de la época (vigilantes, canillitas, fiocas, comerciantes, mujeres, jóvenes, entre otros), pasando por el relato de las innumerables obras urbanas de la Buenos Aires de entonces (demoliciones, inundaciones, ensanches de avenidas históricas) . También fue un gran polemista con sus lectores, hablando de matrimonios, divorcios e Iglesia (en la década del ’30).

Ahora la pregunta que me gustaría compartir con ustedes es, Si Roberto Arlt escribiera sus Aguafuertes hoy, ¿lo haría en un blog?. Yo creo que sí. Me sorprendieron de sobremanera dos cosas para responder a esa pregunta.

En primer lugar, el estilo de redacción de Arlt en las Aguafertes es muy similar al que un bloguero cualquiera, esto es, muy informal, corto y sencillo, citando siempre la fuente de “el que le pasó el dato”. En este punto Arlt testifica el quiebre entre esa estética literaria modernista, apegada a unos cánones precisos, y la prosa actual. Por otra parte, las Aguafuertes siempre hablan sobre un tema en particular (como los posts de hoy), y a veces continúan en otros, enriquecidos con los comentarios de los “lectores”, que en este caso, en vez de comentarios en el blog son mediante cartas enviadas a la redacción. En este punto tampoco estaba exento de “trolls” o lectores enfurecidos por tal o cual postura u opinión, que Arlt con soltura y oficio (como el de un blogger) se dedicaba a neutralizar.

Si Arlt viviera hoy, estoy seguro que podríamos encontrarlo posteando en blogs como Buenos Aires Ideal, o quizá en algún blog “de diario masivo”. Por ahí podría pasarse por blogs como el de Funes, dejar un comentario en Buenos Aires Lado B y reírse de las minas de Bestiaria, con sus caracterizaciones de gente común y estereotipos urbanos.

Les recomiendo leer algunas de las Aguafuertes de Arlt no sólo por el valor de su narrativa histórica sobre Buenos Aires, sino también para notar que alguien, hace mucho tiempo atrás, ya era bloguero sin haberse inventado los blogs.

Fragmentos (I)

En el crepúsculo del alba, en un sótano, he yugulado ante una piedra negra toros sagrados. Durante un año de la luna, he sido declarado invisible: gritaba y no me respondían, robaba el pan y no me decapitaban. He conocido lo que ignoran los griegos: la incertidumbre. En una cámara de bronce, ante el pañuelo silencioso del estrangulador, la esperanza me ha sido fiel; en el río de los deleites, el pánico.

- Jorge Luis Borges, “La lotería en Babilonia” (fragmento, 1944)

[Libro] “Poesía Clásica Japonesa” de Torquil Duthie (ed. trad.)

Portada

Portada

Encontré hace unos días esta muy bonita edición de Editorial Trotta (colección Pliegos de Oriente) sobre Poesía Clásica Japonesa, específicamente el volumen es una selección de cien poemas del célebre Kokinwakashü (una antología de encargo imperial en la capital Heian, Kyoto, a comienzos del siglo X a un grupo de cuatro poetas dirigidos por Ki no Tsurayuki).

La obra, bellísima y profunda, resulta interesante tanto por su extensión (1,111 poemas, aunque no está claro aún la cifra exacta) como así también por su modelo de organización y escritura.

Los poemas están organizados según su motivación o circunstancia, por ejemplo, “poemas de estaciones” (invierno, verano, otoño y primavera); “poemas de felicitación”; “del querer” o de “lamentos”, y su escritura incorpora como un prefacio el contexto o circunstancia de motivación, por ejemplo, “compuesto cuando murió su hermana mayor…”

Les comparto algunos versos,

[393] Después de subir al monte, en la vuelta, poema compuesto cuando la gente se despedía

Dejemos la despedida
a cargo de los cerezos
de la montaña,
y si se van o se quedan
que lo decidan las flores.

(Monje Yüsen)

[309] Compuesto en una excursión para recoger setas en el Monte Enjo

Quisiera volver
con las mangas llenas
de hojas carmesí,
que las vieran los que dicen
que el otoño a terminado.

(Sosei)

[77] Compuesto al ver las flores de cerezo derramarse

Como las flores de cerezo
ojalá me derramara,
si después de la gloria
sólo queda la desgracia
y el desprecio de la gente.

(Monje Soku) 

El volumen viene con una excelente introducción al contexto histórico, poético y político de la producción de la obra, y también incluye una breve e instructiva reseña sobre la formalidad del waka (poema japonés), compuesto por treinta y un sílabas divididas en cinco medidas (ku) de 5, 7, 5, 7, y 7 sílabas; y su contraposición al kanshi (poesía china).

Sin dudas, una bonita experiencia de lectura.

Cómo gestionar una base de datos bibliografíca para tu tesis o trabajo académico

Desde hace bastante tiempo vengo indagando en aplicaciones para la gestión bibliográfica de trabajos académicos (papers, tesis, informes, libros, etc.) sin poder llegar a una herramienta que cumpla de manera relativamente satisfactoria todo lo que necesito.

Como nota preliminar, vale decir que antes de ponerse a trabajar en cualquier trabajo académico, es esencial manejar y ordenar nuestra base bibliográfica. Creo que esto no es cuestión de costumbres, sino de mera necesidad. Una tesis puede llegar a tener más de mil referencias, y si no se las ordena, cataloga e indexa de manera organizada, todo se hará cuesta arriba.

En este sentido, desde hace tiempo ya pude ir probando algunas herramientas que no me convencieron totalmente y una que hasta ahora lo está haciendo muy bien. Les detallo mi experiencia con ellas:

1. EndNote X2

Interfaz de Endnote X2

Interfaz de Endnote X2

Creo saber bien que es el software más utilizado para este ámbito, pero a mí no me ha convencido del todo. A pesar de que el soft cliente (muy Win98) que se instala en el ordenador personal es muy bueno y potente (filtrado por categorías, conexión a bibliotecas y bases, entre otras), su interfaz web es lamentable pésima (y bastante onerosa). Hoy por hoy contar en cualquier lugar con la bibliografía de tu trabajo es más que imprescindible, no sólo a la hora de la consulta sino de la incorporación de referencias, y EndNote presenta una clara deficiencia en este plano.

2. BibCiter

Bibciter

Desarrollado bajo licencia GPL por Ismael Peña-López, un referente en el estudio de la aplicación de nuevas herramientas al ámbito de la investigación académica, se brinda como una herramienta para instalar en tu propio server, totalmente customizable. Al principio anduvo muy bien, pero luego se empezó a liar con campos cruzados, formularios que duplican algunas entradas, etc. Quizá no tuve toda la pericia para ajustar el mantenimiento, pero eso también constituye un punto débil (por no decir tener un hosting propio para alojarlo). Lo bueno de BibCiter es que por cada catálogo de citas genera automáticamente un feed RSS, lo que permite sindicarlo en cualquier otro servicio web. De poder contar con los recursos y conocimientos para administrarlo, es una muy buena opción.

3. Aigaion

Interfaz de Aigaion

Interfaz de Aigaion

Es similar en funciones a BibCiter, pero con la diferencia de que brinda mayores posibilidades a la hora de categorizar (por ejemplo, se pueden hacer árboles de keywords por publicación, y suscribirse a ellas) como así también a la hora de anotar diferentes textos. Me resultó un poco más dificultosa su instalación, y nuevamente la barrera de entrada está puesta en tener un hosting propio y cierta pericia en el manejo de instalación/customización de aplicaciones web. Permite diferentes tipos de usuarios y roles en su administrador.

4. Connotea

Connotea

Un servicio de gestión bibliográfica online, apuntado más que nada hacia las ciencias duras, ya que tiene conectores con bases de datos especializadas. Permite también una suerte de red social académica en base a las referencias utilizadas o ciertos grupos de disciplinas y estudios. No termina de convecerme por su interfaz un poco críptica y poco amigable.

5. Zotero

Zotero, para Firefox

Funciona como una extensión para Firefox, muy liviana y flexible. Su principal ventaja es que guarda las referencias “mientras se navega” directamente en el terminal local, arrastrando las referencias a la extensión. Eso también lo pone en desventaja porque no se pueden compartir, ni resguardar ni exportar por RSS (aunque en la versión beta creo que lo ofrece, no lo probé aún) y aún más que se limita a un browser en particular. Además me parece un poco inexacto en algunas referencias, sobre todo en las bases de datos académicas.

5. Mendeley

Cliente terminal de Mendeley

Cliente terminal de Mendeley

Hasta ahora, la herramienta que más me ha convencido. Combina dos herramientas en una: por un lado un cliente de escritorio, que te descargas e instalas, y una cuenta en línea que se sincroniza automáticamente de manera bidireccional. Creo que es una buena combinación, porque permite el manejo desde el ordenador y también el acceso permanente a través de una conexión a internet, para agregar o editar referencias de manera remota en otra oficina o lugar.

Tiene aún algunas cosas por mejorar (no genera feeds RSS,  no se permiten crear categorías desde la web, como tampoco exportar la bibliografía) pero quizá estén considerados para la próxima versión. El servicio es gratuito, y permite como funcionalidad extra compartir listas de bibliografía, entre varios usuarios, para algún trabajo que necesite interacción colectiva.

Conclusiones

Creo que todavía no encuentro la aplicación perfecta para poder administrar una base de datos bibliográfica a un nivel de usuario medio, con necesidades de sincronización directa, feeds RSS, fácil administración y gestión, y fundamentalmente usable. Hay muchas más, como pueden ver en este listado, pero hasta ahora sólo pude probar las que les detallé más arriba. 

Cualquier comentario o sugerencia sobre alguna otra herramienta (sé que hay algunas para Mac) es más que bienvenido para compartirlo con todos los lectores e interesados.

Lectura: “Poesía (1980-2005)” por Luis García Montero

Acabo de terminar de leer la notable obra poética de Luis García Montero (Granada-España, 1968) editada por Tusquets, bajo el título «Poesía (1980-2005)». Los versos son muy intimistas, cargados de una elegancia discreta y de una atmósfera muy precisa, conocida por los lugares comunes de la ciudad. La soledad, el amor, las madrugadas en vela y en el plano real, el deshielo del franquismo y la transición democrática española empapan las letras de este urgente poeta.

 

Canción Extranjera (La intimidad de la serpiente, 2003)

Míralas
en su desconocido firmamento.

Esta lámpara joven.
¿Qué soledad descubre su luz en el espejo?

Este vaso de agua.
¿Qué noche de verano comprende sus secretos?

Estas vigas azules.
¿Qué araña tejerá el dolor de sus cuentos?

El idioma dormido de las cosas
exige un corazón subtitulado
para contar los sueños.

Míralas,
hablándote despacio, igual que a un extranjero.

 

Figura sin paisaje (Habitaciones separadas, 1994)

He vendido mi alma dos veces al diablo,
por monedas de niebla y curso clandestino
en países que nadie se ha atrevido a fundar.

Un realista que vive el mundo de los sueños,
un soñador que quiere vivir la realidad.

Mal destino es el tuyo.
Así te va.

 

Los Espejos  (Habitaciones separadas, 1994)

No importa si has dormido poco o mucho,
los espejos de hotel nunca perdonan
y son como animales de montaña
que no aceptan el trato de los hombres.

La luz de los espejos familiares
se apiada de nosotros, sin embargo,
nos ayuda a fingir y por afecto
o por costumbre llega a perdonarnos.

Yo sé que los espejos son el agua
estancada de un río que se mueve.
Y he visto cómo el sol que reverbera
puede ocultar el cieno de las sombras.

Pero quien mira al fondo de tus ojos
ve las grietas del tiempo, las arañas
de un pasado que surge de improviso
en mañanas de hotel y nos ofende.

Para qué contestar. Cierra los ojos,
porque no hay otra cosa que envejezca
peor que tu mirada.

Reseña #3: “La Gobernanza de Internet. Contribución al debate mundial sobre la gestión y el control de la red” de Jorge Pérez (coordinador)

Este libro es de los últimos publicados alrededor de la Colección Fundación Telefónica que edita Ariel bajo coordinación del Programa Fórum. En este caso el tema es de gran interés porque marca uno de los primeros pasos en el estudio y análisis de la problemática en nuestra lengua

El libro, en opinión personal, tiene dos grandes partes. En una primera instancia “teórica” se preocupa por destacar los modelos de gestión y relacionamiento de actores en la gobernanza de Internet. Se evalúan enfoques, se proponen otros, se analizan procesos y dinámicas, etc. Mientras tanto, en el resto de capítulos, el autor y los distintos colaboradores ponen foco en la discusión y debate sobre la coyuntura actual de gobierno sobre ciertos temas considerados clave, como la privacidad, seguridad, neutralidad de la red, entre otros.

El autor marca un apreciable punto de partida para entender el resto del libro, y lo hace al poner en perspectiva comparativa los distintos modelos de gobierno en las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Esto es, contar el funcionamiento y los procesos que se ponen en marcha detrás de la organización tanto de las infraestructuras, operadores, estándares y modelos de relación estado-mercado.

De esta manera, se caracterizan los modelos de gestión de las TIC con una interesante comparativa entre el modelo tradicional de gestión de las telecomunicaciones (comenzando desde la telegrafía hasta la gestión del espacio satelital) en el que tiene poder decisorio un organismo como la UIT (ITU) donde tienen decisión y voto sólo los países y sus delegados, mientras que los agentes privados (mercado, instituciones, etc.) sólo mantienen una participación simbólica. Este último punto, entre otros, demostró las falencias del modelo ya que no pudo seguir en últimos años el pulso en la gestión de estándares, tecnologías y procedimientos comunes. La clave es que mientras el modelo pudo funcionar en tanto y en cuanto se sostuvo el negocio por los monopolios nacionales de telecomunicaciones.

El resquebrajamiento fue lento pero sin pausas en los 80’s y 90’s con la liberalización en la mayoría de los países desarrollados y en desarrollo del negocio de las telecomunicaciones. Las compañías públicas abrieron paso a la participación privada en el negocio y con ella el salto respecto al avance en la convergencia de dispositivos, acceso y tecnología. Pues bien, el modelo de la ITU no pudo responder a la necesidad de agilidad en la toma de decisiones respecto a estándares (como el GSM, el WiFi, entre otros) que tuvieron que gestionarse por vía privada. El modelo de un país, un voto no resultó ser práctico a la hora de decidir a velocidad de mercado.

En contraposición a este modelo, prevaleciente en los últimos 70 años, el autor destaca el “Modelo de Internet” que todos conocemos hoy, que dista mucho de las características del modelo tradicional donde la gestión está descentralizada en múltiples actores y no exclusivamente gubernamentales (IAB, IETF, W3C, ISoc, entre otros). Quizá el rasgo más destacable es que las fronteras del estado nación aparecen, poco a poco, más diluidas. Si antes los países, soberanos en su gestión de los factores regulatorios, marcaban punto por punto las reglas del juego para los distintos actores, ahora poco poder de gravitación tienen en este modelo. A su vez, hay grandes diferencias respecto al modelo de negocio en cada uno de ellos (inversión en el operador vs. Inversión distribuida); origen de la innovación (operadores vs. usuarios y universidades), entre otros.

Luego de este esquema el libro continúa con una presentación general sobre los orígenes del debate sobre la “gobernanza” de Internet (profundizando en una discusión sobre el término, poco documentada desde el ámbito de los regímenes internacionales) y sus principales hitos hasta el momento (Cumbres WSIS, IGF, etc.) y una descripción desde diferentes ópticas sobre los factores que entran en juego, como la propuesta metodológica de las “cestas” de Kurbajila (DiploFoundation), el modelo de relaciones del Quad de Ernest Wilson (sectores económicos), el modelo de William Drake (mecanismos de cooperación) y por último, el modelo propuesto por el Grupo de Expertos que colaboran en el libro.

Esta propuesta del grupo de expertos (que pone el acento en la llamada “Cadena de Valor” de Internet, donde agentes públicos, organizaciones internacionales, operadores económicos y la sociedad civil se involucran en la gestión de los recursos críticos, la conectividad e infraestructura, aplicaciones y usuarios) es detallado en el siguiente capítulo, y se concentran en verlo la luz de las dinámicas de los modelos de gestión reseñados en el primer capítulo, demostrando cómo evolucionaron a lo largo del tiempo.

Hasta ahí (capítulos 1 y 2) el corazón analítco y teórico del libro, y quizá los más interesantes de cara al aporte metodológico. Los capítulos siguientes tratan sobre los “debates actuales” respecto al gobierno de la red (gestión y control de los recursos, derechos de propiedad intelectual, incentivos a la inversión en infraestructuras, multilingüismo, seguridad, privacidad, brecha digital y participación ciudadana).

Como verán, el espectro es amplísimo y en partes posteriores el comité de expertos reúne sus conclusiones sobre los aspectos anteriormente detallados, tomando en general opiniones que son ya compartidas por la mayoría de las asociaciones de usuarios (excepto en propiedad intelectual e inversiones de infraestructura).

Un punto importante a destacar que se incorpora en el libro es un completo mapa de actores en la gobernanza de Internet , donde los autores detallan las funciones clave, relaciones y objetivos de la gran mayoría de los organismos e instituciones que toman parte, brindando al lector un excelente punto de referencia sobre el quién es quién en el gobierno de la red.

Ficha de lectura:

  • Título: La Gobernanza de Internet. Contribución al debate mundial sobre la gestión y el control de la red.
  • Autor: Jorge Pérez (Coordinador)
  • Editorial: Ariel
  • Colección: Fundación Telefónica
  • Lugar de Edición: Barcelona, España
  • Año de Edición: 2008
  • ISBN: 84-344-4441-0
  • Páginas: 210

En la Revista Telos se ha publicado otra reseña del mismo libro a cargo de Rosa Sainz Peña.

 

 

Reseña #2: “Historias de las telecomunicaciones”, por José de la Peña

Continuamos con la segunda reseña del año, y en este caso nos toca comentar un libro que me dejó gratamente sorprendido. No sólo por cómo lo encontré físicamente (en un armario de la oficina tras una mudanza interna), sino por cómo está escrito y lo fácil de su lectura.

Más allá de que quien lo escribe es un hombre de la casa (y por lo que veo también bloguero y tuitero), no hay que dejar de destacar lo fácil y amena de la lectura, casi como una novela. A través de cinco capítulos, cada uno con un foco preciso (en hombres, cambios, burbujas, servicios e infraestructuras) José cuenta los grandes hitos de las telecomunicaciones a lo largo de anécdotas, casos y sucesos históricos. Como lo cuenta, es precisamente, a través de “sus historias”, sin entrar en tecnicismos exagerados ni obviando los principios básicos de un negocio que, alguna vez, hubo que empezarlo.

Porque claro, no hay una historia de las telecomunicaciones, sino muchas. Como sucede en la mayoría de los ámbitos de nuestra historia, la oficial y pública es aquella de los que lograron vencer y moldear el negocio y su tecnología. En este sentido, aquí está el otro mérito del libro, no olvidarse de los “segundos” en estas historias, o los que quedaron detrás o fracasaron en el camino, los que cometieron errores, o fallos de cálculo.

Párrafo aparte merece el último capítulo del libro, que relata la historia del tendido del primer cable submarino entre Europa y América en 1857. Si uno cree que vive en tiempos vertiginosos, habría que mirar un poco hacia atrás y adentrarse en esta gran epopeya. Ese es otro mensaje que resalta el autor, el de saber que hubo personas que visionaron lo que tenemos hoy hace ciento de años.

Comparto un párrafo que ilustra este punt,,

Debían ser las cuatro de la mañana cuando Irving escuchó un GN (abreviatura para decir buenas noches, Good Night). Casi al mismo tiempo aparecieron varios GM (Good Morning). Algunos salían y nuevos compañeros entraban en la conversación.Unos se iban a dormir y otros se acababan de levantar. Durante un rato, Irving había estado observando en silencio la conversación que se mantuvo entre un chico y una chica del grupo, que creían estar solos, y que acabó con un cariñoso «hasta mañana, cariño». En ese momento ya eran más de cuarenta y dos amigos los que podían conectarse a la red para conversar cada noche. Era muy divertido.

¿Estaba Irving en un chat de una red social? ¿Estaba Irving en un canal IRC en los comienzos de Internet? Nada de eso. Como comenta el autor, la cita corresponde  a una charla en una red privada de telégrafo en un barrio de Nueva York en 1903. Noventa años antes de que se inventara el chat.

Sin lugar a dudas, un libro más que recomendable para todos los que se interesan por el negocio, la divulgación técnica o simplemente para todos los que quieran leer buenas historias sobre cómo nuestros antepasados pudieron visionar el futuro de las comunicaciones.

Ficha de lectura:

  • Título: Historias de las Telecomunicaciones. Donde todo comenzó.
  • Autor: José de la Peña
  • Editorial: Ariel
  • Lugar de Edición: Barcelona, España
  • Fecha de Edición: 2003
  • ISBN: 84-344-4441-0
  • Páginas: 286

Otras reseñas:

Reseña #1: “El Manifiesto Cluetrain” de Rick Levine (et al)

Comenzamos con la primera reseña del año, en la que hablamos sobre un libro fundamental para entender el movimiento cultural que trajo la expansión de la red. Corto, explosivo, punzante. Así es El Manifiesto Cluetrain, texto que devino en inspirador intelectual y práctico de la primera expansión de Internet (allá por fines de los noventa) y del primer cisma de la red, la crisis de las puntocom. Para conmemorar el décimo aniversario de su lanzamiento, la editorial Deusto ofreció regalarlo a quienes lo soliciten (pagando los gastos de envío). Así que por cinco eurillos pude hacerme de una excelente edición impresa del libro.

Para comenzar, creo que el mayor problema que tiene este libro es que la mayoría de los lectores (y me incluyo) lo conocen sólo por las famosas 95 tesis, suerte de declaraciones convertidas en un manifiesto de los nuevos tiempos en las organizaciones. El problema está, decíamos, en que la mayoría se “pierde” la lectura de los capítulos restantes del libro, donde precisamente los autores (Rick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger) amplían las 95 tesis relatándolas junto a sus experiencias laborales y personales, lo que les da mucho más sentido y nos ayudan a ver el “detrás de escena” sobre las tesis del manifiesto.

A lo largo de todo el libro se huele una advertencia: los tiempos están cambiando y es necesario participar en la conversación. Si no lo hace, será muy tarde. De nada vale tener una posición reputada en el mercado, ni tener el mejor producto ni el mejor bufete de abogados o los mejores talentos del barrio. Si no sales de las fronteras de tu oficina, estás jodido.

Todavía hoy es fácil hablar del nuevo management, de que los mercados son conversaciones, de la porosidad de las fronteras corporativas, de los nuevos tipos de clientes o de lo importante de abrirse al juego hacia wikinomía. Estoy seguro que si una persona que no conoce nada del libro lo lee hoy, bien creería que es un manifiesto sobre la “web 2.o”. Vaya hype.  Ellos lo escribieron hace diez años. 

Si miramos en retrospectiva, hace diez años recién nacía Google, la Wikipedia no existía y mucho menos fenómenos como YouTube o Facebook. En la génesis de la internet que conocemos hoy, recién los más listos salían de los walled gardens, y los más lentos apostaban todavía más a ellos, pero no tardarían mucho en hundirse en la bancarrota.

Es cierto que hay un poco de, digamos, optimismo desmedido en ciertos capítulos del libro. Pero claro, no debemos olvidar en los tiempos que fue escrito. “La web” parecía ser la clave de la nueva era de la humanidad. Recuerdo esos tiempos, donde trabajar en una puntocom era lo más guay y participar de los First Tuesday no era tan diferente que algún Blog&Beers de hoy.

En conclusión, un libro de lectura esencial (en especial los capítulos “Hablar no cuesta dinero” y “Las organizaciones hipervinculadas”) para no dejarse encantar, tanto por los agoreros ni por los falsos apóstoles de la dospuntocerización de Internet. Hoy hay poco de nuevo, y de ello sólo algo diferente a lo que hablaban estos señores diez años atrás.

Ficha de lectura

Rick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger (2000). ”El Manifiesto Cluetrain. El ocaso de la empresa convencional”. Ediciones Deusto, Barcelona.

210 Páginas. Puede leerse una versión completa de libro desde aquí.

Otras reseñas: