Categoría : Reflexiones

La semana vía twitter

La semana vía twitter

  • En el segundo día de sesiones de la South Summer School of Internet Governance en Buenos Aires #
  • #ssig Sumándome a @andrespolli @MarilaM y @raquelgatto que tuitean en la SSIG #
  • #SSIG Ben Petrazzini cuenta Interesantes iniciativas de TICs y poblaciones vulnerables en Latinoamérica: http://snurl.com/exh0q #
  • #SSIG “Policy makers don’t think the techies matter and believe technology is largely irrelevant” Avri Doria (GNSO Chair) #
  • #SSIG Governments still trying to define a role for themselves in the Internet. Are they protectors or usurpers? #
  • #SSIG Problems with sovereignity issues over scripts and languages. Some countries demand a say over TLDs in their national language. #
  • #SSIG “Code governs what is possible. Policy covers what is allowed.” #
  • #ssig Jorge Navarro, UNCTAD “En América Latina hay grandes desafíos para armonizar legislación sobre seguridad electrónica” #
  • #ssig Nacho Amadoz de .cat habla sobre gTLDs and communities #
  • #ssig sTLDs now coming: .gal .eus .sco #
  • #ssig Luego de tres años, más de 35,000 dominios .cat registrados (Nacho Amadoz) #
  • Leyendo: Chinese cyberespionage network runs across 103 nations http://tinyurl.com/cxtsst #
  • Retweeting @MariliaM: Phillipe from Afilias: .net was last chance to minimize the market dominance of .com, but the chance has been lost. #
  • #ssig Escucho cómo funciona el NIC.cl y cómo evoluciona el crecimiento de los dominios en Chile tras los años #
  • #ssig Escuchando a Gustavo Solinño, de NIC.ar. Hay una persona que tiene registrado 40.000 dominios .com.ar WTF!!! #
  • @charlymaiz No, pero luego creo que pondrán las presentaciones en http://south-ssig.com.ar/ in reply to charlymaiz #
  • #ssig En Nic.ar se gestionan 1,8 millones de dominios .ar con diez personas. Es el mayor ccTLD de Latinoamérica. #
  • #ssig Comenzamos con Carlos Afonso de RITS la última jornada de la South-SSIG de Buenos Aires #
  • #ssig Debate sobre los costos de tránsito de datos entre Latam y países desarrollados. ¿Telcos, reguladores, política pública? #
  • #ssig Escuchando a @lphinojosa hablando sobre trayectoria y desafíos de ICANN. #
  • Leyendo: Stealing Music: Is It Wrong Or Isn’t It? http://tinyurl.com/dm95nm #
  • Leyendo: Y la Unión Europea dice que no por tercera vez a los cortes de Internet http://tinyurl.com/c52gge #

La semana vía twitter

La semana vía twitter

¿Necesitamos una nueva Internet?

→ Cross-posted desde Tendencias Digitales 

 

Esta última semana se está debatiendo en la anglosfera una idea que viene desde hace algún tiempo tomando forma por ciertos sectores de tecnólogos y académicos. El disparador fue una nota de opinión en la edición del domingo del New York Times, firmada por John Markoff donde se plantea una pregunta tan simple como rupturista: ¿Necesitamos una nueva Internet?.

El lector desprevenido puede pensar en alguna nueva funcionalidad, aplicación o servicio de Internet. Pero no, estamos hablando de fundar una nueva y auténtica Internet from scratch, o sea, desde cero.

El argumento central es que la red se está convirtiendo cada vez en un lugar más inseguro para muchos grupos que forman parte de ella. Desde el phishing al fraude en el comercio electrónico, al cybersquatting, badware o a los delitos contra la propiedad intelectual, pasando sobre el robo de identidad o el acoso de menores. Si bien nuestras actividades para la mayoría parecen seguras, hay una creciente preocupación por la vulnerabilidad de nuestra seguridad en la red. Por eso la pregunta, ¿no sería necesario reveer completamente su estructura?.

Claro, es que el nacimiento de la red tuvo como principal función la transmisión de paquetes de datos en los que por defecto se confiaba en la identidad de ambos extremos detrás de la conexión. No hace falta recordar que en los inicios sólo estaban enlazadas ciertas universidades, departamentos gubernamentales o militares. Tal como defienden muchos, la misma arquitectura diversa de la red dejó de lado los factores de seguridad priorizando la funcionalidad del servicio, aunque tiempo después, tras la incorporación de más actores e intereses a la red, el tema cobra mayor relevancia.

Existe cierta corriente académica que comenta, de la que el profesor Jonathan Zittrain es una de las voces más visibles, sobre la amenaza que representa para la red el problema de la inseguridad. En su libro más comentado, “The Future of the Internet, and How to Stop It” dedica buena parte al análisis de los frentes de inseguridad de la red. La conclusión a la que llega es que el mercado, los usuarios y los reguladores intentarán encontrar la seguridad no ya modificando la red y sus protocolos y arquitecturas, sino desde los mismos soportes o dispositivos. Zittrain obsserva que los dispositivos que utilizaremos (o ya directamente utilizamos) como consolas, móviles y web-gadgets (como el Ipod Touch o el Amazon Kindle, por ejemplo) vienen “esterilizados” (tethered appliances) para una navegación y uso seguro donde hay estricta intermediación, por parte del fabricante, con el software e interfaz de usuario (tal como es la homologación de aplicaciones del iTunes Store)

Ahora bien, en la red la seguridad tiene sus costos. Y en esto se paga con la posibilidad del usuario de innovar sobre su dispositivo, esto es, desarrollar sus propias aplicaciones, remixar funciones, parcheos, customizaciones, etc. Estas posibilidades fueron los pilares básicos del crecimiento de los ordenadores personales durante fines de los ’80 y comienzos de los ’90. Quitar ahora al usuario la posibilidad de expandir su dispositivo por fuera del software o el fabricante sería dar un paso atrás en este aspecto.

En este contexto de vulnerabilidad e inseguridad de la red, pueden vislumbrarse tres perspectivas graduales para abordar este problema:

La primera, y la más fácil, es la de seguir tensando las cuerdas sobre el modelo actual de red, solucionando deficiencias de manera incremental y donde actores como las gestores de autores y propiedad intelectual, fabricantes, reguladores y organismos judiciales continúen ejerciendo presión sobre los intermediarios de la red (ISPs y Proveedores de Acceso) y usuarios finales para tomar a la seguridad como la próxima batalla por ganar.

A medio camino puede vislumbrarse un escenario de “balcanización” o tecno-aislacionismo de la red hacia micro redes más seguras donde la autenticidad de los datos y usuarios esté garantizada. Esta sería la idea detrás del concepto de “Splinternets” (Internets partidas) que puede encontrar mayor impulso debido a la creciente oferta de cloud computing restringido, o “nubes” particulares. Ni pensar la posibilidad de que las redes sociales se transformen en Splinternets de facto.

Por último, el escenario de mayor cambio será el de construir, desde cero, una nueva red más segura y confiable. Esta es la idea que inspira al Proyecto Clean Slate de la Universidad de Stanford, donde académicos y partners tecnológicos están investigando este escenario.

¡Buen comienzo del año!

Parque del Retiro (9 de Enero de 2009)

 

Ya de regreso de las vacaciones en Italia (donde me di cuenta que los argentinos heredamos más rasgos italianos que españoles :D )  vamos a retomar el orden del blog comenzando el año con más energías que con las que dejamos el 2008.

Pero antes, contarles que para este año me propuse varios objetivos (éstos son sólo algunos):

  1. Comenzar un diario en mi Moleskine. Estoy llevando un diario en una Moleskine Diary negra, clásica y efectiva. La satsifacción será luego de muchos años poder re-leerme.
  2. Leer más. El año pasado habré leído en total unos 20 libros o menos, cosa que no está mal pero siempre me quedan cosas para leer y se van acumulando. También voy a intentar diversificar la lectura y sus géneros (no tantos libros técnicos o ensayos)
  3. Escribir más. Todavía no le encuentro la vuelta, pero intentaremos escribir más tanto en el blog como en formato papel (costumbre que he dejado). 
  4. Correr más. Desde que estoy aquí en España, he dejado de correr tanto como lo hacía en Buenos Aires. Quizá tenga que ver con los horarios laborales, pero buscaremos la vuelta para poder hacerlo más a menudo.

Les comparto algunos posts que me llamaron la atención en los últimos días:

 5th Annual State of the Net Conference Google Public Policy Blog

YouTube Now Mutes Videos With Unauthorized Copyrighted Music (Mashable)

Drop 10 Facebook Friends, Get a Whopper [Friday Fun] Lifehacker

La decapitación del p2p y los nuevos regímenes post-democráticos (Versvs)

Wifi de Telefónica en una app de iPhone (Minid.net)

La Obra Social ‘la Caixa’ lanza notas de prensa multimedia (Blogocorp)

Argentina en su laberinto

 

 

Mi país tiene la mala virtud (me permito este oxímoron) de demostrar hechos que, en ciertas ocasiones, sólo pueden pertenecer al ámbito imaginario de la mejor literatura.

A lo largo de Cien años de Soledad, García Márquez nos relata las desventuras y tropiezos de los habitantes de Macondo, un lugar tan ficticio como al fin resultó ser su destino. Allí, en el pueblo que confunde el orden, el desorden y lo imprevisto, el tiempo parece no seguir el patrón lógico del pasado, el presente y el futuro, al que el resto de la humanidad parece ya haberse acostumbrado.

En Macondo, en cambio, el tiempo parece obedecer a una curiosa rueda que gira en un eje de invisible trayectoria. Alrededor de ese mecanismo furtivo y silencioso, se ubica el destino de toda su descendencia. “El tiempo vuelve y gira en círculos” suspiran en numerosas ocasiones los personajes de la novela, casi con una resignación innata. Así deviene la vida, el amor y la tragedia en el pueblo, en un ir y volver de alegría y parrandas, soledad, barro y tempestad.

En cierta manera, Argentina podría haber sido la tierra hermana de Macondo. A lo largo de su historia ha visto muchas veces, como su hermana, el ir y volver del tiempo que engaña los calendarios. Épocas de esperanza y fulgor sucedieron a tiempos de verguenza y espanto, o a otros de silencio y letargo. Sonámbula de esa curiosa alternancia, y para su desgracia, han vuelto más los errores que los aciertos, escasos y efímeros. Así pasaron los años, en circular trayectoria, y así fueron construyéndose las paredes del laberinto a fuerza de símbolos y promesas, soberbias declaraciones y plazas repletas, cacerolas vacías y saqueos nocturnos.

Tal como ocurre en Macondo y su ciénaga, las paredes del laberinto argentino fueron alimentándose de los mismos mitos. Algunos pusieron su grano de arena, algunos otros la cal, mientras que otros tantos pusieron el agua para ligar aquella macabra mezcla,  que como inconsciente maquinaria, la separa cada vez más del mundo exterior.

Hoy Argentina no puede salir fácilmente de tal constructo de cínica arquitectura, que la obliga a disfrutar ya de pocas horas de luz. Si no fuera por el viento, que aún sopla fuerte y logra vulnerar los muros caprichosos, ni siquiera se escucharían las voces de fuera, que no entienden el asombroso destino. Todos los habitantes de la nueva Macondo, envueltos en una borrachera de poco juicio, se echan la culpa unos a otros por haber dejado crecer tanto las paredes de gigantesca celda, imposible de disimular.

Por supuesto, no faltan aquellos que confusamente, señalan falsas vías de escape. Con itinerarios tan mágicos y fantasiosos como los personajes de la novela buscan la salida del laberinto imposible, ignorando que el viaje podría medirse ya no en años, sino más bien en vidas, descontando que aparecerán obstáculos, se sufrirán desaciertos o hasta las precarias brújulas podrán dejar de funcionar.

Esta analogía imperfecta no es más que una reflexión difusa y confundida por la distancia. A este derrotero hemos llegado y hay que saber lidiar con él. No obstante restan esperanzas, las suficientes para querer torcer esa siniestra rueda del tiempo y de la historia, y que no nos permita caer en el destino de aquella Macondo fantástica que imaginara su ilustre autor, devorada lentamente por la miseria, la desidia y el olvido.

[Reseña] The Future of the Internet and How to Stop It, por Jonathan Zittrain

Zittrain, J. (2008). The future of Internet and how to stop it. Yale University Press. Disponible online bajo licencia CC.

Jonathan Zittrain, destacado profesor del Oxford Internet Institute y del Centro Berkman de Harvard, investiga desde hace años los modelos y dinámicas de gobernanza de internet, amenazas al desarrollo y crecimiento de la red (privacidad, malware, censura, etc.) y en este libro nos ofrece su visión de cómo puede virar el futuro de internet en las condiciones que hoy conocemos.

El libro, de unas 330 páginas y tres partes, está muy bien escrito, excelentemente documentado con cientos de notas de referencia y mantiene una línea explicativa clara. Es fácil ir siguiendo el argumento, aunque por algunos tramos puede retornar a conceptos ya pasados. Por la misma formación y experiencia del autor, el libro está mas cerca de ser un texto académico que uno de divulgación general sobre la red y la tecnología. No obstante, el lector no especialista encontrará explicaciones y analogías muy sencillas y cotidianas para poder comprender los puntos y conceptos más importantes del libro.

Zittrain se pregunta: ¿Cómo será el futuro de Internet? ¿Seguirá estando la PC en nuestros escritorios, o quedará obsoleta como un gramófono?. Esta aparente lluvia de creatividad y libertad en la red. ¿Es sostenible, o genera silenciosamente una amenaza a toda la red en su conjunto? ¿Qué se necesita para sostener una red segura y abierta para la innovación y la participación de todos?

La génesis de la generatividad

Había una vez, hace mucho tiempo, en la historia informática, los ordenadores servían para una sola tarea, y programarlos era cuestión de especialistas y científicos experimentados. Las compañías tecnológicas de aquellos años (IBM, Westinghouse, entre otras) ofrecían el “servicio” de cálculo, gestión y mantenimiento de esos monstruos que ocupaban oficinas enteras. Todo estaba controlado, seguro y bajo cánones de seguridad estrictos. Estos equipos raramente estaban interconectados y sólo una legión de terminales “bobas” interactuaban con ella, mostrando datos de su nodriza.

El cisma tardó en llegar unos veinte años, allá por los primeros ochentas. Nacida en garajes y de padres amateurs ve la luz la PC, una pequeña caja que procesa. Un ordenador “personal” que incluía sin grandes inversiones y a un precio módico, poder de procesamiento. Aún más, podía utilizar una cinta de cassette como soporte y un televisor como monitor. El precio no era lo mejor que tenía para ofrecer, sino que lo mejor era que podía obedecer instrucciones. Se presentaba e increpaba al usuario con un cursor titilante esperando que le dijeran qué hacer. No se lo decía a científicos ni ingenieros, sino a gente tecnófila, en la sala o en el fondo de su casa.

Según Zittrain, aquí se abre el paradigma de la generatividad. Es la posibilidad de hacer y dotar de usos distintos a un equipo o dispositivo informático. Es hacer que haga, que procese, que calcule, que interactúe, que construya, que juegue, y por supuesto, que también falle. Por algunos pocos dólares podía conseguirse un dispositivo que interpretaba instrucciones y ejecutaba operaciones.

Del amanecer de la generatividad a la noche de los programadores domésticos hay un sólo paso: las ganas, la curiosidad y las ganas de innovar. Rápidamente se desarrollaron programas para diversas utilidades (procesamiento de texto, calculadoras, etc.) y las compañías de software hicieron su primavera. Todo cabía en esa pequeña caja que le ganaba de mano a los gigantes. Se abría una nueva era.

Pero esta nueva era es poco. Si se tienen dos ordenadores en una oficina lo primero que se nos ocurre es conectarlos entre sí. De esta manera llega la segunda ola de generatividad, y viene con la red Internet. En este caso el tsunami es más podersoso. Años antes, y emulando esos mainframes propietarios, aparecieron los walled-gardens de las telcos y empresas de medios que ofrecían a su suscriptor todo listo, hecho y fácil de consumir. Pero tardaron poco en darse cuenta que en la otra vereda, en el jardín de internet, el pasto era más verde y la gente tenía más posibilidades de crear.

Nuevamente, amateurs, científicos y académicos articulaban en un espacio que contaba nada más que con un puñado de estándares una red libre, abierta y que podía correr código, para cualquiera que lo escriba. Una vez más, la posibildiad de hacer e innovar estaba al alcance de la mano. Gracias a esta doble generatividad, de PCs programables por cualquiera y una red abierta a aplicaciones y servicios, tenemos el ecosistema digital de hoy.

La tecnología no es neutral

Pero bien, con estas posibildiades y con la generatividad cualquiera puede hacer su propio uso. Aquí es donde Zittrain comienza a vislumbrar el argumento central del libro: el dilema de la generatividad. Más temprano que tarde llegan el spam, los virus, los botnets, las computadoras zombies, el malware, el phishing, los robos de identidad, los DDoS, los ataques, las infecciones y otros males que nos hacen pensar si es buena idea seguir conectado, compartiendo datos y dejando el ordenador prendido.

Si bien por pasajes puede parecerlo, al final no peca de apocalíptico. En base a lo anterior pone sobre la mesa el problema que puede llevar esto para todos los usuarios y el futuro mismo de la red. Según Zittrain, la red lleva en su mismo origen el posible gérmen de su destrucción: la generatividad y su dilema. Con la masificación del acceso, las conexiones always-on y las pocas barreras en cuanto al conocimiento necesario para usar un ordenador hoy, la red podría colapsar si no se toman decisiones de seguridad para el futuro.

En consecuencia, advierte dos situaciones que no son ni más ni menos lo que atravesamos hoy:

  • Por un lado, cada vez están teniendo una mayor presencia en el ecosistema digital los dispositivos cerrados y estériles (tethered appliances), que ofrecen una mayor seguridad, pero resignando generatividad. Estos equipos no generativos pueden hacer o cumplir las tareas de muchas que se hacen habitualmente con un ordenador “plenamente” generativo. Ejemplos de estos casos son los móviles, las consolas, los smartphones, Iphone-Ipods, el Amazon Kindle, entre otros. Lo malo de estos dispositivos, según Zittrain, es que pueden ser remotamente inhabilitados o reconfigurados por sus fabricantes, y ni hablar de la privacidad de los datos que en él se portan. ¿Te gustaría encender un día tu dispositivo y que haya sido reconfigurado?
  • La masividad de los servicios de internet y la fiebre dospuntocerista están haciendo que de la PC ya sólo se utilice el browser. Se está migrando hacia una sola e imperante interfaz ordenador-usuario que es un navegador web. Esto lleva al peligro de que por un lado, vayamos volcando cada vez más nuestros datos a third-parties que no tienen respaldo físico, y que estén a merced de las pautas de servicio que estos proveedores tienen, un “beta permanente”. En esto Zittrain es claro: un browser no es un ordenador y es un error pensar que el futuro de éstos está en un browser.

Entonces, ¿Hacia dónde pueden converger estas dos tendencias?. Según Zittrain esto nos puede presentar graves consecuencias:

  • Que se reduzcan las oportunidades para la generatividad. Esto nos lleva a reducir la innovación y el control de la red por parte de los usuarios. Cada vez se delega más en los servicios y en las condiciones que los proveedores disponen, y a su vez se confía más en los dispositivos estériles que pueden ser modificados remotamente (el caso del Iphone y los derechos de Apple es uno de ellos).
  • Que se acreciente la regulación y control sobre otras capas no técnicas. Estos dispositivos cerrados son mucho más permeables a la regulación y el control de operadoras y fabricantes, pudiendo ingrsar en terrenos de poder y control donde hoy no están. Zittrain deja entrever que el problema está en no dar la oportunidad a que ingresen a regular agentes que hoy no lo hacen.

Cómo detener este futuro

Sin duda, aventurarse a dar una solución a este problema excede la capacidad y voluntad de cualquier mortal, y Zittrain no es ambicioso en sus soluciones. Para darnos una pauta de cómo puede sortearse este dilema de generatividad-seguridad y emprender una vía sostenible para el desarrollo de internet y sus espacios, realiza una inteligente analogía con el ordenador XO, el famoso portátil de los cien dólares por niño.

Según el autor este dispositivo combina y regula de una manera prudente el dilema entre generatividad y seguridad, consiguiendo ese término medio virtuoso. Por un lado provee herramientas para que los niños innoven, compartan y creen colectivamente, mientras que por otro tiene una serie de tecnologías que impiden distribuir un virus, infectar otros periféricos o inhabilitarse si se denuncia su robo. Este ejemplo, señala Zittrain, puede servir de ejemplo para generar dispositivos que no resignen la generatividad que hizo posible mucho de lo que conocemos hoy. Dispositivos abiertos pero seguros, que permitan correr y generar innovación en ellos, pero más resguardado. La clave entonces, conseguir ese equilibrio.

Más allá del dispositivo o la tecnología material, el autor apela también a una toma de conciencia, a un advocacy, por parte de todos los que somos parte de este ecosistema digital. Tenemos que apropiarnos e identificarnos en él como miembros plenos y con responsabilidades todos los días por su crecimiento, sostenibilidad y desarrollo. En esto, estoy plenamente de acuerdo con él.

Más información sobre el libro y el proyecto en www.thefutureoftheinternet.org