Categoría : Reflexiones

[Reseña] El poder de las redes, por David de Ugarte

 

De Ugarte (2007). El poder de las redes. Manual ilustrado para personas, colectivos y empresas abocados al ciberactivismo. El Cobre Ediciones. Disponible para el dominio público.

 

Llevaba leído en el escritorio ya más de dos meses, todo anotado y subrayado por mil partes pero sin terminar aún su reseña. A pesar de que había leído algunos tramos en la copia digital, tuve la suerte de adquirir la copia en papel en la Feria del Libro de Madrid y allí mismo conocer personalmente al autor y cambiar algunas palabras llenas de entusiasmo y muy enriquecedoras.

En primer lugar, David nos es presentado como el pescador de nombres de la red en español, y la verdad que tiene su acierto ese título que le otorgan. A lo largo del libro (unas 130 páginas, para nada extenso) el lector irá recorriendo, de la mano de los nombres asignados por el mismo autor, los distintos rincones de la red (su ecosistema, accidentes, procesos, protagonistas, etcétera) y resulta entretenido ver como cual naturalista el autor va otorgando nombres tales como «mumis», por ejemplo, a los grandes «facilitadores» de producción de abundancia de la red, entre otros tantos ejemplos que nos encontramos a lo largo del libro.

 

 

 

Pero bien, ¿de qué habla este libro?. Sobre todas las cosas nos habla de aquello que subyace a nuestro medio/ecosistema virtual que es internet hoy: la topología de su red. Esto es la misma «estructura» o la «urdimbre» sobre la cual se teje y se transmite la información día tras dia. Es algo así como analizar la estructura de los caminos por donde puede pasar la información de un nodo a otro de la red.

Para tal caso, y si hay una frase que recorre el libro de comienzo a fin es la dice:

Bajo toda estructura de la información existe una estructura de poder.

He aquí el punto de partida y de llegada al gran desafío del libro, explicar cómo los diferentes modelos o topologías de la estructura de la información concentran (o liberan) el poder tras de ella.

Antes que nada debemos aclarar que no es un libro técnico sobre estructuras de redes, el lenguaje y los contenidos están al alcance de todos. Utilizando ejemplos históricos y paralelismos con sucesos sociales recientes nos vamos introduciendo en el devenir de la transformación misma de un modelo hacia otro de estructuración de la información, o de cómo van influyendo, por ejemplo, los soportes (físicos, electrónicos) en este cambio.

Ahora mismo estamos transitando un cambio de topología, un cambio en la estructura misma de cómo la información es producida y compartida.

El primer tipo de red (la topología centralizada) es la que primó en los inicios y es en donde tenemos una información estructurada alrededor de un eje primordial (centro) y nodos pequeños (unidades satélites) conectados en torno a él. La información es unidireccionall y sujeta a un procedimiento. Si buscamos algún ejemplo histórico podemos citar la estructura política de los imperios, los partidos únicos, etcétera.

Según los mayores grados de libertad, siguen los modelos descentralizados (segunda tipología), en los que ya varios nodos ocupan el rol de eje y se comunican entre si, mas no están interconectados sus satélites. Aquí pueden citarse por ejemplo las unidades federales con las comunidades autónomas provincias, entre otros.

Por último, la red donde la información (o también el poder) fuye más libremente y a menores «costos» es la red descentralizada. En esta tipología todos están conectados con todos, y no hace falta el rol de eje o «filtro» para que la información llegue a su destino.

Atravesando estos tiempos es donde nos encontramos hoy, en  la  somos partes de una estructura cada vez más distribuida y en donde el poder ya no se concentra naturalmente en los filtros mayores, como en los modelos anteriores. Según el autor, estamos precisamente en un entorno cada vez más pluriárquico, donde somos cada vez más los que tenemos el poder de estructurar la información, y consecuentemente, el poder de distribuirla.

¿Y cuál es el sitio o entorno donde florecen estas oportunidades? Pues en la blogsfera. El autor le dedica gran parte de libro a los fenómenos que surgen desde este espacio, sean ya desde su aplicación política como catalizador y bomba de agite de las ciberturbas, o hasta como lanzaderas, como ágora en los entornos corporativos o como punto de encuentro para ciberactivistas. David se detiene en estos capítulos para darnos nutridos ejemplos y referencias sobre lo necesario en la caja de herramientas del ciberactivista de hoy, en la que no debe faltar la atención a los tres ejes básicos y naturales de las redes distribuidas: las herramientas, el discurso y la visibilidad de nuestra campaña.

Siguiendo con el tema, otro punto importante para resaltar es la mención que se realiza, ya al final del texto, sobre las oligarquías participativas y su relación con el dospuntocerismo: a mayor cantidad de usuarios de un servicio social, proporcionalmente son menos los que se dedican a producir información que a simplemente consumirla. A lo largo del tiempo, el resultado es que cada vez será menor la proporción (respecto al total) de los usuarios que filtren los contenidos para el resto. Esto forma naturalmente pequeños grupos que tienden a moldear, de acuerdo a sus elecciones o perspectivas, el conocimiento que el resto consume. Para este caso, uno de los ejemplos más ilustrativos (y más peligrosos) es la Wikipedia.

En definitiva, el libro se lee sumamente rápido por lo interesante del tema, lo ameno de su estructura y sobre todo el lenguaje con el que está escrito. En suma, El poder de las redes resulta totalmente recomendable para aquellos interesados en conocer y saber un poco más de aquello que subyace tras la superficie de la red y de la información que todos los días consumimos y producimos. Conocer un poco más el «cómo de…» nos brinda a su vez las herramientas para poder tomar partido y vivir la red como nueva experiencia de acción social.

Como nota adicional, algo que recomiendo es acompañar la lectura de El poder de las redes con vistazos a la Contextopedia, la wiki en línea que el mismo autor mantiene para brindar, precisamente,  el contexto de todo lo que escribe. Seguramente enriquecerán mucho más la lectura y la experiencia del libro.

Para los que lo lean y se queden con ganas de más, estamos a la espera del nuevo libro de la serie, del cual ya hay borrador y promete muchísimo.

El tema ahora resulta mucho más desafiante y seguramente traerá un mar de debates: De las naciones a las redes, o de cómo pasamos de pertenecer a formas políticas territoriales a nuevas redes sin distinción de fronteras.

De navegaciones y regresos

Vuelvo de dos semanas de inactividad total con la red. Me pareció algo extraño, quebrar con la rutina de todos los días (leer el lector de feeds, los amigos de twitter, los feeds de facebook, fotos de flickr, feed de cambios de la wikipedia, linkedin, etc.) pero al pasar los días se fueron pasando sin pensar en toda la información acumulada en los repositorios habituales.

Precisamente, al regresar y notar el volumen y altura de la pila de cosas que habia para leer, chequear, responder y comentar, me hizo caer en la cuenta de la impresionante cantidad de información que uno adquiere día a día, casi sin la posibilidad de asimilarla de una manera sana.

El fenómeno, del que muchos hablaron ya, se denomina infoxicación y es producto de las nuevas pautas de consumo cultural y de la baratísima posibilidad de generar multiversidad de contenidos y publicarlos en la red. Este fenómeno, a nivel más macro, se denomina Exaflood (del que habíamos hablado antes) y evidencia la exponenciación de los contenidos publicados y disponibles para el consumo. Creo que bien vale la reflexión.

En el viaje tuve la suerte de estar visitando algunas ciudades como Sao Paulo, Bogotá y Panamá durante estos días, con intensas actividades de trabajo. Más allá de que me ocupaban gran parte del día, siempre se puede observar un poquillo de la cotidianedad, los códigos y pareceres de las urbes donde uno cae.

Coincide que en ninguna de las tres ciudades había estado antes (aunque si unas horas en Panamá, pero no cuentan). De Sao Paulo, me queda grabada su extensión como gran megaurbe latinoamericana. Cientos de camiones de transporte, siluetas de edificios hasta el infinito, avenidas amplias con mucho tránsito y un aeropuerto abarrotado dan evidencias de la cantidad de gente que vive y transita por la ciudad. Rutas repletas de industrias muestran también el enorme desarrollo como polo económico no sólo del Brasil, sino del Mercosur. En total, sólo el estado de Sao Paulo es poco más de dos veces el producto bruto de toda la República Argentina.

Bogotá es una ciudad muy cálida en su gente y en sus maneras. A pesar de que los bogotanos tienen la fama de ser los colombianos más distantes, me sentí totalmente a gusto. Lo que sí se nota es que se debe estar mucho mejor que en algún pasado reciente, pero aún así sigue siendo una ciudad de contrastes.

Uno puede estar en lugares muy bonitos, con infraestructura y servicios de primer nivel, pero también observar barriadas marginales y mucha indigencia en las calles. No es algo de asombro, lamentablemente, para aquellos que tenemos ojos latinoamericanos, por otra parte he notado un clima de moderado optimismo y un fuerte apoyo al presidente Uribe (semana antes de la liberación de Ingrid Betancourt). Me sorprendieron de Bogotá la velocidad de sus taxis (esos amarillitos, ¡van a mil!) y el nivel de seguridad en las calles (aunque me confirmaron que es abrumadoramente menor que hace algunos años).

A Panamá la imaginaba diferente, mucho más típica como ciudad latina. Sin embargo, la influencia norteamericana es bastante fuerte. Mucho spanglish, cadenas de comidas rápidas americanas, productos y un aire en el ambiente que tiene un estilo miamiesco (salvando las distancias). Tuve oportunidad de visitar el Canal por la noche (hay un tour virtual aquí), y reconozco que aunque lo había visto más “monumental” en algunos videos, cumplió mis expectativas por lo profundo de su historia y por la simpleza de su principio técnico de operación: trasvase de líquidos que transportan miles y miles de toneladas de acero hecho barcos. Me comentaban que se tarda aproximadamente 9 horas en cruzar de un océano al otro, y que los capitanes que hacen el cruce deben ser todos panameños. También, con mucho orgullo, que los indicadores de operación del canal mejoraron muchísimo desde que pasó a manos panameñas (recuerden el acuerdo Torrijos-Carter).

Este viaje ha sido más que enriquecedor y productivo, tanto en el plano laboral como en el personal. Viajar es una de las grandes experiencias de la vida, te permite conocer gente, lugares, costumbres y también ampliar nuestros horizontes.

(El título de este post es el nombre de uno de mis libros favoritos de Pablo Neruda, publicado en 1957).

Journals académicos abiertos y libres

Uno de los sectores que más atrasan hoy en día (entre otros, como las discográficas) son los editores de journals o revistas académicas. Su modelo de «negocio», estricto, cerrado y por subscripción (¡en algunos casos impagables!) me parece del jurásico. Lo peor del asunto es que no están vendiendo un single, sino conocimiento.

Por suerte, hay alternativas libres. Me encuentro con Open Journal Systems, una plataforma bajo licencia GPL para montar un journal propio con revisiones (peer review), flujo de documentos, plugins para citas bibliográficas, búsqueda de papers, etc.

Como la mayoría de las alternativas libres tiene varios themes para poder customizar la apariencia de la aplicación, paquetes de lenguajes y un nutrido soporte de referencia. Aquí hay una lista de todas las universidades, grupos de investigación y editoriales que ya lo utilizan.

Las redes sociales masivas subvierten el espíritu de Internet

Esa es la idea, a grandes trazos, de Eben Moglen, académico de Columbia, que señala algo que tiene bastante sentido: los servicios de redes sociales masivas, hoy en «auge» como Facebook, Hi5, Orkut, etcétera, no hacen más que ir en contra del espíritu comunero (él llama socialista) que la red tuvo en sus orígenes.

¿Qué había en esos orígenes? Pues bien, ausencia de advertising, ausencia de control y vigilancia de la información, estructuras abiertas, no comercialización de los datos privados, y un espíritu de construcción de red basado en el grupo, y no en el individuo.

Por el contrario, con la explosión reciente de estos servicios, multitarget y omnipresentes, según Moglen, hemos entrado en una etapa de subversión del espíritu original de la red, ya que éstas hoy se construyen con el fin del lucro, control, propiedad, seguimiento y valorización de cada uno de sus miembros. 

En una posición que comparto, señala que hoy no se estimula a que las propias comunidades creen sus propias redes sociales con software abierto y libre, sino más bien se invita a utilizar las masivas como compartimentos cerrados, donde tras la máscara de lo gratuito y lo sencillo, se entrega información personal que será luego analizada y monetizada, sin posibilidades de borrarla.

Las grandes empresas siguen invirtiendo cada vez más fuerte y pareciera sin límites en las redes sociales masivas, bien consolidadas o emergentes, y sea creando perfiles y trazando sus visitas, ya sea invirtiendo en publicidad, o trasladando su uso a otros dispositivos, como los móviles, para lograr la instantaneidad y ubicuidad de la identidad en tu red social de pertenencia. 

¿Tiene esto algo de malo? Bueno, hay ciertos peligros al mediano plazo. El peor de los escenarios puede verse en el conflicto y gran batalla de redes, operadores y empresas de software, que inevitablemente para sobrevivir bipolaricen en un futuro el ecosistema de la red, generando una red antagónica y propietaria que amenace una red distribuida y libre.

Vamos, que no parece poco.

Hacia una nueva virtua-cartografía

Muy buena entrada de Juan Varela sobre la emergencia de un nuevo sentido de la cartografía: ubicua, colaborativa, distribuida. Lo único estático es el lugar físico y las construcciones. El cambio está en que los contextos del mapa son lo más relevante y lo socialmente re-construido.

Elementos como los GPSs, la integración de mashups con mapas, servicios y experiencias de viaje hacen que el nomadismo digital comience a ser más fácil. Personalmente estoy planeando algunos viajes y no paro de utilizar Google Earth para conocer los spots más relevantes, ver reseñas de alojamiento, web cams en vivo desde esos lugares, y un larguísimo etcétera.

¿Podremos tener en línea, dentro de unos años, un aleph social?

Celebremos el día del trabajador

Para los que tienen mucho trabajo,

Para los que no lo tienen,

Para los que lo desean,

Para los que lo odian,

Para los que emigran buscando uno mejor,

Para los que son explotados y humillados,

Para los que se les lastiman las manos,

Para los que se arriesgan,

Para los que son censurados por hacerlo,

Para los que se levantan día a día por mejorarlo,

Para los que lo disfrutan,

Para los que lo enseñan,

Para todos los que creen que trabajar por la libertad vale la pena.

Sin partidismos, ni ideologías caducas, ni oportunismos. Hoy es un día de reflexión y orgullo.

Celebremos este 1ero de Mayo, día del trabajador.

Regreso a Mundo Complejo

Mucho tiempo pasó desde la última entrada en este blog y muchas cosas cambiaron personalmente para mí. Cambié temporalmente de trabajo, lugar y algunas costumbres. Me estoy enriqueciendo de un nuevo entorno, aprendiendo e intentando pensar en cosas nuevas para emprender.Desde hace poquito más de un mes que dejé Buenos Aires para venirme a Madrid, y a pesar que argentinos y españoles tenemos mucho en común, los miles de kilómetros y un océano de por medio sin embargo hacen una diferencia. Afortunadamente estoy aquí muy cómodo y aprendiendo de la experiencia.Desde el punto de vista del blog, vendrán más novedades. Anda un nuevo proyecto revoloteando por ahí que (si es que todo va bien) será mi tesis de posgrado que tendrá completamente un desarollo online, dedicado a la Sociedad de la Información en América Latina.Pero bueno, en resumen muy contento de poder retomar las entradas regulares al blog y estar cerca nuevamente de todos ustedes, lectores anónimos, circunstanciales y fieles.  

Se abre el debate por el canon digital en Argentina

Un fantasma recorre Argentina… el fantasma del Canon Digital.

Todo comienza con un inocente post del Diputado oficialista Claudio Morgado en el que señala la intención de promover un proyecto de ley que permita, entre otras cosas, imponer un tributo a los soportes de medios que haga de “paliativo” a la compensación por las pérdidas de copias piratas de artistas, intérpretes y compositores.

Esto es, en pocas palabras, la imposición de un canon a los soportes y medios digitales

Las repercusiones en la blogosfera fueron inmediatas,  criticando sobre todo la ligereza con la que un diputado está poniendo el debate en la red, tanto desde su punto de vista jurídico-técnico como del punto de vista del consumidor.

Ahora bien, ¿porqué tiene que importarnos, y porqué es necesario nuestro involucramiento? Mariano ya mencionó unas buenas razones para que este tema no se nos pase por alto, aunque me gustaría destacar otros puntos por los que pienso que el canon digital no sirve:

Porque terminaría con el principio de presunción de inocencia en nuestro ordenamiento jurídico. Por cada soporte que uno compre, estaría pagando su culpa de ser un potencial pirata-copiador de una obra legal sin autorización del autor. Esto es una clara vulneración de un principio jurídico básico, máxime teniendo en cuenta que están presumiendo de mi culpa y encima, aplicándome un tributo. Por cualquier soporte digital que se adquiera, se pagará la culpa y compensación a un autor X.

Porque no resuelve ni ayuda a abordar el gran problema de adaptación a un nuevo modelo de negocio de las organizaciones jurásicas de defensa de autor, obras, etc. (como aquí en Argentina SADAIC, o en España la SGAE). Aceptar el canon es decirles sobrevivan por un tiempo más, hasta que decidan nuevamente aumentarles el canon cuando dentro de cinco años el negocio vaya por otro lado. Tienen que aprender, de una vez por todas, que deben crear valor allí donde hoy no hay, innovando con las condiciones que el mercado y los usuarios pautan.

Porque no incentiva al desarrollo de nuevos medios de almacenamiento o a la producción local de soportes de medios. Todos los soportes que potencialmente puedan albergar una copia digital de una obra legal serán imputables de una tasa o impuesto, que si bien pagará el consumidor (nosotros),  tendrá que ser tomado en cuenta por importadores y productores locales.

Porque no está comprobado que pueda distribuirse de una manera transparente el monto recaudado a autores y compositores “perjudicados” por la copia ilegal. ¿Cuánto le toca a Sergio Denis? ¿Cuánto a Patito Feo? ¿Quién controlará las finanzas del Instituto de la Música o como se llame el ente recaudador? ¿Quién nomina sus cargos y responsables?

Porque sencillamente, atrasa. Señores autores y compositores, estamos en una época donde es posible que gran parte de la humanidad tenga acceso a sus obras, composiciones e invenciones con un esfuerzo mínimo. ¿No les parece un poco presumido pedir un “paliativo” porque la gente los copia? Si los copian es porque los quieren escuchar, entonces está en ustedes y en sus organizaciones defensoras de sus intereses el ayudarlos a buscar y promover un nuevo modelo de negocio para sus producciones.

En otras palabras, porque el canon es tapar el sol con nuestros dedos.

Un punto esencial que quiero comentar, finalmente, es la ligereza con la que se está sentando un tema crucial que, a tomar como parámetro, lleva años de largo debate en una sociedad un poco más adelantada en este embrollo jurídico como es España. Leo en el canal RSS del Canon de Pablo Mancini que el Diputado Morgado habla de que “instalar un debate siempre es necesario”. Seguro que sí Sr. Morgado, pero con un boceto o propuesta que sea técnicamente válida y correctamente fundamentada en todos sus ámbitos y no solamente de un sector (autores y productores) y sin saber quiénes están detrás.

En fin, es importante tomar conciencia de que instalar un debate siempre es positivo, en tanto y en cuanto puede hacerse seriamente, reuniendo a todos los colectivos y grupos sociales implicados, buscando una propuesta superadora, y no financiando ineficiencias de modelos que están quedando obsoletos. ¿No podemos buscar una solución que mire y proyecte al futuro, en vez de resguardarla mediante artilugios del pasado?

Lo que no podemos dejar de hacer es seguir distribuyendo información, debatiendo, escribiendo y poniendo en agenda este tema que, hoy comienza tímidamente, pero no sabemos cuándo ni dónde puede terminar.