Categoría : Reflexiones

Vacío temporal

Ya estoy cerca de cumplir el mayor período sin bloguear en Mundo Complejo, casi un mes. Desde el 12 de diciembre que no se ven notas, pensamientos, enlaces o reflexiones por aquí.

Mucho ha pasado en todo este tiempo, entre ellas el fin de la maestría que me tuvo ocupado (académicamente hablando) por los últimos dos años, un fuerte período de trabajo en mi empleo formal, más algunas obligaciones y descansos familiares a fin de año. También tenemos que sumar “las fiestas” y la calma que viene luego del huracán, los primeros días de enero.

A pesar de no estar posteando, sí sigo leyendo, y mucho. Emprendí también una limpieza en mi lector de feeds para poder poner más foco en lo que me interesa, redes sociales, tecnología, y política internacional. El gran proyecto para este año es poder encontrar esa relación para trabajar mi tesis, y de ahí es que posiblemente Mundo Complejo vaya hablando mucho más de estos temas.

Por otra parte, en breve también tengo que anunciarles un cambio bastante importante para este 2008 respecto a mi vida laboral, ya que cambiará notablemente. Esto también ayudó a que ponga la cabeza en otras cosas y no pueda dar tiempo a Mundo Complejo.

En fin, amigos y lectores (habituales y casuales)  nos espera un 2008 con muchos cambios. Mejor así.

Acerca de la campaña de Cristina Kirchner

Como saben, el próximo domingo estaremos participando de las elecciones nacionales para elegir nuestro próximo presidente, vice, autoridades provinciales, diputados, senadores, comunales, etc. Una gran elección para el futuro del país, ya que los próximos años serán clave para nuestro desarrollo.

Más allá de eso, hoy reparé en un detalle que no había llegado a mi mente desde hace semanas. Logró atraer mi atención el mensaje de campaña de Cristina Fernández (así como le gusta) en uno de sus afiches, y asumo que debe ser el claim de su campaña. Dice algo así como

Sabemos lo que falta. Sabemos como hacerlo.

Fueron algunos microsegundos hasta que mi mente tomó dimensión del mensaje, que me refregaba en mi propia cara la total suficiencia y soberbia del enunciado. ¿Así que se la saben todas? ¿Qué saben lo que falta? ¿Quién les enseñó a “aprender” lo que falta y encima a saber cómo hacerlo?.

Señores candidatos: no saben nada. Sí, así lisa y llanamente. No están preparados para gobernar, porque fueron educados precisamente para eso, para decir y repetir de que están preparados (algunos con más suficiencia, al 100%), que saben cómo administrar una ciudad, semáforos, baches, atraer “inversiones” y conocer de planes sanitarios.

Señores candidatos: no saben que lo incierto es lo único cierto. Estamos, como dice un filósofo de cabezas y no de cabecera, navegando en un océano de incertidumbre donde sólo conocemos archipiélagos de certezas. Así que no me vengan con el “sabemos lo que falta, sabemos cómo hacerlo”.

Señores canditados: Sean sinceros. Por primera vez asuman que están para conducir un tiempo de país que será improbable, difuso, incierto. Digan las herramientas con las que cuentan, pero no actúen con el error de enunciados enlatados y vacíos.

Señores canditatos: Estamos inmersos en un proceso de cambio constante, con dificultades cada vez más grandes para predecir los comportamientos y sucesos políticos. El mundo hace 10 años era completamente diferente, hace cinco también. ¿Saben la señora Fernández cómo gobernará al país dentro de 3 años? La política es compleja, es reticular, imprecisa, no cartografiable.

Llenó mi furia esa diatriba de soberbia de la mala, al avanzar dos cuadras y ver otro afiche, más “pluralista” que dice que

A la Argentina que viene la hacemos entre todos.

¿No era que se las sabían todas? ¿Para qué hago falta en esta Argentina, si ya saben lo que falta y saben cómo hacerlo? ¿Para qué hago falta entonces? ¿Saben hasta la tarea que me toca hacer? Quizá tienen algún plan para mí, pensé irónicamente, y no me dí cuenta todavía.

Si antes no la iba a votar a la Sra. Fernández, menos ahora. No quiero ni puedo aceptar con complacencia esa consigna.

Blog Action Day: Cuidado de nuestra tierra

Hoy 15 de Octubre es el Blog Action Day, una iniciativa global para que generemos conciencia sobre el cuidado de nuestro medioambiente. Ya más de 15,000 bloggers y medios se hicieron eco de esta acción, contribuyendo al debate sobre una mejor conservación de nuestro medio.

Quiero compartir con ustedes algunos consejos que están totalmente a nuestro alcance para poder poner nuestro granito de arena en el cuidado y preservación de la energía y las especies naturales. En casa, en la oficina o en la calle, todas estas microacciones generan conciencia y están a nuestra mano de cumplirlas.

En casa

  1. No derrochar energía eléctrica: apagar las luces de los cuartos no habitados, no dejar encendidos los televisores ni otros aparatos si no se los utiliza.
  2. No derrochar el gas: Además de beneficiar nuestro bolsillo, estamos contribuyendo a no desperdiciar este recurso no renovable. Apagar las calefacciones en las salas donde no se necesitan, optimizar el uso del gas en nuestra cocina. No dejar las ornallas encendidas si no estamos cocinando.
  3. No derrochar el agua: Esto me preocupa demasiado. Veo todos los días cómo se derrocha cada vez más agua. En general, cuando se baldean las veredas es normal ver como se deja correr el chorro de agua sin ninguna contemplación. Cuando nos higienizamos nos encanta dejar la canilla abierta y ver que el agua corra. Muchas veces también no optimizamos su uso y derrochamos también energía (por ejemplo, cuando llenamos la pava sólo para tomar una taza de té).

En la oficina

  1. No derrochar papel: Cada vez se está tomando más conciencia de la importancia de una oficina sin papeles. En la compañía donde trabajo se utiliza mucho papel y raramente se imprime de ambas caras. Cada árbol tarda mucho tiempo en crecer, y rápidamente lo utilizamos para imprimir cosas que en la mayoría de los casos, podríamos haber evitado.
  2. Apagar los monitores cuando nos vamos de la oficina: Si por cuestiones operativas no podemos apagar el ordenador, sí podemos apagar el monitor. Alentar a los colegas a que hagan lo mismo.
  3. Apagar las luces de las oficinas o salas que estén sin uso. Es común que la gente se retire de las reuniones y deje las luces encendidas. Apagar las luces luego de terminar las reuniones.

En la universidad

  1. Promover en los docentes a que envíen los materiales por vía electrónica para la lectura online: La mayoría de trabajos, artículos o papers tiene su versión digital.

En la calle

  1. Colaborar con la clasificación de los residuos: Ya se que nos toma más tiempo, pero ayuda a ordenar la descomposición de estos deshechos, o su reciclado.

Son todas estas microacciones que podemos hacer y están a nuestro alcance. A veces no es necesario encadenarse a la selva amazónica para ser conciente con nuestro medioambiente. Cada uno desde su lugar puede aportar su toque de conciencia ecológica. Es muy importante también que compartamos estas ideas con los niños de nuestro entorno, para que incorporen estos hábitos de cuidado de la naturaleza.A ustedes, ¿se les ocurren más consejos prácticos?

El control y censura de Internet y los nuevos medios de expresión e información (1)

Escribí un artículo hace poco que habla sobre las implicancias del filtrado, censura y control por parte de muchos estados nacionales al uso de Internet y de los nuevos medios globales de información. Aunque no lo crean, lleva un gran tiempo adaptar el férreo lenguaje de un artículo académico a uno más versátil y directo como el de los blogs. Esto no hace más que evidenciar lo sencillo y mucho más usable que es ir leyendo algo en hipertexto que mediante aburridas citas al pie. Así que de esta manera, vamos a ir posteando en partes este artículo, que a medida que lo fui escribiendo me fue alertando cada vez más de lo peligroso, pero a la vez inútil, que es la censura de un medio tan impresionante como internet y las redes de información. Desde ya, el debate está abierto.

Al día de hoy, numerosos países están estableciendo políticas de control, filtrado y vigilancia en la red a sus ciudadanos, no sólo vulnerando su derecho a la expresión, sino también transitivamente al acceso a diversas fuentes de información independiente. En los últimos años se está experimentando una tendencia creciente a este tipo de censura, creciendo a la par del desarrollo de nuevos medios y canales de comunicación global.

El marco internacional de los derechos a la libre información y expresión

Varias son las fuentes del derecho internacional que se refieren a las garantías de la libre expresión e información. Más allá de que algunas constituciones progresistas anteriores a la segunda guerra mundial las hayan incluido, es en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, de 1948, donde aparece en la sociedad internacional el concepto. La Segunda Guerra deja un cúmulo de asignaturas pendientes en lo que respecta al resguardo y respeto de la dignidad humana, y a consecuencia de las atrocidades cometidas se avanza con el borrador de lo que luego será, definitivamente, el mayor avance a nivel global de garantías a los derechos humanos más elementales.

Con este objetivo en el horizonte, finalmente el 10 de diciembre de 1948 se expresa en la Asamblea General de las Naciones Unidas la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (DUDH), que en sus treinta artículos establecen las garantías y reservas a los derechos básicos inherentes a toda la humanidad.

A pesar de no tener un rol vinculante para los Estados, esta declaración es tratada y considerada como el primer hito en la defensa de los derechos humanos estableciendo así las bases para tratados posteriores y fuente legítima a futuro del derecho internacional. En lo que respecta a los derechos de libertad de expresión e información, la DUDH declara en su Artículo 19:

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

La Declaración inaugura el marco para la defensa de este derecho, que posibilita el libre acceso de un ciudadano a fuentes alternativas de expresión e información, nacionales, extranjeras y sin distinción de formatos o soportes. A su vez, también abre el juego al derecho de la información pública y de gestión gubernamental (derecho de petición), que sin embargo será largamente esperado hasta la consolidación de regímenes democráticos más sólidos.

Avanzando en el tiempo, y tomando como base de trabajo la DUDH, en 1966 las Naciones Unidas declaran el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), que entrará finalmente en vigor diez años después. En este pacto se avanza en el poder vinculante del tratado pero se establecen reservas hacia la compatibilidad del Artículo 19 con otros derechos individuales (derecho a la intimidad) y derechos públicos a salvaguarda del Estado (normas de seguridad interior).

En este sentido, en el PIDCP se deja abierta la posibilidad de sujetar a las políticas y legislaciones internas las garantías a la libre expresión e información, como puede verse en el inciso 3b:

1. Nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones.
2. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.
3. El ejercicio del derecho previsto en el párrafo 2 de este artículo entraña deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deberán, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para:
a) Asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás;
b) La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.

Además de dejar abierta la posibilidad de vulneración de estas garantías, asume la necesidad de tratar este derecho en relación a la obediencia de otros, marcando claramente una noción de reciprocidad de obligaciones y compromisos. Debemos observar la mención de este inciso en su contexto histórico. En plena Guerra Fría occidente debía tomar sus reservas y precauciones para enfrentar la lucha contra el comunismo, agregando al tratado sus necesidades de política interior.

Ubicándonos en el ámbito regional, la Conferencia Especializada Interamericana de Derechos Humanos suscribe en 1969 el llamado “Pacto de San José de Costa Rica”, pilar para la defensa de los derechos básicos en el ámbito continental. Con su entrada en vigor en 1978, constituye una responsabilidad para los estados nucleados en la OEA de establecer legislaciones internas favorables a la defensa de los derechos humanos, y establece dos órganos para entender en la materia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Respecto a las garantías establecidas para la libre expresión e información, nutriéndose del DUDH y el PIDCP el texto interamericano va más allá de lo planteado a nivel global explayándose sobre la aplicación y defensa del derecho, marcando a partir de su inciso 3 que,

No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.

En resumen, como podemos observar, en nuestro ámbito regional como en el marco global están resguardados los derechos a la libre expresión e información. No obstante estas importantes declaraciones y tratados de compromiso, muchas veces estos derechos son vulnerados.

Particularmente, los medios y canales electrónicos son los que están siendo controlados hoy con mayores fuerzas, obedeciendo a la inagotable expansión de internet en los últimos años.

Un servicio exterior profesional: cada vez más difícil de conseguir

Leo con interés la columna de opinión de hoy de Miguel Espeche Gil, diplomático argentino “de carrera”. En su escrito pone de relieve los riesgos que corre la nación de perder la profesionalidad y jerarquía de un servicio diplomático estable y en el buen sentido, burocrático. La cuestión es que en países donde el presidente tiene (y acumula) tantas atribuciones, es muy difícil que la política exterior salga inmune al pensamiento cortoplacista que caracteriza los gobiernos en Argentina. ¿Será difícl pensar en una estrategia a mediano plazo, para la política exterior argentina? ¿Puede pensarse esto, en un contexto donde gran cantidad de los puestos exteriores más relevantes se resuelve por los gustos de la Casa Rosada, o donde los diplomáticos que estudiaron y se sometieron a duros exámenes de ingreso en el ISEN sólo dan el “apoyo técnico”?

Miguel Espeche Gil. “Para una diplomacia profesional” (La Nación)

Juan López y John Ward

No podía dejar de postearlo.

“Les tocó en suerte una época extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos.

Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras. López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward en la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer El Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en un aula de la calle Viamonte. Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.”

Jorge Luis Borges

 

Crítica: “Flags of Our Fathers” o “La conquista del honor”

Flags of Our Fathers

Calificación: 4 Estrellas No se crean que tengo la altura para hacer una crítica decente de un film cinematográfico ni mucho menos, por eso quizá fui un poco ambicioso con el título. Ayer estuve viendo esta película dirigida por Clint Eastwood, que nos muestra un lado no conocido de la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial, y por supuesto también, la trama que rodeó a la famosa fotografía, convertida en ícono, del izamiento de la bandera norteamericana sobre el monte Suribachi.

Si hay algo para destacar de esta película, es cómo se puede evidenciar la importancia de la construcción de una imagen en una situación crítica. En 1945 los Estados Unidos estaban, militarmente, en una situación difícil en el frente del pacífico y también “en casa”, con una creciente apatía social por los costos de la guerra, una sensación de impaciencia en la opinión pública y una situación financiera preocupante que pone en riesto los costos de las operaciones militares. En este contexto, el fotógrafo Joe Rosenthal logra capturar esta instantánea que logra contagiar a todas las tropas, y también a la sociedad norteamericana, del mismo heroísmo, valentía y coraje que la imagen muestra.

Lo cierto es que una imagen tiene sus diferentes puntos de vista. Si la sociedad veía el heroísmo, y con él, crecer su ferviente patriotismo, los soldados que la izaron no sentían lo mismo. No se creían héroes, y mucho menos las “figuras” de la victoria contra Japón. Tras evidenciar el alto impacto social que causó la imagen, los tres sobrevivientes del izamiento fueron llevados (en plena guerra, no olvidemos) a los Estados Unidos para colaborar en una campaña de donación de fondos y venta de bonos para financiar a las fuerzas armadas. La película muestra aquí la presencia de un dilema moral: mientras los soldados son tratados como héroes, sus compañeros seguían muriendo en las playas de Iwo Jima. Sentían una deuda y una sensación de abandono para con sus camaradas, aunque por otra parte, también sabían que recaudar fondos era necesario para permitir que la maquinaria de guerra siga funcionando.

Mención especial merece el trato que muestra el film sobre uno de los personajes de la película, el soldado Ira Hayes, de raíces aborígenes y criado en una reserva en el estado de Arizona. Sobre él recaen aún siendo un “héroe” numerosas manifestaciones de racismo y superioridad de parte de los mismos militares, como también de políticos y de la sociedad en general, que se negaba a entender que un indio podía servir y honrar a los Estados Unidos. Posteriormente, Ira tendrá una vida atormentada y terminará su vida en el olvido y abandono.

En fin, una muy buena película para poder apreciar el manejo mediático de una guerra, la necesidad de dar siempre una imagen heroica a la opinión pública y por supuesto, para poder ver también los contrastes sociales y el racismo predominante en la sociedad norteamericana de la época.