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En un barco de papel surcando el océano de la red

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Columna publicada en Tendencias Digitales

Desde ya algún tiempo viene hablándose con creciente insistencia sobre nuestra vida en “la internet de las nubes”, una suerte de espacio etéreo donde están flotando nuestros datos, correos electrónicos, servicios, aplicaciones, etcétera. Como desde sus inicios, no deja de ser una de las tantas metáforas que se utilizan para representar a Internet.

Sin ir más lejos, hoy en día nuestra presencia en las redes sociales, correo electrónico y fotos y videos ya se encuentra en ese espacio, por fuera de nuestros terminales o formatos de resguardo.

Por eso nos interesa desde Tendencias Digitales hacer un breve y simple recorrido por los factores claves de este nuevo momento que hace converger nuevos servicios a nivel de conectividad y software con cambios culturales a la hora de nuestra actividad en la red. Este fenómeno se conoce hoy como el ”Cloud Computing”.

A fines prácticos creo que podemos dividir los servicios de “la nube” en tres grandes categorías: en tanto oferta de infraestructura (hardware y procesamiento); software (aplicaciones) y entornos de desarrollo (application engines). De cualquier manera, todas estas variantes comparte una única fuente: la de contar con recursos (ya sea infraestructura, software, o plataformas) de manera remota y deslocalizada a través de una conexión a Internet.

La nube como Servicio de Infraestructura (IaaS – Infrastructure as a Service)

Este concepto no es para nada nuevo, sino que se remonta al “Utility Computing” de fines de los años setenta, cuando grandes mainframes comenzaban a alquilarse para formar los centros de cómputos de grandes compañías. Por eso continúa aún siendo el “bajo nivel” del cloud computing y permanece más que nada desde perfiles muy técnicos relacionados con el hardware.

Como una suerte de revival, ahora la infraestructura vuelve a alquilarse, aunque en este caso ya no es necesaria tenerla en la sala de al lado, ni en grandes centros de cómputos con supervisión, energía y personal dedicado, sino completamente deslocalizada en cualquier parte del mundo. En sus diferentes variantes, puede alquilarse capacidad de procesamiento de datos, almacenamiento, procesos de resguardo, servidores de bases de datos, entre otros.

Con servicios como el de Amazon S3 o GoGrid puede configurarse una infraestructura de cloud computing en sólo algunos minutos. En este caso puede verse el impresionante avance frente al concepto de utility de treinta años atrás.

La nube como servicio de Plataformas de Desarrollo (PaaS – Platform as a Service)

Este es uno de los lados menos vistos o abordados del cloud computing, pero que tiene una gran relevancia para el crecimiento de la red y los servicios a futuro. Esta dimensión se refiere puntualmente al alquiler integral de entornos para el desarrollo y ejecución de aplicaciones.

En este caso, el empuje al PaaS está dado por dos de las grandes compañías que aprovechan su estructura de red, procesamiento y alojamiento ocioso como Google y la oferta de su AppEngine o Amazon bajo los WebServices.

La clave de este servicio es poder brindar a desarrolladores y start-ups las dos claves para su negocio (al menos desde el lado técnico), que es infraestructura y un entorno de “diálogo” con otros servicios web como el Marketplace de Amazon o las mismas APIs de Google. De esta manera, startups pueden contar con modelos de negocio más flexibles, sin necesidad de invertir fuerte en tecnología o infraestructura en los momentos iniciales del servicio, pudiendo ser escalables e ir de a poco en la medida que vaya necesitándose mayor capacidad operativa. Por supuesto, también se prescinde de la gestión y mantenimiento técnico y operativo de la infraestructura. Actualmente servicios como los de Twitter o 37Signals están brindados en parte por esta infraestructura.

La nube como servicio de software (SaaS – Software as a Service)

Aquí llegamos a la versión más conocida o difundida de “la nube”, el uso de software a través de internet, y por medio de su interfaz más simple, un browser.

Hoy en día aplicaciones como Gmail (que desplazó a los clientes de correo electrónico de escritorio), Google Docs (una suite ofimática en línea) o Basecamp son un claro ejemplo del uso de aplicaciones de manera remota en los que el usuario no necesita ningún tipo de software preinstalado en su terminal, que puede ser fijo (portátil, desktop, etc.) o directamente móvil (Netbook, Iphone, Blackberry, etc.)

No obstante la notoria explosión de servicios en la web (algo que a muchos inspira a denominar 2.0 a este momento), sin lugar a dudas el gran avance en el SaaS está dado por aplicaciones para el ambiente corporativo.

Puestos virtuales de trabajo, gestión de comunicaciones, paquetes completos de Gestión de Relaciones con el Cliente (CRM) o análisis de datamining ya están disponibles para su uso en la nube por parte de las empresas. Casos como el de Salesforce o Aravo son claros ejemplos de productos o suites CRM que se ofrecen directamente al cliente corporativo a través de un browser, sin necesidad de inversión en infraestructura de redes, procesamiento o licencias por terminales. Sólo se cobra por el uso de la plataforma y el volumen de datos gestionados.

Conclusiones sobre la nube: Voces a favor y en contra

Mucho se viene diciendo sobre bondades y amenazas de este momento que atraviesa el negocio, donde la alta disponibilidad de conexión (al menos en países desarrollados y algunos en vías de serlo) y los reducidos costos del hardware hacen posible que aquellas empresas con grandes infraestructuras y ventajas de escalabilidad puedan servirse de ellas para incrementar su presencia en la industria digital.

Desde el lado del usuario, las ventajas se cuentan desde el lado de la simpleza, la indepencia del dispositivo y la ubicuidad de los datos. Ya no más depender de un terminal y la localización física. El concepto es acceder al software desde cualquier dispositivo y desde cualquier lugar. Por el contrario, hay voces que alertan sobre la disponibilidad de los datos, su privacidad y seguridad. ¿Será siempre más seguro tener los datos en casa?

Por el lado de los clientes corporativos y negocios, las ventajas redundan en una baja considerable de los costos operativos dentro de la compañía, en infraestructura, redes de datos, energía, licencias, etc. En general, estas inversiones son repagadas a un mediano o largo plazo, y en tiempos de crisis no permiten mucha flexibilidad a la hora de crecer y ganar ese mercado donde aún hay oportunidad. Por el lado de las desventajas, las justas y suficientes, nuevamente la disponibilidad y seguridad de la información (¿se imaginan perder todos los datos de contacto de miles de clientes?) y en los servicios de PaaS, muchas veces la dependencia a un esquema de desarrollo que configura altos costos de salida hacia otras plataformas.

Enlaces recomendados:

Como en todo, una de cal y una de arena. Me entero de que Microsoft suspendió el servicio de su mensajero, el MSN Messenger (uno de los softwares más utilizados de la red) para aquellos países que se encuentran en la “lista negra” de los Estados Unidos. Esto es, países sobre los que pesan sanciones o embargos comerciales.

El mensaje que devuelve a cualquier usuario que se encuentre en estos países es:

Microsoft ha discontinuado el servicio de mensajería instantánea en algunos países sujetos a sanciones de los Estados Unidos. Los detalles de estas sanciones están disponibles en los la Oficina de Control de Activos Extranjeros de los Estados Unidos.

Sin embargo no hay porqué preocuparse. Precisamente en uno de esos países, en la bella isla de Cuba, una nueva esperanza comienza a andar. Yoani emprende con otros tantos amantes de la libertad y la expresión talleres de uso de Wordpress, desafiando las políticas de censura y de no-acceso a la red del gobierno de Cuba. Un verdadero ejemplo de civismo pacífico y activismo por la libertad de expresión.

Espero que esta primavera traiga brotes de blogsfera en la isla.

La conclusión es simple: mientras unos dan, otros quitan.

Contribución publicada en Tendencias Digitales

El post anterior de Gustavo Papasergio sobre el crecimiento de Internet y el derrotero seguido en los últimos veinte años de desarrollo tecnológico en la red me dispara la idea de comentar y compartir con todos los lectores de Tendencias Digitales un muy buen análisis de Jeremiah Owyang, analista principal de Forrester Research, (una de las principales referencias en el análisis de la industria tecnológica), que publica en Web Strategist, su blog personal.

Jeremiah habla sobre las edades futuras de la red social, esto es, posibles trayectorias y escenarios que puede tomar Internet de acuerdo al uso, regulación, desarrollo de aplicaciones, vinculación con el mundo cotidiano y doméstico, evolución de la industria, estándares, y muchos factores más.

¿Cómo usaremos la red en los próximos años? ¿Cómo se aprovecharán las marcas y redes sociales de toda nuestra actividad virtual y real?

Jeremiah llama a este análisis las “Cinco Eras de la Web Social”, momentos por los que ha atravesado y atravesará nuestra experiencia social en la red. Claro está que estos momentos o etapas no son consecutivos sino que se van superponiendo e intercalando, producto de la misma naturaleza dinámica de la red.

1. La Era de las Relaciones Sociales (Era of Social Relationships)

(2000-2005) Aquí es donde nos encontramos, a grandes rasgos, hoy: Personas se conectan con Personas a través de aplicaciones con posibilidades de interacción social, no sólo a través de las comúnmente llamadas “redes sociales” como Facebook, Linkedin, MySpace sino de redes verticales y de pertenencia identitaria mucho más marcada.

Las marcas reciben con escepticismo la explosión del fenómeno, pero rápidamente abren sus espacios para probar qué sucede ahí dentro (en algunos casos con errores) y posicionarse en una carrera de todos contra todos.

2. La Era de la Funcionalidad Social (Era of Social Functionality)

(2005-2007) El camino lógico de crecimiento es extender estas vías de relacionamiento más allá del “friendling”, esto es, avanzar hacia otras funcionalidades y plataformas, como por ejemplo el trabajo colaborativo, entretenimiento en línea, entre otros usos.

Las redes sociales se convierten en gateways o contenedores de aplicativos, widgets, y código híbrido que nos permite colaborar y compartir con nuestros nodos casi toda nuestra actividad en línea, sea desde el escritorio o a través de un dispositivo móvil.

3. La Era de la “Colonización” Social (Era of Social Colonization)

(2006-2008) Todo sitio y espacio en la red es social, compartible y participativo, incluso si no está creado para tal fin. Servicios y plataformas intermedias hacen posible que cualquier rastro, lifestream o contenido de la red pueda ser susceptible de re-distribución y re-mixing por parte de cualquier usuario.

Las identidades se van tornando más fuertes, las agrupaciones o “tribus” del escenario virtual se hacen más preponderantes.

4. La era de la creación colectiva del contexto (Era of social context)

(2008-20010) Cada vez crece más la dependencia a nuestro nodo de relaciones en la red, que moldea y forma todo trazo de nuestra experiencia virtual. Nuestros contactos son los que nos pautan lo que leemos, comentamos, distribuimos y rechazamos.

En estos momentos es donde comienza a abrirse paso la participación de lo virtual en lo real y viceversa: las marcas comienzan a redefinir su identidad y productos de acuerdo a los patrones de comportamiento, distribución y relaciones de sus clientes en la red y al nodo al que pertenecen.

5. La era del Comercio Social (Era of Social Commerce)

(2012 -) Aquí el comercio verdaderamente será digital, no sólo a nivel transaccional y operativo, sino también –y lo más importante- a nivel de diseño de producto y funcionalidad.

Las comunidades o tribus virtuales definirán los productos del mercado, sus características y posibilidades. Las marcas ya no podrán influir en tal nivel de agregación de opinión colectiva y confiarán en estos grupos para el desarrollo de sus negocios.

Las redes sociales jugarán un rol clave a la hora de abrir sus bases a las marcas para que puedan extraer de allí toda nuestra vida traducida en bits, (qué estamos comiendo, qué no nos gusta, qué es lo que deseo para mi cumpleaños, porqué habré recomendado a un amigo el producto de la competencia o porqué razón comenté que me gustan sus nuevas zapatillas).

Conclusiones

En línea con este último escenario, y esta es una opinión personal, creo que si en las otras eras “el rey” era el contenido (Content is King), o en otras, como la actual, el contexto lo es (Context is King), en las venideras el rey será el código (Code is King), piezas de bits analizadas minuciosamente para encontrar dentro de ellas regularidades, disfunciones y patrones en millones de personas compartiendo sus vidas para construir nuestras posibilidades de ocio, comercio, consumo y producción.

A pesar de ser un análisis bastante restringido a las actividades comerciales o de ocio en la red y no, por ejemplo, las políticas –que es ya discusión para otro post- creo que esta perspectiva merece ser compartida en este espacio, y nos obliga a pensar, como el nombre de este espacio lo recoge, las tendencias digitales para nuestro futuro.

 

Relatos desde Liberia

En línea con el anterior post en el que recomendábamos un reportaje fotográfico sobre Corea del Norte, en este caso me gustaría compartir la serie de posts que escribió Juan Freire sobre su reciente viaje a Liberia, uno de los países más sufridos del África respecto a guerras civiles, abusos de poder, conflictos étnicos y tribales, etc.

Es interesante porque nos relata algunas cuestiones de la vida cotidiana en Monrovia (ciudad capital) y sobre todo, el lugar que tiene la tecnología allí. Tal como lo vengo pensando desde hace un tiempo, el impacto de la telefonía móvil en África es uno de los fenómenos más interesantes de los últimos tiempos en los estudios sobre tecnología y desarrollo, y en las crónicas de Freire están más que presentes.

Tuve el enorme gusto de participar la semana pasada en la primera edición de la South Summer School of Internet Governance, que tuvo como sede de agocida Buenos Aires. La escuela, bajo la dirección del profesor Wolfgang Kleinwächter (Univertsidad de Aarhus, Dinamarca) tiene su génesis en Meissen, Alemania como seminarios de verano. En esta oportunidad, se decidió gracias al apoyo de Olga Cavalli y Adrián Carballo a tener su primera sede en el hemisferio sur en Buenos Aires, conformando así la Escuela del Sur de Gobernanza de Internet.

El plantel docente y de ponentes fue un auténtico lujo. Durante los tres días de extensión de la South-SSIG se fue trazando un extenso itinerario que nos permitió debatir sobre los puntos más críticos de estos estudios que, con mucha energía, vienen tomando fuerza en los últimos años sumando el interés de politólogos, sociólogos, abogados, ingenieros y técnicos. 

  • Recursos Críticos de Internet
  • Seguridad en Internet
  • Apertura y acceso
  • Economía
  • Regulación de Internet y Telecomunicaciones
  • Marco legal nacional e internacional
  • Acceso y conectividad
  • Género y Tecnología
  • Protocolos
  • Proyectos de Desarrollo y ICT4D

En mi wiki pueden encontrar un resumen muy escueto de las presentaciones (segundo y tercer día del programa). En Twitter también hubo comentarios por parte de @raquelgatto, @MariliaM, @andrespolli, y un servidor.

No queda más que felicitar a los organizadores del encuentro y también por supuesto hacer saber a los sponsors de la South SSIG (entre ellos la Fundación Telefónica) que ha sido una excelente oportunidad para reunir y convocar a los principales exponentes de este tema que tanto interesa a los sectores académicos, del negocio y profesionales.

Hace un tiempo se vienen leyendo y escuchando las posibles implementaciones y nuevos usos a esta técnica de seguridad que está presente, por ejemplo, en las oficinas corporativas desde hace muchos años. La idea es tan simple como peligrosa: inspeccionar dentro de los paquetes de datos (no sólo en los headers o encabezados) en el medio de la transmisión para poder, según determinada política de gestión, ser enrutado a otro destino, darle otra prioridad o asignación de ancho de banda, o simplemente eliminarlo.

Esto, como dijimos, no es nada nuevo, sino que viene usándose en entornos corporativos por ejemplo para impedir el spam, virus, spyware y reducir las vulnerabilidades de nuestras estaciones de trabajo cuando nos vamos fuera. Ahora bien, este uso inocente y criterioso puede virar hacia otros más peligrosos que pondrían en problemas al principio de neutralidad de la red.

¿Qué pasaría si un ISP decide, luego de inspeccionar determinados paquetes de tráfico, dedicarle menos ancho de banda? ¿O simplemente impedir el tráfico de paquetes desde su competencia para favorecer las propias? ¿Qué sucedería, por ejemplo, si se reduce así el streaming, la voz sobre IP, o el vídeo en alta definición de un servicio en la red para cobrarse un adicional?

Por eso creo que vale la pena echarle un vistazo a esta entrada de DailyWireless y al paper que reseñan: Packet Inspection: The End of the Internet as We Know It? explicando de manera concisa los posibles problemas que puede traer esta tecnología para el futuro de la red. Ni que hablar, por puesto, al caer en manos de gobiernos o agencias de derechos de autor.

Google hace advocacy por el IPv6

IPv6 Lab on the Internet (bitgeist)

Leo en el blog de Google Public Policy una interesante llamada a gobiernos y empresas para comenzar a adoptar el protocolo IPv6 y ya entrar en la nueva estructura de comunicaciones de Internet. Como comentamos antes, es uno de los principales temas para la agenda de gobierno de internet en este año.

De manera muy clara plantean que esta tarea es un clásico problema de el huevo o la gallina, es decir, un problema de acción colectiva. Mientras más organizaciones, empresas, vendors, etc. se adapten al nuevo protocolo, mayores incentivos habrá para los que todavía no lo hicieron lo hagan.

Unfortunately, IPv6 presents a classic chicken-and-egg problem. The benefits of any one network operator, device vendor, application and content provider, or Internet user adopting IPv6 are limited if there is not a critical mass of other adopters. As a result, adoption lags.

Por este motivo, nunca viene mal un poco de advocacy para cubrir el fin, y para ello están organizando una conferencia para implementadores, donde presentarán algunas herramientas para ayudar en la tarea. Este nuevo protocolo será clave a la hora de definir las posibilidades de la Internet de las Cosas (Internet of  Things) en los próximos años.

Acerca del autor

avatar Hola, bienvenido a mi pequeño barco en la red. Mi nombre es Yamil Salinas Martínez, y me interesa todo lo relacionado con esta revolución que estamos atravesando, la revolución digital de la información.

Un diploma dice que soy politólogo, cursé una Maestrí­a en Relaciones Internacionales pero me atrae cruzar disciplinas, saberes y experiencias. Creo fervientemente en el poder de las redes para fortalecer las relaciones humanas, el desarrollo económico, la acción política y fundamentalemente la vida en democracia.

Mis inquietudes remiten al estudio de las TICs en América Latina, el desarrollo de la Sociedad de la Información, el impacto de las comunicaciones móviles, la cultura digital, los negocios basados en la desterritorialización y el trabajo corporativo en redes distribuidas. Puedes contactarte conmigo desde aquí o darte una vuelta por donde guardo mis contextos.

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