Categoría : Tecnología

The TIC Club: Cuando la tecnología nos hace reír

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Enfoques y puntos de vista sobre el impacto social de la tecnología hay muchos, depende de lo que queramos encontrar. En cambio, es muy poco común encontrarse con una visión de las TIC desde la risa y el humor.

En esta ocasión, la Fundación Telefónica nos invita a ver las nuevas tecnologías a través de las sonrisas con “The TIC Club”, un concurso de monólogos humorísticos que tratan sobre cómo impactan las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana.

El concurso está abierto para todos aquellos que hablemos español y tengamos una buena razón para hacer reír en un video de cinco minutos de duración sobre algunos temas relacionados con internet y la vida diaria.

¿Qué tenés que hacer?

Registrarte en www.theticclub.com y subir tu video hasta el 15 de Enero de 2010, donde un jurado integrado por un bloguero, un monologista profesional, un actor y un integrante del equipo de Debate y Conocimiento de la Fundación Telefónica seleccionarán dos ganadores para el concurso.

El premio es más que atractivo y está totalmente alineado con el humor: un viaje para dos personas a Las Vegas para ver uno de los espectáculos de Jerry Seinfeld y la presentación del monólogo ante un grupo de reconocidos jurados.

La era de la banca P2P

Post publicado en Tendencias Digitales

Desde hace algún tiempo se viene observando el impacto cada vez más importante que están teniendo las iniciativas de “banca social” soportadas en un concepto muy conocido por todos los que participamos de Internet: el crowdsourcing.

Este fenómeno, del cual ya hablamos anteriormente en Tendencias Digitales, es entendido como el proceso mediante el cual muchas personas participan en “microporciones” de un proceso mucho mayor o más grande (con ejemplos en la Wikipedia, el viejo SETI@home, el kernel de Linux o el caso de Gold en el libro Wikinomics, entre otros tantos). El crowdsourcing, por lo tanto, no es más que una instancia de colaboración pero “agregada”, esto es, vista desde una escala “masiva” o al menos global.

¿Cómo impacta entonces este fenómeno en la banca, un sector tradicional si es que lo hay?

La magnitud del cambio está dado por el paso de un modelo de financiamiento descentralizado (todo tiene que ver con teoría de redes) donde un número finito de fuentes financian a proyectos e individuos. Este circuito, ni más ni menos que el de la banca tradicional y que permanece desde hace más de doscientos años, está sufriendo un giro muy interesante de la mano de la expansión de las TICs y los nuevos modos de socialización en línea.

Decíamos que en este caso el concepto es diferente, ya que el dinero surge de fuentes distribuidas, sin un centro como núcleo predeterminado (nodos comúnmente conocidos como “bancos” en la vida real) sino más bien de individuos conectados la red. Este fenómeno, conocido como crowdfinancing o crowdsourced capital aprovecha los beneficios de ditribuir los nodos y no concentrarlos en pocas fuentes, casi como una suerte de analogía a la distribución de paquetes de datos en las redes peer to peer. De esta manera, la cantidad de dinero necesitada es aportada por diferentes nodos o pequeñas fuentes de capital.

Bajo este modelo surgen dos grandes líneas de operación para las microfinanzas, ya sea para el financiamiento ordinario o con fines personales, y otro que pone el foco en el préstamo “social” en proyectos de desarrollo humano.

En el primer caso podemos encontrar servicios de préstamos personales como Prospect o Zopa donde individuos en dificultades financieras (y sobre todo a partir de la emergencia de la crisis bancaria en los Estados Unidos) necesitan financiamiento para fines propios o de emprendimientos (pagar préstamos, refinanciar la hipoteca, costear la universidad, etc.) y califica para solicitar un préstamo a los usuarios del servicio, que recibirán un retorno acorde al riesgo que presente la inversión. Desde esta misma óptica, pero con una propuesta diferente da su servicio VirginMoney, que canaliza préstamos entre personas que ya se conocen en la vida real (por ejemplo, familia y amigos) y formalizan el préstamo de dinero.

Por otra parte, hay toda una corriente de servicios y proyectos que tienen como objetivo trabajar desde las microfinzanzas pero con préstamos sociales. Esto es, que tengan como fin ayudar a personas que necesitan de fuentes de dinero pero que, por su nivel de actividad o economía local, quedan totalmente excluídos del circuito formal de préstamos (personas que se manejan en mercados en negro o aún no desarrollados) y tienen así serios problemas para recibir dinero.

En este caso, hay iniciativas como Myc4 que hacen uso de los préstamos p2p para proyectos de desarrollo económico en África, conectando a microempresas o personas con necesidades de financiamiento, y a personas con la capacidad de invertir en ellas. Un propósito similar ofrece Kiva, que en su caso no restringe área geográfica y permite invertir en emprendimientos sociales desde Angola a Bolivia, por citar un ejemplo. En todos estos casos estos servicios entran en relación con numerosas ONGs que hacen el trabajo de enlazar localmente a las personas con la necesidad de financiamiento y el mundo online.

Estos ejemplos marcan la pauta de que la colaboración masiva y distribuida también puede tener un efecto considerable en la economía más allá de su impacto en los intangibles. La pregunta que emerge es cuánto tiempo tardarán los bancos tradicionales en adaptarse o re-adaptar este modelo, o mejor aún, qué nuevos actores transformarán este servicio.

¿Se imaginan una plataforma de micropréstamos montada sobre alguna red social como Facebook?

El “Cloud Computing”, o cuando la red se transforma en una nube

Columna publicada en Tendencias Digitales

Desde ya algún tiempo viene hablándose con creciente insistencia sobre nuestra vida en “la internet de las nubes”, una suerte de espacio etéreo donde están flotando nuestros datos, correos electrónicos, servicios, aplicaciones, etcétera. Como desde sus inicios, no deja de ser una de las tantas metáforas que se utilizan para representar a Internet.

Sin ir más lejos, hoy en día nuestra presencia en las redes sociales, correo electrónico y fotos y videos ya se encuentra en ese espacio, por fuera de nuestros terminales o formatos de resguardo.

Por eso nos interesa desde Tendencias Digitales hacer un breve y simple recorrido por los factores claves de este nuevo momento que hace converger nuevos servicios a nivel de conectividad y software con cambios culturales a la hora de nuestra actividad en la red. Este fenómeno se conoce hoy como el ”Cloud Computing”.

A fines prácticos creo que podemos dividir los servicios de “la nube” en tres grandes categorías: en tanto oferta de infraestructura (hardware y procesamiento); software (aplicaciones) y entornos de desarrollo (application engines). De cualquier manera, todas estas variantes comparte una única fuente: la de contar con recursos (ya sea infraestructura, software, o plataformas) de manera remota y deslocalizada a través de una conexión a Internet.

La nube como Servicio de Infraestructura (IaaS – Infrastructure as a Service)

Este concepto no es para nada nuevo, sino que se remonta al “Utility Computing” de fines de los años setenta, cuando grandes mainframes comenzaban a alquilarse para formar los centros de cómputos de grandes compañías. Por eso continúa aún siendo el “bajo nivel” del cloud computing y permanece más que nada desde perfiles muy técnicos relacionados con el hardware.

Como una suerte de revival, ahora la infraestructura vuelve a alquilarse, aunque en este caso ya no es necesaria tenerla en la sala de al lado, ni en grandes centros de cómputos con supervisión, energía y personal dedicado, sino completamente deslocalizada en cualquier parte del mundo. En sus diferentes variantes, puede alquilarse capacidad de procesamiento de datos, almacenamiento, procesos de resguardo, servidores de bases de datos, entre otros.

Con servicios como el de Amazon S3 o GoGrid puede configurarse una infraestructura de cloud computing en sólo algunos minutos. En este caso puede verse el impresionante avance frente al concepto de utility de treinta años atrás.

La nube como servicio de Plataformas de Desarrollo (PaaS – Platform as a Service)

Este es uno de los lados menos vistos o abordados del cloud computing, pero que tiene una gran relevancia para el crecimiento de la red y los servicios a futuro. Esta dimensión se refiere puntualmente al alquiler integral de entornos para el desarrollo y ejecución de aplicaciones.

En este caso, el empuje al PaaS está dado por dos de las grandes compañías que aprovechan su estructura de red, procesamiento y alojamiento ocioso como Google y la oferta de su AppEngine o Amazon bajo los WebServices.

La clave de este servicio es poder brindar a desarrolladores y start-ups las dos claves para su negocio (al menos desde el lado técnico), que es infraestructura y un entorno de “diálogo” con otros servicios web como el Marketplace de Amazon o las mismas APIs de Google. De esta manera, startups pueden contar con modelos de negocio más flexibles, sin necesidad de invertir fuerte en tecnología o infraestructura en los momentos iniciales del servicio, pudiendo ser escalables e ir de a poco en la medida que vaya necesitándose mayor capacidad operativa. Por supuesto, también se prescinde de la gestión y mantenimiento técnico y operativo de la infraestructura. Actualmente servicios como los de Twitter o 37Signals están brindados en parte por esta infraestructura.

La nube como servicio de software (SaaS – Software as a Service)

Aquí llegamos a la versión más conocida o difundida de “la nube”, el uso de software a través de internet, y por medio de su interfaz más simple, un browser.

Hoy en día aplicaciones como Gmail (que desplazó a los clientes de correo electrónico de escritorio), Google Docs (una suite ofimática en línea) o Basecamp son un claro ejemplo del uso de aplicaciones de manera remota en los que el usuario no necesita ningún tipo de software preinstalado en su terminal, que puede ser fijo (portátil, desktop, etc.) o directamente móvil (Netbook, Iphone, Blackberry, etc.)

No obstante la notoria explosión de servicios en la web (algo que a muchos inspira a denominar 2.0 a este momento), sin lugar a dudas el gran avance en el SaaS está dado por aplicaciones para el ambiente corporativo.

Puestos virtuales de trabajo, gestión de comunicaciones, paquetes completos de Gestión de Relaciones con el Cliente (CRM) o análisis de datamining ya están disponibles para su uso en la nube por parte de las empresas. Casos como el de Salesforce o Aravo son claros ejemplos de productos o suites CRM que se ofrecen directamente al cliente corporativo a través de un browser, sin necesidad de inversión en infraestructura de redes, procesamiento o licencias por terminales. Sólo se cobra por el uso de la plataforma y el volumen de datos gestionados.

Conclusiones sobre la nube: Voces a favor y en contra

Mucho se viene diciendo sobre bondades y amenazas de este momento que atraviesa el negocio, donde la alta disponibilidad de conexión (al menos en países desarrollados y algunos en vías de serlo) y los reducidos costos del hardware hacen posible que aquellas empresas con grandes infraestructuras y ventajas de escalabilidad puedan servirse de ellas para incrementar su presencia en la industria digital.

Desde el lado del usuario, las ventajas se cuentan desde el lado de la simpleza, la indepencia del dispositivo y la ubicuidad de los datos. Ya no más depender de un terminal y la localización física. El concepto es acceder al software desde cualquier dispositivo y desde cualquier lugar. Por el contrario, hay voces que alertan sobre la disponibilidad de los datos, su privacidad y seguridad. ¿Será siempre más seguro tener los datos en casa?

Por el lado de los clientes corporativos y negocios, las ventajas redundan en una baja considerable de los costos operativos dentro de la compañía, en infraestructura, redes de datos, energía, licencias, etc. En general, estas inversiones son repagadas a un mediano o largo plazo, y en tiempos de crisis no permiten mucha flexibilidad a la hora de crecer y ganar ese mercado donde aún hay oportunidad. Por el lado de las desventajas, las justas y suficientes, nuevamente la disponibilidad y seguridad de la información (¿se imaginan perder todos los datos de contacto de miles de clientes?) y en los servicios de PaaS, muchas veces la dependencia a un esquema de desarrollo que configura altos costos de salida hacia otras plataformas.

Enlaces recomendados:

El “Eje del Mal”, sin Messenger

Como en todo, una de cal y una de arena. Me entero de que Microsoft suspendió el servicio de su mensajero, el MSN Messenger (uno de los softwares más utilizados de la red) para aquellos países que se encuentran en la “lista negra” de los Estados Unidos. Esto es, países sobre los que pesan sanciones o embargos comerciales.

El mensaje que devuelve a cualquier usuario que se encuentre en estos países es:

Microsoft ha discontinuado el servicio de mensajería instantánea en algunos países sujetos a sanciones de los Estados Unidos. Los detalles de estas sanciones están disponibles en los la Oficina de Control de Activos Extranjeros de los Estados Unidos.

Sin embargo no hay porqué preocuparse. Precisamente en uno de esos países, en la bella isla de Cuba, una nueva esperanza comienza a andar. Yoani emprende con otros tantos amantes de la libertad y la expresión talleres de uso de WordPress, desafiando las políticas de censura y de no-acceso a la red del gobierno de Cuba. Un verdadero ejemplo de civismo pacífico y activismo por la libertad de expresión.

Espero que esta primavera traiga brotes de blogsfera en la isla.

La conclusión es simple: mientras unos dan, otros quitan.

Las edades de Internet: Cinco escenarios para el futuro social de la red

Contribución publicada en Tendencias Digitales

El post anterior de Gustavo Papasergio sobre el crecimiento de Internet y el derrotero seguido en los últimos veinte años de desarrollo tecnológico en la red me dispara la idea de comentar y compartir con todos los lectores de Tendencias Digitales un muy buen análisis de Jeremiah Owyang, analista principal de Forrester Research, (una de las principales referencias en el análisis de la industria tecnológica), que publica en Web Strategist, su blog personal.

Jeremiah habla sobre las edades futuras de la red social, esto es, posibles trayectorias y escenarios que puede tomar Internet de acuerdo al uso, regulación, desarrollo de aplicaciones, vinculación con el mundo cotidiano y doméstico, evolución de la industria, estándares, y muchos factores más.

¿Cómo usaremos la red en los próximos años? ¿Cómo se aprovecharán las marcas y redes sociales de toda nuestra actividad virtual y real?

Jeremiah llama a este análisis las “Cinco Eras de la Web Social”, momentos por los que ha atravesado y atravesará nuestra experiencia social en la red. Claro está que estos momentos o etapas no son consecutivos sino que se van superponiendo e intercalando, producto de la misma naturaleza dinámica de la red.

1. La Era de las Relaciones Sociales (Era of Social Relationships)

(2000-2005) Aquí es donde nos encontramos, a grandes rasgos, hoy: Personas se conectan con Personas a través de aplicaciones con posibilidades de interacción social, no sólo a través de las comúnmente llamadas “redes sociales” como Facebook, Linkedin, MySpace sino de redes verticales y de pertenencia identitaria mucho más marcada.

Las marcas reciben con escepticismo la explosión del fenómeno, pero rápidamente abren sus espacios para probar qué sucede ahí dentro (en algunos casos con errores) y posicionarse en una carrera de todos contra todos.

2. La Era de la Funcionalidad Social (Era of Social Functionality)

(2005-2007) El camino lógico de crecimiento es extender estas vías de relacionamiento más allá del “friendling”, esto es, avanzar hacia otras funcionalidades y plataformas, como por ejemplo el trabajo colaborativo, entretenimiento en línea, entre otros usos.

Las redes sociales se convierten en gateways o contenedores de aplicativos, widgets, y código híbrido que nos permite colaborar y compartir con nuestros nodos casi toda nuestra actividad en línea, sea desde el escritorio o a través de un dispositivo móvil.

3. La Era de la “Colonización” Social (Era of Social Colonization)

(2006-2008) Todo sitio y espacio en la red es social, compartible y participativo, incluso si no está creado para tal fin. Servicios y plataformas intermedias hacen posible que cualquier rastro, lifestream o contenido de la red pueda ser susceptible de re-distribución y re-mixing por parte de cualquier usuario.

Las identidades se van tornando más fuertes, las agrupaciones o “tribus” del escenario virtual se hacen más preponderantes.

4. La era de la creación colectiva del contexto (Era of social context)

(2008-20010) Cada vez crece más la dependencia a nuestro nodo de relaciones en la red, que moldea y forma todo trazo de nuestra experiencia virtual. Nuestros contactos son los que nos pautan lo que leemos, comentamos, distribuimos y rechazamos.

En estos momentos es donde comienza a abrirse paso la participación de lo virtual en lo real y viceversa: las marcas comienzan a redefinir su identidad y productos de acuerdo a los patrones de comportamiento, distribución y relaciones de sus clientes en la red y al nodo al que pertenecen.

5. La era del Comercio Social (Era of Social Commerce)

(2012 -) Aquí el comercio verdaderamente será digital, no sólo a nivel transaccional y operativo, sino también –y lo más importante- a nivel de diseño de producto y funcionalidad.

Las comunidades o tribus virtuales definirán los productos del mercado, sus características y posibilidades. Las marcas ya no podrán influir en tal nivel de agregación de opinión colectiva y confiarán en estos grupos para el desarrollo de sus negocios.

Las redes sociales jugarán un rol clave a la hora de abrir sus bases a las marcas para que puedan extraer de allí toda nuestra vida traducida en bits, (qué estamos comiendo, qué no nos gusta, qué es lo que deseo para mi cumpleaños, porqué habré recomendado a un amigo el producto de la competencia o porqué razón comenté que me gustan sus nuevas zapatillas).

Conclusiones

En línea con este último escenario, y esta es una opinión personal, creo que si en las otras eras “el rey” era el contenido (Content is King), o en otras, como la actual, el contexto lo es (Context is King), en las venideras el rey será el código (Code is King), piezas de bits analizadas minuciosamente para encontrar dentro de ellas regularidades, disfunciones y patrones en millones de personas compartiendo sus vidas para construir nuestras posibilidades de ocio, comercio, consumo y producción.

A pesar de ser un análisis bastante restringido a las actividades comerciales o de ocio en la red y no, por ejemplo, las políticas –que es ya discusión para otro post- creo que esta perspectiva merece ser compartida en este espacio, y nos obliga a pensar, como el nombre de este espacio lo recoge, las tendencias digitales para nuestro futuro.

 

Relatos desde Liberia

En línea con el anterior post en el que recomendábamos un reportaje fotográfico sobre Corea del Norte, en este caso me gustaría compartir la serie de posts que escribió Juan Freire sobre su reciente viaje a Liberia, uno de los países más sufridos del África respecto a guerras civiles, abusos de poder, conflictos étnicos y tribales, etc.

Es interesante porque nos relata algunas cuestiones de la vida cotidiana en Monrovia (ciudad capital) y sobre todo, el lugar que tiene la tecnología allí. Tal como lo vengo pensando desde hace un tiempo, el impacto de la telefonía móvil en África es uno de los fenómenos más interesantes de los últimos tiempos en los estudios sobre tecnología y desarrollo, y en las crónicas de Freire están más que presentes.

Mi participación en la South-SSIG 2009

Tuve el enorme gusto de participar la semana pasada en la primera edición de la South Summer School of Internet Governance, que tuvo como sede de agocida Buenos Aires. La escuela, bajo la dirección del profesor Wolfgang Kleinwächter (Univertsidad de Aarhus, Dinamarca) tiene su génesis en Meissen, Alemania como seminarios de verano. En esta oportunidad, se decidió gracias al apoyo de Olga Cavalli y Adrián Carballo a tener su primera sede en el hemisferio sur en Buenos Aires, conformando así la Escuela del Sur de Gobernanza de Internet.

El plantel docente y de ponentes fue un auténtico lujo. Durante los tres días de extensión de la South-SSIG se fue trazando un extenso itinerario que nos permitió debatir sobre los puntos más críticos de estos estudios que, con mucha energía, vienen tomando fuerza en los últimos años sumando el interés de politólogos, sociólogos, abogados, ingenieros y técnicos. 

  • Recursos Críticos de Internet
  • Seguridad en Internet
  • Apertura y acceso
  • Economía
  • Regulación de Internet y Telecomunicaciones
  • Marco legal nacional e internacional
  • Acceso y conectividad
  • Género y Tecnología
  • Protocolos
  • Proyectos de Desarrollo y ICT4D

En mi wiki pueden encontrar un resumen muy escueto de las presentaciones (segundo y tercer día del programa). En Twitter también hubo comentarios por parte de @raquelgatto, @MariliaM, @andrespolli, y un servidor.

No queda más que felicitar a los organizadores del encuentro y también por supuesto hacer saber a los sponsors de la South SSIG (entre ellos la Fundación Telefónica) que ha sido una excelente oportunidad para reunir y convocar a los principales exponentes de este tema que tanto interesa a los sectores académicos, del negocio y profesionales.