Category: Viajes

Recién hoy puedo hacerme de un ratito para actualizar el blog. Desde este último sábado estoy en San Salvador (El Salvador) en la Campus Party Iberoamérica, un gran encuentro de jóvenes (y no tanto) de 22 países de la región para hacer lo que se hace en las Campus: compartir conocimiento, tecnología, hablar con gente grosa en lo suyo y respirar ese aire comunero que entre todos armamos. A pesar de no ser un campusero full-time, ya que trabajo para la compañía patrocinante y estoy con tareas de no-campusero (je!) puedo disfrutar igual de esta experiencia magnífica.

Esta Campus Party no es tan grande como la de Colombia (que visité en julio) ni por lejos como la última de Valencia, pero tiene un encanto particular porque hay gente de muchos países y oradores realmente muy buenos. En estos dos días pasaron Marcos Pontes (primer cosmonauta brasileño en el espacio), Alfonso Cuarón (reconocidísimo director y productor de cine mexicano), y muchos talentos más de la red. El hilo conductor es animarnos a más. Somos latinoamericanos y la llave de nuestro desarrollo está en la innovación y la tecnología, aunque tenemos que incluir a todos en este reto. Ese es el mensaje y consigna para todos los que estamos en esta Campus Party Iberoamérica.

Sin dudas, uno de los puntos fuertes es la zona de inclusión digital. Tal como se hizo en la Campus de Colombia, hay una zona especial del recinto donde se montan dos aulas completas con ordenadores y un software educativo específico para comenzar a enseñar a niños y adultos sus primeros pasos en Internet y la tecnología. A lo largo de todos los días de Campus, pasarán más de mil niños por estos “bautizos digitales”.

Por lo demás, mil cosas… zonas de astronomía, modding, overclocking (¡ayer se zarparon con nitrógeno líquido!), presentación de proyectos como Webmasters Sin Fronteras (bien Ferrán), televisión tridimensional por Telefónica I+D, desarrollo de software multilingue para comunidades aborígenes, entre tantos otros.

Verdaderamente resulta una experiencia magnífica. Hay muchísima gente siguiendo el evento, muchas personalidades nos están visitando y mañana se prevé aún más actividad.

En suma, una Campus frenética.

Mañana veré si puedo postear nuevamente, aunque mientras voy actualizando mi set de flickr. Pueden seguir el evento en vivo desde aquí.

Recién vuelto de unas minivacaciones por París y Bruselas, a cargar pilas para el segundo tirón del año. Las cuidades, magníficas por supuesto. El encanto eterno de París será difícil de olvidar, tanto como la buena comida y la hospitalidad bruselense. Aquí les comparto algunas fotografías del viaje.

París

Bruselas

Gallina atada

Como les comenté anteriormente, tuve la suerte de estar de viaje por Colombia en las últimas semanas, y gracias a mis colegas de Telefónica en Bogotá pude conseguir un pase a la Campus Party Colombia, organizada como es usual por Telefónica y Futura Networks. Si bien ya pasó un tiempito del evento y no pude postear antes la experiencia, no quería dejarla en el tintero.

El evento en sí superó todas las expectativas posibles. Tanto en número de participantes (”campuseros”) como en visitantes ocasionales, participación de empresas y organizaciones sociales, difusión en los medios tradicionales y por supuesto en la blogsfera hispana.

A pesar de que no estuve un día entero campuseando, pude hacer un recorrido bastante completo por las 3 zonas previstas para el evento y respirar esa sensación de estar en un pequeño paraíso geek.

Veamos el detalle de la visita:

La zona campusera

La zona viva y auténtico leit motiv del evento, donde ya saben, mesas a lo largo donde los participantes montan sus ordenadores, portátiles y demás gadgets que, más que constutir una red de ordenadores, forman una auténtica red de personas. La cifra exacta de campuseros presentes fue de 2043, superando la expectativa inicial de 1800 sitios.

Estuvieron presentes muchos clanes con sus banderas e identificaciones (los clanes son agrupaciones de amigos o compañeros de universidad, clubes, etc. que se juntan en una zona común del recinto), grupos de juego RPG (mucho WoW y obviamente Counter Strike). Y por supuesto, en todo monitor que clavabas la mirada habia un torrenteo o descarga  de paquetes con velocidades impresionantes.

Mucho modding por ahí, gente con sus desktops totalmente tuneadas con aerosoles y alerones, gabinetes con neones y ventilación por agua (!) y hasta un desktop montado completamente en un auto a RC. También había un minitaller de modding donde podías llevar tu portátil para darle “ese toque personal”.

Más allá de las mesas del campusero y el circo de la fiesta, el plato fuerte de la Zona está en las conferencias, talleres y actividades temáticas que se organizan para aprender: desarrolladores, software libre, robótica, juegos, astronomía, blogs, entre otras. Mucha gente se congregaba alrededor de la conferencia y hacía networking, presentaba proyectos y nuevos productos y recibía un feedback muy valioso de la comunidad de pares.

Zona de Inclusión Digital

En un trabajo conjunto de la Fundación Telefónica, el Ministerio de Educación y la Alcaldía de Bogotá se montó una carpa en la que se proponía tomar un “bautizo digital”.

La iniciativa, que me pareció excelente y totalmente necesaria, ofreció a todos aquellos que no están familiarizados con las Tecnologías de la Información, asistir a ayuda personalizada (de parte de voluntarios de ONGs y propios campuseros) para bautizarse desde el inicio (por ejemplo, con el manejo del mouse o ratón) hasta temas más avanzados como banca electrónica y gestiones públicas del Ayuntamiento, pasando por abrir cuentas de correo en gmail o aprender a usar un buscador.

Dentro de la carpa había muchos conscriptos del ejército, personas con alguna discapacidad motriz, adolescentes y también personas mayores aprendiendo e iniciándose en el mundo de la red. Creo que esta experiencia fue pionera en la Campus, ya que en la edición anterior en San Pablo no fue realizada.

Zona Expo

Fuera del recinto, en otra nave del centro de exposiciones, la zona Expo reunió stands de entretenimiento e información de empresas de tecnología como Sony, Intel, Nokia, Microsoft, Sun, entre otras tantas. También en esta zona había conciertos, áreas de gaming, realidad virtual y simuladores, zona de comidas, etc.

Se hacía difícil pasar por algunos stands ya que estaban abarrotados de gente (en el de Terra por ejemplo, que transmitía en vivo streams de su stand).

Zona Telefónica

Telefónica, principal patrocinador de la Campus y proveedor del caño de acceso de 4.4gb estuvo presente con un gran stand, la Zona Telefónica, donde se podían probar los nuevos productos de la compañía y utilizar equipos y servicios como Ultravelocidad. Por su parte, Movistar instaló un módulo interactivo para mostrar los nuevos servicios de valor agregado de entretenimiento para móviles, y Terra.com.co trasladó su redacción a la Campus para desde allí trabajar en las ediciones del portal, haciendo cobertura en vivo con entrevistas, reportajes, fotos, etc.

Conclusiones

La verdad que la experiencia, aunque breve, fue excelente. Se respiraba un auténtico sentimiento de aprendizaje, colaboración, solidaridad y entretenimiento sano. Todos los que estábamos allí participábamos de la reunión con un espíritu muy abierto a las nuevas experiencias y al intercambio de opiniones. Si sumamos la iniciativa de inclusión digital, más que una reunión de nerds/frikis/geeks (tal es la fama que tiene) se convirtió en una cita que no refleja más que el avance de nuestra sociedad-red para todos por igual.

Si todo sale bien, me pegaré una vuelta por la Campus de Valencia a fin de mes. Ya les contaré.

Pueden ver algunas fotos más en el set de flickr.

Vuelvo de dos semanas de inactividad total con la red. Me pareció algo extraño, quebrar con la rutina de todos los días (leer el lector de feeds, los amigos de twitter, los feeds de facebook, fotos de flickr, feed de cambios de la wikipedia, linkedin, etc.) pero al pasar los días se fueron pasando sin pensar en toda la información acumulada en los repositorios habituales.

Precisamente, al regresar y notar el volumen y altura de la pila de cosas que habia para leer, chequear, responder y comentar, me hizo caer en la cuenta de la impresionante cantidad de información que uno adquiere día a día, casi sin la posibilidad de asimilarla de una manera sana.

El fenómeno, del que muchos hablaron ya, se denomina infoxicación y es producto de las nuevas pautas de consumo cultural y de la baratísima posibilidad de generar multiversidad de contenidos y publicarlos en la red. Este fenómeno, a nivel más macro, se denomina Exaflood (del que habíamos hablado antes) y evidencia la exponenciación de los contenidos publicados y disponibles para el consumo. Creo que bien vale la reflexión.

En el viaje tuve la suerte de estar visitando algunas ciudades como Sao Paulo, Bogotá y Panamá durante estos días, con intensas actividades de trabajo. Más allá de que me ocupaban gran parte del día, siempre se puede observar un poquillo de la cotidianedad, los códigos y pareceres de las urbes donde uno cae.

Coincide que en ninguna de las tres ciudades había estado antes (aunque si unas horas en Panamá, pero no cuentan). De Sao Paulo, me queda grabada su extensión como gran megaurbe latinoamericana. Cientos de camiones de transporte, siluetas de edificios hasta el infinito, avenidas amplias con mucho tránsito y un aeropuerto abarrotado dan evidencias de la cantidad de gente que vive y transita por la ciudad. Rutas repletas de industrias muestran también el enorme desarrollo como polo económico no sólo del Brasil, sino del Mercosur. En total, sólo el estado de Sao Paulo es poco más de dos veces el producto bruto de toda la República Argentina.

Bogotá es una ciudad muy cálida en su gente y en sus maneras. A pesar de que los bogotanos tienen la fama de ser los colombianos más distantes, me sentí totalmente a gusto. Lo que sí se nota es que se debe estar mucho mejor que en algún pasado reciente, pero aún así sigue siendo una ciudad de contrastes.

Uno puede estar en lugares muy bonitos, con infraestructura y servicios de primer nivel, pero también observar barriadas marginales y mucha indigencia en las calles. No es algo de asombro, lamentablemente, para aquellos que tenemos ojos latinoamericanos, por otra parte he notado un clima de moderado optimismo y un fuerte apoyo al presidente Uribe (semana antes de la liberación de Ingrid Betancourt). Me sorprendieron de Bogotá la velocidad de sus taxis (esos amarillitos, ¡van a mil!) y el nivel de seguridad en las calles (aunque me confirmaron que es abrumadoramente menor que hace algunos años).

A Panamá la imaginaba diferente, mucho más típica como ciudad latina. Sin embargo, la influencia norteamericana es bastante fuerte. Mucho spanglish, cadenas de comidas rápidas americanas, productos y un aire en el ambiente que tiene un estilo miamiesco (salvando las distancias). Tuve oportunidad de visitar el Canal por la noche (hay un tour virtual aquí), y reconozco que aunque lo había visto más “monumental” en algunos videos, cumplió mis expectativas por lo profundo de su historia y por la simpleza de su principio técnico de operación: trasvase de líquidos que transportan miles y miles de toneladas de acero hecho barcos. Me comentaban que se tarda aproximadamente 9 horas en cruzar de un océano al otro, y que los capitanes que hacen el cruce deben ser todos panameños. También, con mucho orgullo, que los indicadores de operación del canal mejoraron muchísimo desde que pasó a manos panameñas (recuerden el acuerdo Torrijos-Carter).

Este viaje ha sido más que enriquecedor y productivo, tanto en el plano laboral como en el personal. Viajar es una de las grandes experiencias de la vida, te permite conocer gente, lugares, costumbres y también ampliar nuestros horizontes.

(El título de este post es el nombre de uno de mis libros favoritos de Pablo Neruda, publicado en 1957).
avatar Hola, bienvenido a mi pequeño barco en la red. Mi nombre es Yamil Salinas Martínez, y me interesa todo lo relacionado con esta revolución que estamos atravesando, la revolución digital de la información.

Un diploma dice que soy politólogo, cursé una Maestría en Relaciones Internacionales pero me atrae cruzar disciplinas, saberes y experiencias. Creo fervientemente en el poder de las redes para fortalecer las relaciones humanas, el desarrollo económico, la acción política y fundamentalemente la vida en democracia.

Mis inquietudes remiten al estudio de las TICs en América Latina, el desarrollo de la Sociedad de la Información, el impacto de las comunicaciones móviles, la cultura digital, los negocios basados en la desterritorialización y el trabajo corporativo en redes distribuidas. Puedes contactarte conmigo desde aquí o darte una vuelta por donde guardo mis contextos.