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Llamado a participar: Escuela del Sur de Gobernanza de Internet 2012

Una vez más, como todos los años se abre en diciembre la oportunidad de aplicar para una beca que te lleve al mayor encuentro regional sobre Gobernanza de Internet, la Escuela del Sur de Gobernanza de Internet (Sout-SSIG). La cita, en esta cuarta edición de la escuela, será la bellísima ciudad de Bogotá desde el 19 al 23 de marzo de 2012. El encuentro va creciendo en número de becarios todos los años y esto es fundamentalmente gracias al apoyo de los sponsors institucionales, corporativos y de la sociedad civil que apoyan la iniciativa.

Como ya lo comenté otras veces, participar de la South-SSIG es una excelente oportunidad para comenzar a involucrarte con los temas que abarcan a la Gobernanza de Internet (manejo de recursos críticos, seguridad, propiedad intelectual, jurisdiccionalidad, comercio electrónico, políticas públicas tecnológicas, entre otras) y también para empezar a hacer alguna acción en tu país para mejorar la situación local de Internet.

Ahora, si tuviera que decirles tres simples razones para aplicar a la beca, creo que me quedo con éstas:

  1. Porque en este encuentro participan como fellows las personas que están tomando parte en los distintos foros globales sobre Internet Governance (sea ICANN, IGF, ISOC, LACNIC, entre otros) y podés tener acceso de primerísima mano a conocerlos y además saber qué es lo que se está discutiendo en cada foro. Las personas que representan a Latinoamérica son muy pocas, y todas están en la South-SSIG.
  2. Porque es una excelente oportunidad para hacer networking con los becarios que vienen desde diferentes países de Latinoamérica y España y desde espacios muy diversos, no sólo el académico, sino también desde el regulatorio, sociedad civil, organizaciones de usuarios o de asignación de recursos (NICs, etc.), funcionarios de gobiernos nacionales, etc. Es muy bueno tener esa diversidad de opiniones ya que representa el espíritu multi-stakeholder de la gobernanza de la red.
  3. Porque es el único espacio en Latinoamérica para comenzar a formarse en los temas que hacen a la Gobernanza de Internet. Aún no hay oferta ni universitaria ni privada que profundice de manera integral en Gobernanza de Internet (sí hay eventos y encuentros sobre un área en particular, como por ejemplo ciberseguridad) pero no se abarca todavía el tema de manera global.

En resumen, no dejen de aplicar para la beca (formulario aquí) de participación de la Escuela del Sur de Gobernanza de Internet 2012. Tienen tiempo hasta el 31 de diciembre.

¡Nos veremos ahí!

Más información: www.south-ssig.com.ar o en la página de Facebook del evento.

 

60 Hudson Street, allí donde Internet puede tocarse

Interesante mini-documental sobre el edificio de 60 Hudson Street, en el bajo Manhattan, uno de los puntos neurálgicos de concentración de tráfico de datos en la ciudad de Nueva York.

Literalmente mucho del tráfico de Internet en Estados Unidos pasa por allí, y como resaltan varios de los testimonios (entre ellos el de Saskia Sassen)  no debemos olvidar nunca que Internet es algo físico, que puede tocarse y fundamentalmente material; aunque de manera primaria nos parezca algo etéreo, intangible, casi de un mundo meta-territorial.

Aunque me dejó con ganas de más, tiene el tiempo justo para echar alguna reflexión sobre el tema.

Vía → BetaBeat

Reseña: “The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom” (Evgeny Morozov)

“The problem is that in Washington, the phrase ‘global Internet freedom’ is like a Rorschach test. Different people look at the same ink splotch and see very different things.”

Bienvenidos a un recorrido por el lado oscuro de la red, de la mano de Evgeny Morozov, lúcido analista y académico con un gran conocimiento de la intersección entre autoritarismo, tecnología y poder. En su último libro, “The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom” que aquí reseñamos y compartimos, no ahorra críticas a todos aquellos que piensan que Internet es la llave para llegar a un mundo feliz.

Sus dardos, finamente documentados y con una carga de inteligente humor, están dirigidos sobre todo hacia los ejecutores de políticas públicas o de asuntos exteriores, grandes grupos de policy-makers en los gobiernos occidentales, organismos internacionales y think tanks, que planifican las grandes estrategias de asuntos globales.

A poco de comenzar el libro deja ya en evidencia su primer crítica hacia este círculo de élites y su pecado original, el “ciber-utopismo” con el que actúan y dejan impronta en sus políticas públicas, una suerte de realismo mágico tecnológico donde predomina una creencia, “casi religiosa en el poder de Internet de hacer cosas sobrenaturales”. Según Morozov, todo vale para la todo poderosa Internet y su gesta emancipadora: desde democratizar sociedades hasta erradicar la corrupción política. Una especie de terreno donde todo puede ser posible si se cuenta con una conexión a Internet, financiamiento y ciudadanos comprometidos con la causa.

Los grandes medios de comunicación occidentales no hacen más que empeorar las cosas, apunta Morozov, al dotar de características cuasi heroicas a los nuevos servicios de comunicación y redes sociales como Twitter, Facebook o YouTube en las manifestaciones políticas y sociales. Sólo basta tomar como referencia los últimos sucesos en Egipto y Oriente Medio para enterarse de la miríada de bondades sobre estas nuevas revoluciones digitales. El determinismo tecnológico y la sobrevaloración del rol de estas tecnologías oscurece el rol clave que juegan las personas en los procesos de cambio político. La tecnología “puede dar forma a la estructura de la batalla, pero no a los resultados”, decía hace tiempo Ithiel de Sola Pool, pareciendo coincidir con moderada reserva.

Internet puede ser usado tanto para el bien como para el mal, tal como ha sucedido con distintas tecnologías a lo largo de nuestra historia. Morozov se lamenta al reconocer la persistente imagen -tecnófoba e ignorante- que persiste sobre los gobiernos autoritarios para emplear la tecnología y los nuevos medios de comunicación digitales, como las redes sociales. Nada más lejos que eso, asegura el autor, afirmando que estos regímenes ya han aprendido y se han adaptado a convivir con una sociedad en donde la información ha tomado la abundancia. Ejemplos como el “Fifty-Cent Party” de China y su ciber brigada de comentaristas en foros, blogs y redes sociales no es más que una muestra de cómo los gobiernos están utilizando la red y sus servicios como nuevos canales de propaganda y cooptación de grupos de interés. Es que en resumen de cuentas, Internet modifica de manera profunda los tres pilares del autoritarismo, haciendo que propaganda, censura y vigilancia sean cada vez más potentes y capilares que nunca.

En este mismo sentido, Morozov afirma que se ha caído para siempre el viejo y famoso “dilema del dictador”, aquel que presumía la imposibilidad de abrirse al mundo, a la inversión extranjera y la globalización sin antes hacerlo a las redes de información. No hacen falta muchos ejemplos cuando podemos observar a China. Los cuadros políticos de la República Popular ha demostrado tener maestría en la optimización de sus servicios de vigilancia y control de los contenidos en la red, en muchas ocasiones, con el apoyo de empresas y proveedores tecnológicos occidentales.

¿Y qué tal si, a fin de cuentas, el potencial “liberador” que se presume que Internet tiene lleva también en sí mismo el poder de despolitizar? El fenómeno de escapismo que produjo el hecho de poder ver las señales de televisión occidentales en la Alemania Oriental -y así poder adormecer su disidencia- podría aquí jugar un rol similar. Una vez más, se cae en la trampa de pensar que ni bien se tenga una conexión a Internet en aquellos países sus ciudadanos irán a buscar inmediatamente los reportes de Human Rights Watch o a bloguear contra el régimen en vez de buscar fotos de la estrella pop de moda, la mejor receta para bajar de peso o descargarse el último estreno de Hollywood.

Pasando al plano de la acción política, Morozov sigue afinando su puntería. Luego de analizar las famosas “revoluciones de color” cree que los nuevos medios facilitan la “miclictancia” pero poco hacen para desarrollar una participación real. Si bien está comprobado que las nuevas tecnologías pueden ayudar a movilizar, poco pueden hacer para organizar y sostener las acciones para un cambio de régimen. El peor peligro, afirma, es que las nuevas generaciones tomen este camino como el más fácil y sencillo, en detrimento de la participación activa en los movimientos y acciones de disidencia tradicionales, retrasando un cambio político en sus sociedades.

La génesis del problema, sostiene Morozov, es allí mismo donde Occidente construye su concepto de libertad en Internet desde una mirada ciberutópica: esto es, más conectividad e internet significan más libertad y democracia. La simplificación de las fuerzas interiores en sociedades autoritarias no hace bien al tratamiento de este fenómeno, de naturaleza compleja y en las cuales se entrelazan aspectos religiosos, culturales y políticos que no se resolverán mediante un browser.

¿Debemos entonces conformarnos con este escenario, pesimista y gris sobre el futuro de Internet? Creemos que no tanto. El autor plantea, desde el inicio, que se preocupará por mostrarnos “el lado oscuro” de la red y lo consigue muy bien a lo largo de las más de trescientas páginas del libro. La vía de escape a todas estas trampas llegan hacia el final, aunque el lector sagaz puede ir adviertiéndola con el correr de los capítulos. Morozov pretende dejar de lado los dos males que aquejan al pensamiento sobre política tecnológica y exterior, la ciber-utopía y el internet-centrismo, con lo que él bautiza como “ciber-realismo”, una posición en la que, fundamentalmente aconseja pensar cómo internet está afectando a las estrategias y acciones actuales en las sociedades autoritarias y no al revés, como sostiene en las más de 300 páginas de la obra.

Según Morozov los grandes policy makers están poniendo el carro delante del caballo, haciendo una analogía con el popular refrán, intentando que Internet quepa delante de sus acciones de política exterior. Quizá el mejor consejo que puedan encontrar en “The Net Delusion” es no buscar soluciones tecnológicas a problemas que son, por naturaleza, políticos. Necesitamos encontrar, sostiene hacia el final Morozov, “maneras en las que el se conjugue la promoción y apoyo a una Internet libre con mecanismos de participación activa en el cambio social y político”.

Evitar el determinismo, una vez más, parece la tarea más difícil ■


Ficha de lectura:

  • Título: The Net Delusion. The Dark side of Internet Freedom.
  • Autor: Evgeny Morozov
  • Editorial: Public Affairs
  • Colección: -
  • Lugar de Edición: New York
  • Año de Edición: 2010
  • ISBN: 978-15-86-48874-1
  • Páginas: 432


Network, Power and States: Internet reshaping world politics

Networks, Power & States: Internet reshaping world politics  

Comparto con todos ustedes mi presentación para este próximo jueves 7 de Abril en la tercera edición de la Escuela de Gobernanza de Internet (South-School on Internet Governance – SSIG) en la ciudad de México.
Bajo el bloque de “Global Internet Governance”, voy a intentar discutir, de manera muy breve, el importante rol que está tomando Internet y las tecnologías móviles en la política internacional (en tanto sistema global) y su impacto en la política doméstica.
A la luz de los sucesos en Oriente Medio y el rol que tomaron los móviles y los servicios sociales de comunicación en información o social media (Twitter, Facebook, YouTube, entre otros), podemos evidenciar:
  1. La creciente importancia de Internet como issue en la política exterior y el rol que están retomando los gobiernos y estados nacionales
  2. La utopía de pensar que los regímenes autoritarios no saben nada de Internet y no entienden de tecnología. Todo lo contrario, cada vez perfeccionan sus técnicas de control, vigilancia y bloqueo de redes.
  3. La falacia de pensar que las revoluciones las hacen Twitter y Facebook, el hype que siguen alimentando los grandes medios y el tecno-centrismo de muchos analistas. Hay que ver las fuerzas y factores sociales que están detrás de todos los movimientos y escenarios políticos.
Agradezco de manera especial la invitación de Adrián Carballo (Director de Relaciones Institucionales de la SSIG) y a Olga Cavalli (Directora Académica de la SSIG) por invitarme a participar de este encuentro, que como digo una vez más, es el único ámbito para poder formarse y crear capacidades sobre Gobernanza de Internet en Latinoamérica.
La Escuela del Sur de Gobernanza de Internet es una iniciativa que se lleva a cabo con mucho esfuerzo y coordinación, posible gracias al trabajo conjunto de numerosos patrocinantes y apoyos públicos, privados y de la sociedad civil.
Si usás Twitter, podés seguir las distintas impresiones sobre la SSIG2011 en el hashtag de Twitter #ESGInternet



Mapa mundial del tendido de fibra óptica

Interesante trabajo reseñado en el blog de la CMT sobre el estado y mayores focos del tendido de fibra óptica en el mundo. Latinoamérica muy por detrás de Europa y Estados Unidos, aunque en los próximos años seguramente Brasil sea quien lidere el camino en proyectos FTTP.

El reporte es gratis, pero tienen que solicitarlo a través de correo electrónico.

Más información en:

[Obituario] Paul Baran (1926-2011)

El último sábado 26 de marzo falleció a la edad de 84 años en su residencia de Palo Alto, California, el científico y pionero de Internet Paul Baran.

Nacido en 1926 en la ciudad de Grodno, actual territorio de Belarus (en aquel entonces Polonia), emigra desde muy pequeño junto a sus padres a los Estados Unidos donde desarrolla toda su formación y carrera científica.

La publicación de su seminal obra en 1964 para la RAND Corporation, “On Distributed Communications” marca el puntapié para lo avances técnicos en las modernas redes de datos. La idea de Baran era dividir los datos en pequeños “paquetes” (o message blocks, en su terminología) bajo una red de caminos redundantes, pudiendo alcanzar su destino por otra vía si la propia resultara dañada o eliminada. De esta manera, las redes distribuidas propondrían una alternativa mucho más eficiente y exitosa a las topologías básicas de redes en aquel entonces. Leonard Kleinrock, en los Estados Unidos y Donald Davies, en Gran Bretaña, también llevaban avances similares en esta perspectiva, aunque con foco en puntos diferentes.

En 1969 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, bajo la recomendación de la ARPA (Advanced Research Projects Agency) comienza a construir ARPANET bajo los fundamentos lógicos de Baran y Davies, creciendo posteriormente hasta lo que hoy conocemos por Internet.

A pesar de que su aporte a la teoría de la transmisión de paquetes de datos se lleva todo su reconocimiento, hay una faceta poco conocida de Baran como empredendor tecnológico. Fundador de numerosas empresas en los Estados Unidos, algunas de ellas se convirtieron en pioneras en su campo de aplicación, como las redes inalámbricas, televisión por IP o avances en multiplexado, clave para el desarrollo de las telecomunicaciones modernas.

Como reconocimiento a su aporte científico y tecnológico Baran ha recibido la Medalla Nacional a la Innovación y Tecnología de los Estados Unidos y el Bower Award a los logros en Ciencia, entre otras distinciones.

Más información en:

  • Internet pioneer Paul Baran passes away – BBC News
  • Paul Baran, Internet Pioneer, Dies at 84 – NY Times
  • Paul Baran and the Origins of Internet – RAND
  • Paul Baran Keynote on Distributed Communications (Video) – RAND
  • “Founding Father” Wired Legends Interview – Wired
  • Oral Interview with Paul Baran (Transcript) – Charles Babbage Institute

Actualización:

Me entero a través de este post de José Alcántara y este de Gonzalo Martín que los indianos preparan un minidocumental sobre Baran y sus redes distribuidas.

     

     

     

    Atención ciberdisidentes: Cómo protestar inteligentemente

    Me encuentro con “Egyptian Activists’ Action Plan: Translated en The Atlantic, un breve pero ilustrativo documento con consejos y advertencias para disidentes en Egipto. Desde cómo ocupar una avenida, qué vestir durante una protesta o cómo (no) usar los medios sociales con tus compañeros, no deja de ser relevante cómo se transmite este conocimiento práctico.

    Podría resultarles curioso que recomienden NO usar los medios sociales masivos como Facebook o Twitter para compartir información sensible sobre tus posturas y movimientos en contra del gobierno. Nada de eso. Como sostiene Evgeny Morozov en su libro “The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom” (que estamos leyendo y pronto reseñaremos) la red también es utilizada desde el lado de los antidemocráticos y puede llevar a peligros aún mayores.

    ¿Porqué? Usar de manera poco inteligente las redes sociales, sin tener en cuenta tu seguridad, encriptación de comunicaciones y datos personales puede delatar tus movimientos y los contactos de tus compañeros. Los métodos de cibervigilancia y control están más ajustados que nunca. En este enlace también hay más consejos.