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Reseña: Who Controls the Internet? Illusions of a Borderless World, por Jack Goldsmith y Tim Wu

Goldsmith, J. & T. Wu (2008) Who Controls the Internet? Illusions of a Borderless World. Oxford University Press. 240 páginas.


Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o el conformismo.

- John Perry Barlow (1996)

La cita precedente es parte de la Declaración de Independencia del Ciberespacio, un manifiesto que señala al ciberespacio (las redes de conexión global) como una nueva suerte y tipo de territorio. Un espacio donde la ley, autoridad, coerción y sujeción del Estado-Nación Westphaliano nada tiene que ver ni hacer allí. Es un espacio donde hay otra naturaleza social. Este manifiesto, rupturista y optimista sobre la red y su influencia, inspiró a toda una generación de intelectuales, tecnólogos y empresarios.

En Who Controls the Internet?… los autores se ocupan minuciosamente de derribar el mito de desterritorialización de Internet, construido por esta vertiente libertaria influida por el manifiesto, la literatura ciberpunk y por el espíritu de época que corría en los primeros noventa.

Este relato “libertario”, enarbolado por personas como John Barlow, Nicholas Negroponte o Julian Dibbel, anunciaba la completa desterritorialización de Internet, y con esto, la no-autoridad soberana de ningún gobierno o poder sobre ella. El ápice de ese momento fue precisamente la publicación de la Declaración de la Independencia del Ciberespacio, donde incluso se anunciaba la firma de un nuevo contrato social totalmente ajeno y diferente al establecido por los ciudadanos y el Estado moderno, donde los primeros se sujetan a la soberanía de un territorio bajo una ley común y el monopolio de la coerción física legítima.

Las primeras comunidades de la red tenían esa concepción de la red. Es interesante la analogía con un espacio territorial. Internet era, según esta visión, un territorio universal. Un alter mundis que trasciende nuestro mundo físico. En aquellos momentos recién comenzaban los primeros litigios judiciales en el que Internet como nuevo medio social tomaba parte, como LICRA vs Yahoo o el affaire de ésta con el gobierno chino. Eran los tiempos de las locas iniciativas como la de Sealand. ¿Ante quién debe rendir cuentas un ciudadano de la red? ¿Corresponde una jurisdicción propia de la red, o el viejo derecho nacional, con sus vicios y asincronias temporales.

El peso de las fronteras

Otra de los postulados del grupo libertario, según los autores, es que Internet construye (fiel al principal postulado de desterritorialización) un sólo mundo, sin fronteras, identidades locales y pertenencias nacionales. Una comunidad humana meta-identitaria en un espacio sólo definido por una conexión global. Una suerte de ente político autárquico despegado de los conceptos tradicionales de gobierno, autoridad y ciudadanía.

A lo largo de la segunda parte de libro, los autores se encargan de rebatir con hechos y datos esta idea. Asumen que, contrariamente a lo que  se vaticinaba anteriormente por las corrientes internacionalistas y libertarias, la red se vuelve cada vez más local, gregaria y hasta incluso, se pone al servicio de un nuevo tipo de nacionalismo, como en el caso de China. Progresivamente la red se va convirtiendo en multicultural y multilingue, las comunidades locales pesan más en la red versus las globales y poco queda de aquel espíritu ciudadanía universal.

La geografía, en tanto territorio soberano (y con ella la ley, el Estado y el orden público) también importan -y mucho- a la hora de los negocios. En países donde no hay un marco jurídico apropiado para la defensa de las inversiones y de los negocios, resulta difícil que las compañías tecnológicas inviertan. El rule of law es necesario para hacer funcionar los negocios, desde la banca electrónica hasta las subastas de Ebay. Según los autores, la capacidad de responder a estas demandas (bienes públicos, como la seguridad) hoy día está sólo al alcance de los gobiernos y su ley, nos guste o disguste la medida.

El control de los intermediarios, en este contexto, es la principal herramienta que toman los gobiernos y la justicia local para mantener su soberanía y autoridad en materia de regulación digital. Es así como uno de los puntos de mayor control son los ISP o proveedores de servicio, a los que muchas veces se los intima u obliga a tomar alguna decisión determinada, o así también a los buscadores como Google, por ejemplo, en un reciente caso argentino.

En definitiva, el intermediario local (dentro del territorio nacional) es el principal foco de regulación.Un ejemplo práctico lo pone la prohibición de participar en apuestas clandestinas en casinos offshore dentro de los Estados Unidos. Como no pudieron bajar totalmente los sitios de los casinos, (Antigua denunció a EE.UU ante la WTO) fueron por los intermediarios locales, las emisoras de las tarjetas de crédito de los apostantes.

En suma, la línea conductora de todo el libro es la demostración de que las fronteras nacionales y el poder del Estado (en sus múltiples instancias, como administrador de justicia, orden público, regulador, etc.) es cada vez más importante en el desarrollo de Internet. Los autores, que están bastante lejos de las corrientes libertarias, manifiestan en el capítulo final) que hasta incluso es bueno que los gobiernos tomen parte regulando ciertos aspectos, en defensa de la cultura y tradición local. Aseguran, mostrando argumentos de peso, que sin el poder del Estado hoy no existiría Internet tal como la conocemos hoy.

Según sus palabras,

These communication technologies produced radical changes in human organization and interaction, and required governments to develop new strategies for regulating human affairs. But they did not displace the central role of territorial government in human governance. And neither, will the Internet.

(…) Why do theories of globalization and Internet scholarship so misunderstand and so underestimate the importance of territorial government? What we have seen, time and time again, that physical coercion by government -the hallmark of a traditional legal system- remains far more important than anyone expected.

Un libro recomendable para todos aquellos que estudien o se interesen en la influencia territorial de un fenómeno global como Internet, lejos de los tecnicismos legales pero con casos y ejemplos de su impacto.

Otras reseñas publicadas:

Se publicó “Generaciones Interactivas en Iberoamérica”, el estudio más amplio sobre el uso de las TIC en niños y adolescentes

Quiero comentarles una buena noticia. Desde hace algún tiempo vengo colaborando con el equipo de trabajo del Proyecto Generaciones Interactivas ayudando a su difusión en línea. El proyecto, que se viene trabajando hace un año por Telefónica Latinoamérica, la Universidad de Navarra y Educared comprende el estudio sobre los usos de las “cuatro pantallas interactivas” ( televisión, Internet, el móvil y videojuegos) en niños y adolescentes. Como punto de referencia, Generaciones Interactivas es el primer y mayor estudio de nuevas tecnologías disponible para estos grupos en América Latina.

Esta iniciativa, sin dudas pionera en nuestra región y lengua, tiene tres objetivos principales:

  1. Conocer el uso y valoración que hacen los niños y adolescentes de las “pantallas” que utilizan de forma profunda y analítica.
  2. Trasladar ese conocimiento a todos los actores que interactúan con los menores (padres, docentes, escuelas, especialistas, etc.)
  3. Promover acciones prácticas en formadores, legislativos y empresarios para que se tomen compromisos de seguridad de la infancia en los medios interactivos.

El “producto final” que el equipo de investigación nos facilita, es resultado de un arduo e intenso trabajo de recolección de datos mediante encuestas a más de 80,000 niños y adolescentes de siete países distintos (Argentina, Chile, Brasil, México, Venezuela, Colombia y Perú). De esta manera, el libro “Generaciones Interactivas en Iberoamérica. Niños y adolescentes ante las pantallas” editado por Ariel y la Fundación Telefónica, comprende el estudio pormenorizado por regiones, franjas etarias, pantallas y condiciones sociales más amplio en esta materia editado en español.

Les recomiendo visitar el sitio del proyecto (www.generacionesinteractivas.org) y especialmente a descargarse gratuitamente el libro completo, a disposición de todos los interesados (docentes, padres, académicos, analistas, funcionarios, etc.).

También están disponibles vídeos relacionados en el canal de YouTube y recursos informativos en la Wiki del proyecto. También pueden sumarse al grupo de Facebook.

Lectura recomendada: “Content”, de Cory Doctorow

Content (Selected Essays on Technology, Creativity, Copyright, and the Future of the Future) es como dice el título una selección de artículos cortos, posts y reflexiones del autor sobre temas que atraviesan el hacer y el decir en la red, cómo evolucionan nuestras relaciones sociales dentro de ella y fundamentalmente, cómo vislumbrar una ventana al futuro.

El libro, (con licencia CC) puede bajarse por completo desde aquí. A modo de recomendación, si pueden léanse estos artículos que son los que más me gustaron:

  • Microsoft Research DRM Talk
  • It’s the Information Economy, Stupid
  • How Copyright Broke
  • Ebooks: Neither E, Nor Books
  • Free(konomic) Ebooks
  • When the Singularity is More Than a Literary Device:
  • An Interview with Futurist-Inventor Ray Kurzweil
  • The Future of Ignoring Things
  • Facebook’s Faceplant
  • The Future of Internet Immune Systems
  • All Complex Ecosystems Have Parasites
  • World of Democracycraft
  • Snitchtown

Cory Doctorow es una de las personas detrás de BoingBoing, uno de los blogs más influyentes y leídos de la red, y ha publicado también varias novelas y obras de ficción.

¡Lectura para el fin de semana!

Lanzamiento de Remix, el último libro de Lawrence Lessig

Ya se acaba de publicar el último libro del archi-gurú Lawrence Lessig, “Remix, Making Art and Commerce Thrive in the Hybrid Economy”, que aborda una vez más la problemática del copyright, lobbistas y usos de bienes culturales en la economía híbrida emergente de la red.

Los libros de Lessig suelen ser bastante rupturistas y llenos de patadas hacia los “malos” de la red hoy, digamos, discográficas, Hollywood, telcos, entre otros. En esta caso, por lo que veo del índice, el foco está puesto en explicar el escenario, o más bien el campo de juego, de las relaciones culturales mediatizadas por flujos de bits de aquí al futuro, pensando en no dejar un marco legal restrictivo a las “futuras generaciones”, que nazcan enteramente en la red.

Pues bien, habrá que leer algunas reseñas y reservarle un espacio para la lectura.

[Reseña] Wikinomics. How Mass Collaboration Changes Everything, por Don Tapscott y Anthony Williams

Tapscott, D. and A. Williams (2008) Wikinomics. How Mass Collaboration Changes Everything (Expanded Edition). Portfolio, New York.

 

Estuve leyendo hace algunas semanas este libro (en su edición extendida), muy en boga en los temas relacionados con la cibercultura, nueva economía e internet social. Muchos lo citan, juntamente con The Long Tail, de Chris Anderson, como los libros de referencia para entender el nuevo paradigma de empresa integrada a la red.

En mi opinión personal, no es un libro que nos da un marco teórico, riguroso y preciso sobre el fenómeno (no es un libro estrictamente académico) sino mas bien reseña en un manual descriptivo y con claros ejemplos el movimiento que, según los autores, sienta las bases de este nuevo «estadio» o «zeitgeist» social-cultural emergente de la red, la wikinomía.

La tesis central del trabajo está puesta en el advenimiento de un nuevo modo de producción y colaboración masiva, como dijimos, la wikinomía,  producto de lo que los autores llaman una “tormenta perfecta”, es decir, la confluencia de tres factores clave que han cambiado el mundo de los negocios y la manera de producir conocimiento en los últimos años.

El principal factor de esta tormenta es la tecnología, que ha abaratado sus costos de uso, acceso y conectividad a favor de la integración de comunicaciones y la formación de lo que hoy se conoce como “web 2.0”. La otra clave es la demográfica, emergente que los autores llaman la net generation, grupos que crecieron con la expansión de las tecnologías de la información y que las hacen parte de su vida, tanto en lo personal (redes sociales, comunidades virtuales, etc.) como en sus lugares de trabajo (apertura, innovación, mashabilidad, etc.), provocando un cambio cultural en las corporaciones. Son ellos los pioneros del prosumerismo. Por último, señalan un factor que ha calado en la economía real, la nueva economía colaborativa. La tendencia en las compañías globales a abrirse a sus pares, proveedores y clientes para construir más valor, o también los enfoques urbanos para construir polos tecnológicos o de innovación, imanes para la investigación y desarrollo.

The future, therefore, lies in collaboration across borders, cultures, companies and disciplines. Countries that focus narrowly on “national goals” will not succeed in the new era. Likewise, firms that fail to diversify their activities geographically and develop robust global innovation webs will find themselves unable to compete in a global world. Effectively, it’s globalize or die.

En suma, ¿qué corrientes forman esta tormenta perfecta?

La conflucencia de tecnología -> web 2.0 y conectividad masiva; demografía -> net generation y prosumers; y la nueva economía colaborativa -> redes de producción e innovación abiertas. Estas fuerzas son las que entonces configuran el nuevo ecosistema de negocios y producción en la era de la red.

Las siguientes preguntas entonces son del orden, ¿Cómo podemos tener éxito en este nuevo ambiente? ¿Cómo deben las compañías y personas tomar este nuevo cambio? ¿Con qué herramientas?

De esta manera, los autores marcan las cuatro “nuevas ideas”, o más bien, las cuatro “precondiciones” diríamos nosotros, para poder ganar y aprovechar este nuevo cambio:

  1. “Openness” o apertura, esto es abrir las fronteras de las compañías y negocios al medioambiente que las contiene (competencia, partners, clientes, usuarios, etc.) para formar redes de valor en ellas. Actitudes como la autoorganización, la transparencia y la confianza deben ser los pilares para los trabajadores de estas nuevas redes y emprendimientos. Sostienen los autores que abrirse es siempre la solución, mientras más se tarde, más lento es el desarrollo.
  2. “Peering” o producción distribuida, el nuevo modo de producción masivo de la economía-red. Aquí es donde se desdibujan y disrumpen las jerarquías y posiciones de liderazgo propios de la economía industrial del siglo XX. En este caso, capacidades como la autoorganización y actitudes como el altruismo, igualdad y confianza resultan la clave. Inteligentemente, los autores brindan ejemplos de que este modo de producción no sólo se acaba en bienes o productos basados en la información (como Wikipedia o Linux, por ejemplo) sino en bienes físicos, como una motocicleta en China.
  3. “Sharing”, compartir, lo describen como uno de los puntos cruciales. En la vieja economía el mandato era proteger y cerrar el producto al conocimiento externo, vía patentes, marcas o derechos de copia. En la wikinomía eso es un error. Compartir la fuente de nuestro producto o proyecto de I+D lo hará, según los autores, más flexible al desarrollo de mejoras, compatibilidad y modularidad con otros productos similares. Compartir también aplica a las materias primas de la red: ancho de banda y capacidad de procesamiento, fuente de lo que hoy llamamos cloud computing, de lo cual hemos hablado aquí.
  4. “Acting globally”, actuar globalmente, es finalmente el horizonte de pensamiento o paradigma para aplicar los otros tres. Emprender hoy un proyecto, negocio o producto no puede pensarse bajo entornos cerrados: hoy el campo de juego se ha ampliado a todo el mundo. Existen nuevas plataformas globales para la producción y un auténtico ecosistema planetario de relaciones y redes de trabajo.

Estas observaciones forman parte de los primeros dos capítulos del libro, que introducen como vimos los ejes estructurantes de la wikinomía. Le siguen capítulos específicos que aplican estos principios a casos particulares o que detallan las capacidades de la wikinomía en campos concretos.

En estos capítulos, por ejemplo, se analiza a los “Peer Pioneers”, ingenieros, técnicos, académicos y amantes de la tecnología, quienes en los albores de la informática comenzaron a poner “pinzas” en los dispositivos, aplicaciones y protocolos para tener la red que tenemos hoy. Luego a las “Ideagoras” o espacios dedicados al intercambio de conocimiento y tecnología aplicada para la innovación y desarrollo, en redes corporativas y académicas. Después continúan con los “Prosumers”, concepto trillado y pilar fundamental del dospuntocerismo, concebir al individuo como lector-productor de la red. La cumbre de esta nueva concepción del usuario de internet es la tapa de la revista Time del hombre del año: “You”. Le siguen los “New Alexandrians”, colectivos y organizaciones dedicados a aplicar el conocimiento y la producción distribuida a proyectos de mejora del desarrollo humano, como fármacos, semillas, avances científicos, entre otros, precuela de la hoy llamada “ciencia 2.0”.

Las tres últimas partes del libro se focalizan en reseñar la influencia de la wikinomía en los “espacios” de relacionamiento y socialización de hoy: tanto en la esfera profesional (“Platforms for participation”), en la producción fabril distribuida (“Global Plant Floor”) o en la nueva empresa (“Wiki Workplace”, “Collaborative Minds” y “Entrerprise 2.0”), que puede ser de interés para managers, ejecutivos y nuevos emprendedores.

En suma, “Wikinomics”, de Tapscott y Williams es un buen libro. Como veremos más adelante en otro post, se ubica entre las posiciones “optimistas” de Internet y las nuevas tecnologías para la producción y la información. A veces, el lector puede tener la sensación de estar leyendo “sólo el lado bueno” del cambio, y es un punto flojo del libro. Si bien es cierto que muchas compañías están abrazando el modelo wikinómico, lo cierto es que las más tradicionales siguen creciendo o generando ingresos sin aplicar estos principios, o también vemos el caso de otras que lo incorporan a su imagen pero no en sus comportamientos, cerrando sus productos y no dejando que se innove sobre ellos. Si hay una pega que marcarle la libro es ésa, centrarse únicamente en los casos positivos y no en los que fallan.

De todas maneras, esta obra constituye uno de los principales puntos de referencia para entender los principios de la economía red que está emergiendo. Tengamos presente, al leer el libro, que la mayor parte del mundo aún se maneja con otros parámetros económicos y aún no está integrada a la wikinomía.

No obstante, es bueno conocer de antemano las herramientas para poder integrarlos mejor.  

Otras reseñas publicadas:

[Reseña] The Future of the Internet and How to Stop It, por Jonathan Zittrain

Zittrain, J. (2008). The future of Internet and how to stop it. Yale University Press. Disponible online bajo licencia CC.

Jonathan Zittrain, destacado profesor del Oxford Internet Institute y del Centro Berkman de Harvard, investiga desde hace años los modelos y dinámicas de gobernanza de internet, amenazas al desarrollo y crecimiento de la red (privacidad, malware, censura, etc.) y en este libro nos ofrece su visión de cómo puede virar el futuro de internet en las condiciones que hoy conocemos.

El libro, de unas 330 páginas y tres partes, está muy bien escrito, excelentemente documentado con cientos de notas de referencia y mantiene una línea explicativa clara. Es fácil ir siguiendo el argumento, aunque por algunos tramos puede retornar a conceptos ya pasados. Por la misma formación y experiencia del autor, el libro está mas cerca de ser un texto académico que uno de divulgación general sobre la red y la tecnología. No obstante, el lector no especialista encontrará explicaciones y analogías muy sencillas y cotidianas para poder comprender los puntos y conceptos más importantes del libro.

Zittrain se pregunta: ¿Cómo será el futuro de Internet? ¿Seguirá estando la PC en nuestros escritorios, o quedará obsoleta como un gramófono?. Esta aparente lluvia de creatividad y libertad en la red. ¿Es sostenible, o genera silenciosamente una amenaza a toda la red en su conjunto? ¿Qué se necesita para sostener una red segura y abierta para la innovación y la participación de todos?

La génesis de la generatividad

Había una vez, hace mucho tiempo, en la historia informática, los ordenadores servían para una sola tarea, y programarlos era cuestión de especialistas y científicos experimentados. Las compañías tecnológicas de aquellos años (IBM, Westinghouse, entre otras) ofrecían el “servicio” de cálculo, gestión y mantenimiento de esos monstruos que ocupaban oficinas enteras. Todo estaba controlado, seguro y bajo cánones de seguridad estrictos. Estos equipos raramente estaban interconectados y sólo una legión de terminales “bobas” interactuaban con ella, mostrando datos de su nodriza.

El cisma tardó en llegar unos veinte años, allá por los primeros ochentas. Nacida en garajes y de padres amateurs ve la luz la PC, una pequeña caja que procesa. Un ordenador “personal” que incluía sin grandes inversiones y a un precio módico, poder de procesamiento. Aún más, podía utilizar una cinta de cassette como soporte y un televisor como monitor. El precio no era lo mejor que tenía para ofrecer, sino que lo mejor era que podía obedecer instrucciones. Se presentaba e increpaba al usuario con un cursor titilante esperando que le dijeran qué hacer. No se lo decía a científicos ni ingenieros, sino a gente tecnófila, en la sala o en el fondo de su casa.

Según Zittrain, aquí se abre el paradigma de la generatividad. Es la posibilidad de hacer y dotar de usos distintos a un equipo o dispositivo informático. Es hacer que haga, que procese, que calcule, que interactúe, que construya, que juegue, y por supuesto, que también falle. Por algunos pocos dólares podía conseguirse un dispositivo que interpretaba instrucciones y ejecutaba operaciones.

Del amanecer de la generatividad a la noche de los programadores domésticos hay un sólo paso: las ganas, la curiosidad y las ganas de innovar. Rápidamente se desarrollaron programas para diversas utilidades (procesamiento de texto, calculadoras, etc.) y las compañías de software hicieron su primavera. Todo cabía en esa pequeña caja que le ganaba de mano a los gigantes. Se abría una nueva era.

Pero esta nueva era es poco. Si se tienen dos ordenadores en una oficina lo primero que se nos ocurre es conectarlos entre sí. De esta manera llega la segunda ola de generatividad, y viene con la red Internet. En este caso el tsunami es más podersoso. Años antes, y emulando esos mainframes propietarios, aparecieron los walled-gardens de las telcos y empresas de medios que ofrecían a su suscriptor todo listo, hecho y fácil de consumir. Pero tardaron poco en darse cuenta que en la otra vereda, en el jardín de internet, el pasto era más verde y la gente tenía más posibilidades de crear.

Nuevamente, amateurs, científicos y académicos articulaban en un espacio que contaba nada más que con un puñado de estándares una red libre, abierta y que podía correr código, para cualquiera que lo escriba. Una vez más, la posibildiad de hacer e innovar estaba al alcance de la mano. Gracias a esta doble generatividad, de PCs programables por cualquiera y una red abierta a aplicaciones y servicios, tenemos el ecosistema digital de hoy.

La tecnología no es neutral

Pero bien, con estas posibildiades y con la generatividad cualquiera puede hacer su propio uso. Aquí es donde Zittrain comienza a vislumbrar el argumento central del libro: el dilema de la generatividad. Más temprano que tarde llegan el spam, los virus, los botnets, las computadoras zombies, el malware, el phishing, los robos de identidad, los DDoS, los ataques, las infecciones y otros males que nos hacen pensar si es buena idea seguir conectado, compartiendo datos y dejando el ordenador prendido.

Si bien por pasajes puede parecerlo, al final no peca de apocalíptico. En base a lo anterior pone sobre la mesa el problema que puede llevar esto para todos los usuarios y el futuro mismo de la red. Según Zittrain, la red lleva en su mismo origen el posible gérmen de su destrucción: la generatividad y su dilema. Con la masificación del acceso, las conexiones always-on y las pocas barreras en cuanto al conocimiento necesario para usar un ordenador hoy, la red podría colapsar si no se toman decisiones de seguridad para el futuro.

En consecuencia, advierte dos situaciones que no son ni más ni menos lo que atravesamos hoy:

  • Por un lado, cada vez están teniendo una mayor presencia en el ecosistema digital los dispositivos cerrados y estériles (tethered appliances), que ofrecen una mayor seguridad, pero resignando generatividad. Estos equipos no generativos pueden hacer o cumplir las tareas de muchas que se hacen habitualmente con un ordenador “plenamente” generativo. Ejemplos de estos casos son los móviles, las consolas, los smartphones, Iphone-Ipods, el Amazon Kindle, entre otros. Lo malo de estos dispositivos, según Zittrain, es que pueden ser remotamente inhabilitados o reconfigurados por sus fabricantes, y ni hablar de la privacidad de los datos que en él se portan. ¿Te gustaría encender un día tu dispositivo y que haya sido reconfigurado?
  • La masividad de los servicios de internet y la fiebre dospuntocerista están haciendo que de la PC ya sólo se utilice el browser. Se está migrando hacia una sola e imperante interfaz ordenador-usuario que es un navegador web. Esto lleva al peligro de que por un lado, vayamos volcando cada vez más nuestros datos a third-parties que no tienen respaldo físico, y que estén a merced de las pautas de servicio que estos proveedores tienen, un “beta permanente”. En esto Zittrain es claro: un browser no es un ordenador y es un error pensar que el futuro de éstos está en un browser.

Entonces, ¿Hacia dónde pueden converger estas dos tendencias?. Según Zittrain esto nos puede presentar graves consecuencias:

  • Que se reduzcan las oportunidades para la generatividad. Esto nos lleva a reducir la innovación y el control de la red por parte de los usuarios. Cada vez se delega más en los servicios y en las condiciones que los proveedores disponen, y a su vez se confía más en los dispositivos estériles que pueden ser modificados remotamente (el caso del Iphone y los derechos de Apple es uno de ellos).
  • Que se acreciente la regulación y control sobre otras capas no técnicas. Estos dispositivos cerrados son mucho más permeables a la regulación y el control de operadoras y fabricantes, pudiendo ingrsar en terrenos de poder y control donde hoy no están. Zittrain deja entrever que el problema está en no dar la oportunidad a que ingresen a regular agentes que hoy no lo hacen.

Cómo detener este futuro

Sin duda, aventurarse a dar una solución a este problema excede la capacidad y voluntad de cualquier mortal, y Zittrain no es ambicioso en sus soluciones. Para darnos una pauta de cómo puede sortearse este dilema de generatividad-seguridad y emprender una vía sostenible para el desarrollo de internet y sus espacios, realiza una inteligente analogía con el ordenador XO, el famoso portátil de los cien dólares por niño.

Según el autor este dispositivo combina y regula de una manera prudente el dilema entre generatividad y seguridad, consiguiendo ese término medio virtuoso. Por un lado provee herramientas para que los niños innoven, compartan y creen colectivamente, mientras que por otro tiene una serie de tecnologías que impiden distribuir un virus, infectar otros periféricos o inhabilitarse si se denuncia su robo. Este ejemplo, señala Zittrain, puede servir de ejemplo para generar dispositivos que no resignen la generatividad que hizo posible mucho de lo que conocemos hoy. Dispositivos abiertos pero seguros, que permitan correr y generar innovación en ellos, pero más resguardado. La clave entonces, conseguir ese equilibrio.

Más allá del dispositivo o la tecnología material, el autor apela también a una toma de conciencia, a un advocacy, por parte de todos los que somos parte de este ecosistema digital. Tenemos que apropiarnos e identificarnos en él como miembros plenos y con responsabilidades todos los días por su crecimiento, sostenibilidad y desarrollo. En esto, estoy plenamente de acuerdo con él.

Más información sobre el libro y el proyecto en www.thefutureoftheinternet.org