(C) Judge Alek
(C) Judge Alek

 

Esto es lo que dicen las tres grandes telcos de Australia, en una curiosa nota que publica ZDNet. El problema en el debate de la “neutralidad de la red”, según comentan, no es un tema de infraestructura, sino el plan de negocio: la tarifa plana ilimitada.

Now everybody file shares and sends video all around the place,” says Milne, “and the problem for the telcos in the US is they are having to expand their networks as they go, but they are not getting paid any more money.

A lo que se agrega un razonamiento algo lógico: Si siempre en los servicios estuvimos acostumbrados a pagar por el volumen o consumo (luz, gas, combustible, móvil, etc.), ¿Porqué no con Internet?

Be it electricity, travel, petrol, we as humans have got used to the idea that the more you use the more you pay, albeit with a discount. The Net in the US just magically decided to avoid that, and now I think they’ll have to come back to reality. Yes, you can’t just keep on building these networks forever for free.

Por eso dicen que el problema de la neutralidad de la red es artificial, y se esconde, estrictamente detrás de un problema de negocio. No hace falta sacar conclusiones, en Australia todos los planes de acceso son medidos en volumen de tráfico.

 

En un fallo importantísimo para la defensa de la neutralidad de la red, la FCC encontró culpable a Comcast (uno de los principales ISPs de Estados Unidos) de interferir en la transferencia de paquetes P2P de sus usuarios. La táctica empleada era la de intervenir en el medio de la transferencia enviando paquetes que simulaban haber terminado la descarga, confundiendo así a los clientes de torrents de los usuarios.

Dice la FCC:

Ruling on a complaint by Free Press and Public Knowledge as well as a petition for declaratory ruling, the Commission concluded that Comcast has unduly interfered with Internet users’ right to access the lawful Internet content and to use the applications of their choice. Specifically, the Commission found that Comcast had deployed equipment throughout its network to monitor the content of its customers’ Internet connections and selectively block specific types of connections known as peer-to-peer connections.

El caso (Hart vs. Comcast) sienta un importante precedente para impedir que los ISPs filtren o bloqueen el acceso a protocolos de comunicaciones. No obstante, para otros esta medida puede significar que, al verse impedidos de controlar el ancho de banda por esta vía, comiencen a utilizar la tarificación medida, o el fin de la tarifa plana de conexión.

Las notas de contribución (OP-Eds) del New York Times suelen ser excelentes y muy recomendables. Hace unos días publicaron una de Tim Wu, “OPEC 2.0″ (EN - requiere suscripción), uno de los más reputados especialistas sobre la Neutralidad de la Red y la gobernanza de Internet.

En este caso Wu señala algo muy lógico pero como pocos dan cuenta: quién controlará y regulará la oferta y acceso de ancho de banda en el futuro. Haciendo una analogía con el modelo de producción industrial en el que el petróleo es el insumo indispensable, en el nuevo modelo de producción de conocimiento ese insumo es el ancho de banda (bandwith).

En sus palabras:

Like energy, bandwidth is an essential economic input. You can’t run an engine without gas, or a cellphone without bandwidth. Both are also resources controlled by a tight group of producers, whether oil companies and Middle Eastern nations or communications companies like AT&T, Comcast and Vodafone. That’s why, as with energy, we need to develop alternative sources of bandwidth.

Wu llama a la urgente reflexión sobre búsquedas alternativas a la provisión de señal (como por ejemplo ser dueño de tu porción de fibra). Varias ciudades están haciendo pilotos y hasta Google también lo está planteando como alternativa (con sus propios intereses, claro). De todas maneras, creo que esto aún no resuelve el problema de dependencia de ISPs al largo plazo.

avatar Hola, bienvenido a mi pequeño barco en la red. Mi nombre es Yamil Salinas Martínez, y me interesa todo lo relacionado con esta revolución que estamos atravesando, la revolución digital de la información.

Un diploma dice que soy politólogo, cursé una Maestría en Relaciones Internacionales pero me atrae cruzar disciplinas, saberes y experiencias. Creo fervientemente en el poder de las redes para fortalecer las relaciones humanas, el desarrollo económico, la acción política y fundamentalemente la vida en democracia.

Mis inquietudes remiten al estudio de las TICs en América Latina, el desarrollo de la Sociedad de la Información, el impacto de las comunicaciones móviles, la cultura digital, los negocios basados en la desterritorialización y el trabajo corporativo en redes distribuidas. Puedes contactarte conmigo desde aquí o darte una vuelta por donde guardo mis contextos.