Fidel Castro

La renuncia de Fidel Castro a su reelección como presidente y máxima figura de Cuba marca el fin de una época y también de una épica política, al menos para América Latina. Más allá de las posiciones y márgenes que podamos tomar desde nuestras ideas para con Fidel, no ha emergido en nuestro continente una figura política tan controversial, convocante y enigmática como Fidel Castro.

Comprobé personalmente (en vivo y en la televisión cubana) sus discursos interminables, llenos de datos y figuras que transmitían un conocimiento muy profundo de la realidad del país, y en diálogo con muchos cubanos me confirmaban que hasta salía en cadena de televisión a explicar el porqué del aumento de los frijoles o la necesidad de ahorrar combustible. A pesar de que muchos, por su parte, renegaban por su lentitud y tozudez en la apertura política de la isla, mantenían un profundísimo respeto por su ética revolucionaria y la franqueza de diálogo con el pueblo cubano en el día a día de la vida política.

El anuncio lo hizo a través de una nota en Granma, el diario del PCC y portavoz del gobierno, en la que con un lenguaje muy llano y directo, fiel a su estilo, declara que su frágil estado de salud le impide tomar nuevamente la responsabilidad de dirigir el gobierno de la isla, tal como lo hace desde los comienzos de la etapa revolucionaria.

Al menos hasta el próximo domingo, cuando se reúna la Asamblea Nacional del Poder Popular, no se sabrá si continuará en el gobierno su hermano Raúl, Comandante de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), u otros posibles candidatos, como Carlos Lage (Presidente de la Asamblea) o Felipe Pérez Roque, actual canciller del gobierno cubano. En su mensaje al pueblo, Fidel Castro no toma partido por posibles sucesores, ya que señala que hay aún viejos dirigentes para tomar el mando (como pueden ser Raúl Castro o Lage) o jóvenes líderes nacidos ya en la revolución, como Pérez Roque. Si se trata de pensar en una transición civil y democrática, serán Lage o Pérez Roque los encargados de estructurarla, aunque seguramente celosamente cuidados por el resto del buró político del Partido.

En este anuncio, Fidel está dando su más profundo mensaje y como no podía ser de otra manera, fiel a su estilo, él mismo es el que barre los últimos escombros de allí donde había un muro.

Repercusiones:

De esa manera lo relata Juan Varela de Periodistas 21, donde todo lo que se esperaba del ciberdebate español (como hablábamos hace días) parece ser que ha quedado en una astuta jugada del marketing por los canales de TV.

Los candidatos sólo han respondido a un puñado de preguntas realizadas por los internautas, y no en el espacio donde fueron formuladas, sino en un espacio de aire televisado y sin réplica. Lamentablemente habrá que esperar para la próxima.

Buena iniciativa de Francisco, la de abrir un canal audiovisual online de 24 hs. con debates y documentales sobre la política internacional y la defensa de los derechos humanos.

Como saben, el próximo domingo estaremos participando de las elecciones nacionales para elegir nuestro próximo presidente, vice, autoridades provinciales, diputados, senadores, comunales, etc. Una gran elección para el futuro del país, ya que los próximos años serán clave para nuestro desarrollo.

Más allá de eso, hoy reparé en un detalle que no había llegado a mi mente desde hace semanas. Logró atraer mi atención el mensaje de campaña de Cristina Fernández (así como le gusta) en uno de sus afiches, y asumo que debe ser el claim de su campaña. Dice algo así como

Sabemos lo que falta. Sabemos como hacerlo.

Fueron algunos microsegundos hasta que mi mente tomó dimensión del mensaje, que me refregaba en mi propia cara la total suficiencia y soberbia del enunciado. ¿Así que se la saben todas? ¿Qué saben lo que falta? ¿Quién les enseñó a “aprender” lo que falta y encima a saber cómo hacerlo?.

Señores candidatos: no saben nada. Sí, así lisa y llanamente. No están preparados para gobernar, porque fueron educados precisamente para eso, para decir y repetir de que están preparados (algunos con más suficiencia, al 100%), que saben cómo administrar una ciudad, semáforos, baches, atraer “inversiones” y conocer de planes sanitarios.

Señores candidatos: no saben que lo incierto es lo único cierto. Estamos, como dice un filósofo de cabezas y no de cabecera, navegando en un océano de incertidumbre donde sólo conocemos archipiélagos de certezas. Así que no me vengan con el “sabemos lo que falta, sabemos cómo hacerlo”.

Señores canditados: Sean sinceros. Por primera vez asuman que están para conducir un tiempo de país que será improbable, difuso, incierto. Digan las herramientas con las que cuentan, pero no actúen con el error de enunciados enlatados y vacíos.

Señores canditatos: Estamos inmersos en un proceso de cambio constante, con dificultades cada vez más grandes para predecir los comportamientos y sucesos políticos. El mundo hace 10 años era completamente diferente, hace cinco también. ¿Saben la señora Fernández cómo gobernará al país dentro de 3 años? La política es compleja, es reticular, imprecisa, no cartografiable.

Llenó mi furia esa diatriba de soberbia de la mala, al avanzar dos cuadras y ver otro afiche, más “pluralista” que dice que

A la Argentina que viene la hacemos entre todos.

¿No era que se las sabían todas? ¿Para qué hago falta en esta Argentina, si ya saben lo que falta y saben cómo hacerlo? ¿Para qué hago falta entonces? ¿Saben hasta la tarea que me toca hacer? Quizá tienen algún plan para mí, pensé irónicamente, y no me dí cuenta todavía.

Si antes no la iba a votar a la Sra. Fernández, menos ahora. No quiero ni puedo aceptar con complacencia esa consigna.

Naomi Klein y el director Alfonso Cuarón nos presentan el documental “La doctrina del shock” en el cual establecen una interesante línea de pensamiento entre los desastres naturales o sociales que ocurren en nuestro tiempo, con la oportunidad política de llevar a cabo reformas drásticas o terapias de choque en la sociedad durante la tragedia (reformas económicas, tributarias, recortes sociales, etc.)

Cortito. Muy recomendable. Tiene subtítulos en español.

avatar Hola, bienvenido a mi pequeño barco en la red. Mi nombre es Yamil Salinas Martínez, y me interesa todo lo relacionado con esta revolución que estamos atravesando, la revolución digital de la información.

Un diploma dice que soy politólogo, cursé una Maestría en Relaciones Internacionales pero me atrae cruzar disciplinas, saberes y experiencias. Creo fervientemente en el poder de las redes para fortalecer las relaciones humanas, el desarrollo económico, la acción política y fundamentalemente la vida en democracia.

Mis inquietudes remiten al estudio de las TICs en América Latina, el desarrollo de la Sociedad de la Información, el impacto de las comunicaciones móviles, la cultura digital, los negocios basados en la desterritorialización y el trabajo corporativo en redes distribuidas. Puedes contactarte conmigo desde aquí o darte una vuelta por donde guardo mis contextos.