Ha muerto hoy el escritor ruso Alexander Solzhenitsin, sin dudas una persona clave en la lucha por los derechos humanos y actor fundamental en la caída del imperio soviético. Desenmascaró el brutal y salvaje mecanismo de terror de los campos de trabajos forzados (los famosos gulags) y lo absurdo del sistema de seguridad soviético.

Lamentablemente los argentinos hemos pasado por el cruento terrorismo de Estado, y hoy podemos saber de ello por el relato oral y por los documentos del informe final de la CONADEP, el “Nunca Más”. Imaginen hacer esa tarea durante el período de matanzas colectivas del estalinismo.

Eso fue lo que Solzhenitsin hizo. Escribió en cautiverio durante décadas el famoso Gulag Archipelago, una obra en tres volúmenes que cuenta con detalles precisos el proceso de construcción de un estado totalitario, policíaco y de vigilancia social. Los párrafos de esas historias son estremecedores, relatos de tortura, detenciones, separaciones familiares, abusos de autoridad, etcétera. Con su voz propia de prisionero, y sumando el testimonio de más de 220 internos de varios campos de trabajo forzado, mostró al mundo las atrocidades del estalinismo y del estado totalitario.

Solzhenistsin fue galardonado por sus obras con el Premio Nobel de Literatura en 1970, aunque no pudo recogerlo hasta 1974 (año de deportación soviética). Su aporte a la literatura estuvo siempre vinculado a una fuerte militancia por la democracia y la libertad en Rusia.

Ha muerto un luchador incansable contra el totalitarismo y la violación de los derechos humanos.

Como dice el refrán, para muchas cosas finalmente nunca es tarde. Resulta ser que ahora aparece, a los 88 años de edad, uno de los cuatro “dobles” que tenía el «camarada» Stalin para su seguridad personal. 

La nota, publicada por el Daily Mail relata el arduo trabajo que tenía Felix Dadaev, un bailarín y acróbata ruso que ostentaba un parecido notable con el temible Koba, líder de la URSS. Tras meses de cuidado entrenamiento bajo la mirada de Laurenti Beria, jefe del servicio secreto o NKVD (que luego sería la KGB) el bueno de Felix logró convertirse en una réplica acabada del dictador, teniendo que participar en las salidas distractivas del Kremlin, vuelos encubiertos y hasta incluso en un desfile en la Plaza Roja sin levantar sospechas.

Felix se encontró sólo una vez
 con el verdadero Stalin y según cuenta, el encuentro fue tan breve que éste sólo alcanzó a entregarle una mirada y un gesto de aprobación. Quizá para aquellos tiempos era más que suficiente.

avatar Hola, bienvenido a mi pequeño barco en la red. Mi nombre es Yamil Salinas Martínez, y me interesa todo lo relacionado con esta revolución que estamos atravesando, la revolución digital de la información.

Un diploma dice que soy politólogo, cursé una Maestría en Relaciones Internacionales pero me atrae cruzar disciplinas, saberes y experiencias. Creo fervientemente en el poder de las redes para fortalecer las relaciones humanas, el desarrollo económico, la acción política y fundamentalemente la vida en democracia.

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